«La paz es hija de la convivencia, de la educación, del diálogo. El respeto a las culturas milenarias es hacer nacer la paz en el presente». Rigoberta Menchú, activista por los derechos indígenas.

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LA ABSTENCION EN LAS ELECCIONES

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

El miércoles se va a efectuar la ceremonia de cambio de mando en las Municipalidades de todo el país. Se cumple así un ciclo y comienza otro, diferente, nuevo, con un sello esperanzador después de unas elecciones realizadas muy tranquilamente.  Aunque se produjo una enorme abstención, los resultados son absolutamente legítimos.

En un sistema de voto voluntario, la abstención también es una opción política. Es una decisión meditada de los ciudadanos. Una opinión muy significativa. Si alguien no lo entiende así, es porque no quiere ver el bosque y se queda estancado con la visión sólo en la hierba.

Una abstención puede tener muchas motivaciones. Desde la práctica de la falta de locomoción, de la lejanía de los locales de votación, del mal tiempo o de la pandemia, hasta la decisión política de no concurrir a una votación como forma de protesta democrática. Protesta por la calidad de los candidatos,  por la pobreza de sus planteamientos, por el incumplimiento reiterado de promesas o, simplemente, porque después de las elecciones se olvidaron de la ciudadanía.

También está la motivación producida por la falta de credibilidad en el sistema. Falta de credibilidad debido a la arbitraria elección de los candidatos por parte de los partidos políticos. Y, también, falta de credibilidad por las escasas posibilidades que se le conceden a los independientes que quieren ser igualmente protagonistas en la conducción administrativa de la comuna, región o país.

También la falta de credibilidad se puede atribuir a la forma en que actúan los partidos políticos, debido a que una casta de presuntos dirigentes ha hecho uso y abuso de estas organizaciones, tan importantes para el funcionamiento del sistema.

En fin, hay múltiples razones para explicar la falta de credibilidad en el sistema democrático que opera en Chile y en muchos países más. Por lo mismo, es legítimo exigir que los ciudadanos, y muy especialmente, los políticos, consideren con seriedad el fenómeno de la abstención -muy importante-  que se está produciendo en la actualidad.

El voto voluntario es un avance en la participación consciente y meditada de la ciudadanía. La obligatoriedad es un recurso que desvirtúa el sentido del voto de la gente, porque toda obligación es impuesta por razones de falta de convencimiento ciudadano. Y, en el caso chileno, también se puede interpretar que el voto obligatorio significa mayor dinero del Estado -por concepto de voto recibido-  para los candidatos. O sea, un interés pecuniario que resulta muy menor para los reales intereses de la Nación. Por lo tanto, el voto obligatorio es un retroceso en el sistema democrático. En consecuencia con lo señalado, debemos considerar muy seriamente las abstenciones y demostrar que somos capaces de revertir la situación con inteligencia, educación y tolerancia para convencer a la gente de que el hecho de participar es absolutamente necesario para recuperar el camino de la construcción de una sociedad fuerte, sólida y con visión permanente de progreso.

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1 Comentario en LA ABSTENCION EN LAS ELECCIONES

  1. …Y seguirá ´pasando, en tanto y en cuanto la política se use para concentración del poder de grupos de partidos o de individuos oportunistas como el 90% de los parlamentarios Chilenos.
    Necesitamos una nueva visión, política al servicio de las mayorías, impulsada por ciudadanos independientes.

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