La tan "mentada" Carretera Hídrica, desde un punto de vista estructural, ingenieril... como proyecto, claro que es viable. ¿Se puede construir? Sí claro, lo que no se puede es: predecir, con claridad, sus consecuencias y daños colaterales, desde el punto de vista Medio Ambiental y sus alteraciones naturales, con la sola intervención de los espacios...
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LA BOMBA BIÓTICA

Carlos Bonifetti Dietert

Ingeniero C. Mecánico UdeC. Ambientalista.

“Los árboles son los pilares que sostienen el cielo -no árboles individuales- sino el bosque, la bomba biótica, una máquina increíble que trabaja bombeando agua desde el aire por encima de los océanos y la distribuye de forma gratuita a toda criatura viviente. El don último de la vida.”

Este maravilloso concepto es el fundamento del libro “La Palabra decir Mundo es Bosque”  (Título del libro en inglés: «The Word for World is Forest”) de la escritora Úrsula Le Guin.

El científico italiano-florentino Ugo Bardi, comenta el libro en su blog “El Legado de Casandra” (“Cassandra’s Legacy”) [1]: “Había leído el libro hace unos 30 años, pero cuando lo re-leí cada palabra me resultaba familiar,cada palabra llevaba el estruendo del trueno y la fuerza de un huracán, el mismo efecto que me produjo una reciente presentación de Anastassia Makarieva sobre el mismo tema, el bosque.”

Anastassia Makarieva [2] es científica, Úrsula Le Guin fue novelista. Pero eso no tiene importancia –comenta Bardi- pues hay un hilo conductor, hay una narración, una historia que impregna la conciencia de la humanidad. No recuerdo quién dijo que los árboles son los pilares que sostienen el cielo, pero estoy descubriendo que es verdad –agrega-. No los árboles individuales, sino el bosque, la bomba biótica, una máquina increíble que trabaja bombeando agua desde el aire sobre los océanos y la distribuye de forma gratuita a toda criatura viviente. El don último de la vida.

“No comprendo cómo Úrsula Le Guin podía entender estos conceptos por pura intuición hace casi 50 años, pero lo hizo. Leído muchos años más tarde, este libro es como recibir un puñetazo en el estómago. Te deja sin aliento, pero en un estado mental como si quisieras ser golpeado una y otra vez, por el puro placer de la acción y las sensaciones.” 

En 1972, ya se conocía algo sobre este tema, y la destrucción de los bosques vietnamitas desparramando el infame «agente naranja» reverbera en todo el libro. La base de la historia es la guerra de Vietnam, contada en un entorno de ciencia ficción, con los ‘extraterrestres’ (alienígenas) en el papel de los vietnamitas y los ‘terrícolas’ en el de los estadounidenses. Los ‘terrícolas’ quieren destruir el bosque para convertirlo en plantaciones, y los extraterrestres quieren salvarlo. De hecho, es la misma historia que la de la película «Avatar», sólo que la deuda de Cameron con Úrsula Le Guin no está acreditada.

Pero el libro no es sólo una declaración política –nos explica Bardi-, es mucho más. Leamos este pasaje («Selver» es el líder alienígena de la historia): «A veces viene un dios», dijo Selver. Trae una nueva forma de hacer una cosa, o una cosa nueva que hacer. Un nuevo tipo de canto, o un nuevo tipo de muerte. Trae esto a través del puente entre el tiempo de los sueños y el tiempo del mundo terrenal. Cuando se ha hecho esto, está hecho. No puedes tomar las cosas que existen en el mundo y tratar de llevarlas de vuelta al sueño, para mantenerlas dentro del sueño con paredes y pretextos. Eso sería locura. Lo que es, es.” 

“El significado de este pasaje puede ser evidente para usted, o tal vez necesite meditarlo por un tiempo. Pero es una de las declaraciones más profundas que he leído sobre el predicamento en el que nos encontramos. La belleza de esto está es que hay mucha esperanza dentro de estas palabras: el mundo cambia, las ideas evolucionan, a veces tomando la forma de dioses o de entes semejantes a dioses. Es de esta manera en la que cambia el mundo: cuando los sueños se hacen realidad. Y algunos sueños son verdaderamente hermosos y llenos de esperanza, como el de Anastassia Makarieva.”

La “bomba biótica”, es una teoría  desarrollada y propuesta por los científicos rusos Anastassia Makarieva y Víctor Gorshkov [2], en 2006 y se basa en el concepto que el mayor impulsor de los vientos es la capacidad de los bosques para condensar la humedad en lugar de los gradientes de temperatura. Esta dinámica se explica por una interacción de cuatro leyes de la Física: la Ley de los Gases Ideales, la Ley de Clausius-Clapeyron, la Ley de la Gravitación y la Ley de Conservación de la Energía. A través de la evapo-transpiración, los árboles de los bosques liberan vapor de agua en la atmósfera. A medida que el vapor se eleva, se va encontrando con capas de aire frío y se condensa formando nubes. En el cambio de estado desde gas a líquido disminuye el volumen de agua en el espacio, generando así un descenso de la presión atmosférica. Esto hace que el aire que está más abajo, con una presión relativamente alta, sea succionado arrastrando el aire más húmedo, del mar o de la superficie foliar del bosque. Una bomba que produce vapor, y que al final, genera la lluvia. [3] [4]

La teoría de la “bomba biótica” se incorpora muy bien al concepto de regulación biótica del medio ambiente y tiene gran relación con los postulados de James Lovelock en su libro “Gaia”. Es decir, el entorno adecuado para la vida es mantenerse en este estado regulado por los organismos vivos de la biota natural intacta de la Tierra. La información necesaria para la regulación biótica está escrita en los programas genéticos de las especies biológicas de la biota de la Tierra. Para el funcionamiento estable y permanente de la bomba biótica del ecosistema en su totalidad, es necesario incluir a los árboles, los pastizales, las denominadas malezas, las bacterias, los hongos y todos los animales que interactúan entre sí. Es decir la flora y fauna en su totalidad. [5]

Viene muy bien tomar en cuenta este relato y la teoría de la bomba biótica para aplicarlos en Chile (y en todo el orbe) en estos duros tiempos de zozobra y empezar pronto a andar por el largo y penoso camino que debemos recorrer para avanzar, paso a paso, hasta recuperar el agua perdida por no saber que su disponibilidad depende principalmente de ella, la bomba biótica. [6] Está claro, entonces, que esa tarea comienza por recuperar los bosques naturales que hemos destruido y perdido estúpidamente, pues son la pieza fundamental de la bomba y, sin ella no hay bombeo y por lo tanto, sin bombeo no habrá agua.

“Dicen que todo largo camino comienza con un paso (Lao-Tse): voluntad. Que para llegar lejos es mejor viajar acompañado: equipo. Que para ir rápido es mejor viajar sólo: sacrificio. Pero lo que no he oído en ningún lugar es que lo que casi siempre determina el resultado –llegar al fin– es una buena dosis de trabajo y suerte, pero sobre todo la actitud. Y… lo que importa es el recorrido.”

REFERENCIAS

[1] https://cassandralegacy.blogspot.com/

[2] https://www.tiempo.com/ram/9712/entrevista-del-mes-victor-gorshkov-y-anastassia-makarieva/

[3] https://plazamoyua.com/2013/01/26/makarieva-consigue-publicar-el-origen-del-viento/

[4] https://www.youtube.com/watch?v=nXIUJujzXM8

[5] https://www.youtube.com/watch?v=kfUQDNXG_Bw

[6] https://futurorenovable.cl/el-rol-de-los-bosques-en-atraer-la-lluvia/

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