El Poder del dinero, no debe ni puede prevalecer ni estar por sobre la ética, los valores ni el bien común.
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¿Habrá que ponerse las pilas?

El tema de SQM ha ido adquiriendo cada día mayor relevancia y complicando de manera creciente  a todos los actores que tienen que ver directa o indirectamente con el problema. La empresa, controlada por Julio Ponce Lerou, sigue implicada en el escándalo de las platas políticas y las esquirlas no dejan de saltar para todos lados. Con el fin de darle una salida a este atolladero, la CORFO (en buenas cuentas, el Estado de Chile) convino con “don Julio” un acuerdo por medio del cual este se inhibía de participar en la Gerencia General de la minera no metálica y  en la Gerencia General de su filial SQM Salar, como también de ocupar cualquier cargo ejecutivo en ambas. El redactor fue el ex Ministro de Justicia y Educación del anterior Gobierno de Sebastián Piñera, abogado Felipe Bulnes. El punto es que el vicepresidente de CORFO, Eduardo Bitrán en un mail a Bulnes le indicó “solo pueden ser asesores de la compañía si así lo estiman”.

Complicados e implicados:

  • Bitrán, por haber dejado esta puerta abierta;
  • Bulnes que, como asesor jurídico de la corporación estatal, debió hacer presente este riesgo.
  • El gran empresariado chileno que tibiamente criticó que el Directorio de SQM haya contratado a “don Julio” y a su hermano Eugenio como “asesores”,  sabiendo que, aunque el texto no lo dijera expresamente, si se leía de buena fe esta posibilidad estaba excluida.
  • El Gobierno actual que a través del Ministro de Hacienda Felipe Larraín calificó el hecho como “una señal compleja y poco prudente” y de la vocera Cecilia Pérez que fue más directa y calificó la decisión empresarial como “imprudente”,
  • .El Directorio de SQM y en particular Alberto Salas (ex mandamás del empresariado chileno), Laurence Golborne, Hernán Buchi y Patricio Contesse F., al tomar el acuerdo de marras. Curiosamente, a una semana del escandalito, la empresa aclaró que las asesorías contratadas a Julio y Eugenio Ponce Lerou, no eran remuneradas sino que “ad honorem”. Plop.

Para una adecuada comprensión de los hechos, debe dejarse claramente establecido que la Corporación de Fomento de la Producción es la propietaria de las pertenencias correspondientes que se encuentran situadas en el Salar de Atacama. En un momento dado  de la historia, Corfo firmó suscribió un convenio con SQM, empresa controlada por el yerno de Augusto Pinochet, para explotar litio en esa área. En un sector vecino del mismo Salar, se autorizó la explotación del litio a la empresa Albemarle. Así, el país entrega al mercado un 30% del litio que se produce en el mundo. Por supuesto, ambas empresas deben pagar una renta al Estado chileno, vía CORFO.

Los contratos de este tipo son bastante complejos ya que consideran obligaciones que asumen  las partes  por un período de 30 años. Como señaló recientemente el profesor de la Universidad Católica Gustavo Lagos, en los tiempos que corren el país espera de sus empresas que operen no solo en el marco mismo que indica la ley sino con el máximo de transparencia e integridad, pues se trata, en este caso concreto,  de la explotación de bienes que pertenecen a todos los chilenos. El numerando 24 del artículo 19 de la Constitución Política de la República (que rige desde los tiempos del gobierno militar, sin modificaciones, dispone: “El Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas, comprendiéndose en estas las covaderas, las arenas metalíferas, los salares, los depósitos de carbón e hidrocarburos…..”

Es obvio que en el caso está comprometido el interés público  y que SQM y quienes ejercen como directores, están lisa y llanamente, jugando con fuego. Paralelamente a esta maniobra, que de por sí habla muy mal de estos empresarios nativos, la minera no metálica  adoptó un acuerdo de directorio que podría permitirle a la canadiense Nutriem rebajar impuestos por cientos de millones de dólares por la venta de sus acciones en SQM, con el consiguiente perjuicio para el Fisco chileno. El país está a la espera de lo que decida y de atento a la forma en que actúe, el Servicio de Impuestos Internos.

Las aguas se ven bastante turbias y es evidente que si actores del empresariado nacional siguen comportándose de esta manera, llegará el momento en que por ley (o incluso mediante reforma constitucional), el Estado rescate  lo que en Derecho le corresponde.

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1 Comentario en ¿Habrá que ponerse las pilas?

  1. Muy de acuerdo conque el Estado recupere el manejo de la propiedad de todos los chilenos. Las grandes empresas privadas sólo operan en función de repletas sus bolsillos y en ningún caída del bienestar de todos los ciudadanos. Hace rato que SQM actúa de modo deshonesto sobornando a políticos. Son meros delincuentes.

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