La tan "mentada" Carretera Hídrica, desde un punto de vista estructural, ingenieril... como proyecto, claro que es viable. ¿Se puede construir? Sí claro, lo que no se puede es: predecir, con claridad, sus consecuencias y daños colaterales, desde el punto de vista Medio Ambiental y sus alteraciones naturales, con la sola intervención de los espacios...
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Editorial: Ay agüita de mi tierra…..

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

La crisis climática a nivel planetario dejó de ser una simple ficción para constituirse en un hecho indiscutible. Solo mentes obnubiladas por una ceguera causada por intereses políticos y económicos pueden negarse a ver una realidad que es evidente. Un Trump que torpemente acusa que el tema es un invento de los chinos para perjudicar a los Estados Unidos, un Bolsonaro que no acepta que se diga que la Amazonía es el pulmón de la Tierra y que abre las puertas a una legitimación de la depredación de ese territorio, un Putin que apunta a la adolescente sueca Greta Thunberg como parte de una siniestra operación comunicacional, constituyen los referentes ideológicos y simbólicos de una defensa cerrada del modelo económico vigente cuya savia es el consumismo sin límites.

No solo África es un ejemplo de suelos que se degradan y desertifican sino que en diversos puntos de nuestro mundo el peligro se transforma en algo tan concreto que amenaza la subsistencia misma de numerosas especies y, por supuesto, de las diversas comunidades humanas.

Chile no puede negarse a visualizar este problema. Y, por consiguiente, a asumir y ejecutar los compromisos que derivan de un mínimo juicio científico y técnico.

Nuestro nivel de conciencia ambiental es absolutamente precario y, desde los altos niveles de la autoridad, presente o pasada, se envían subrepticiamente mensajes que contradicen las palabras. Buscar ejemplos constituye una tarea de nunca acabar. Al tiempo que se celebra la eliminación parcial de las bolsas plásticas, se tolera el uso diario de millones de envases desechables. Al tiempo que se proclaman líricas metas para treinta años más, se promueven políticas que incentivan el uso indiscriminado del automóvil buscando convencer a las personas de que ello es símbolo de estatus y de progreso. Playas y caminos, senderos y puertos, se cubren cotidianamente de basuras y desechos generados incluso por quienes se autoproclaman como defensores de la naturaleza.

En lo inmediato, el país debe enfrentar la grave crisis hídrica que, sin que se pretenda ser alarmistas, puede transformarse en el corto plazo en una verdadera catástrofe humana y sanitaria.

Hay datos que siempre conviene tener presentes.

Bajo la dictadura se privatizó el agua en beneficio de poderosos grupos de interés que hoy alegan por un presunto “derecho de propiedad” que recibieron gratuitamente, que usan o malusan a su entero arbitrio, negándose a reconocer que se trata de un recurso que es un bien nacional de uso público y cuya priorización absoluta debiera encontrarse en el consumo humano.

Las privatizadas empresas sanitarias realizan una deficiente gestión del recurso:  los casos de Osorno, Puerto Octay y numerosas localidades del centro y norte del país escandalizan. La razón de ser de estas es el lucro y su respuesta es ágil y preventiva solo cuando las afectadas son las comunas del sector oriente de la capital.

La política de embalses históricamente ha sido lenta y tortuosa, y hoy, según se afirma, de nada sirve si no se tiene agua. Laguna del Maule acumula un 28% de su capacidad; Colbún, 50%; Laguna del Laja, 22%; Peñuelas, 2%.

En general, hay un consumo humano bastante irresponsable y no existen políticas públicas destinadas a regularlo y educar en su buen uso.

Sin embargo, uno de los puntos más relevantes se encuentra en el plano de la minería. Aunque algunos genios han ideado soluciones maravillosas como las “carreteras hídricas” (fundadas en antecedentes y datos equívocos y a veces abiertamente errados o falsos), el quid del asunto es otro: la gran minería deberá asumir definitivamente el costo que implica desalinizar el agua de mar. Pretender afectar y dañar irreversiblemente los glaciares en pro de un lucrativo negocio fiscal o privado, constituye un atentado al futuro del país. Como afirmara la ambientalista Sara Larraín «podemos vivir sin minería, pero no podemos vivir sin agua”.

Es bueno que se entienda que la crisis hídrica definitivamente no es un simple tema de moda y que es indispensable enfrentarlo aunque para tal efecto sea indispensable romper huevos y afectar los intereses de los conocidos de siempre.

En materia hídrica, y ambiental en general, los tiempos registran una amplia gama de aportes en asesorías procedentes de diversas naciones como Holanda, Israel, Italia, Japón, entre otros. Sin embargo, la actitud de las sucesivas autoridades rente a ellos ha sido, por decir lo menos, bastante indolente ya que la acogida efectiva y práctica ha sido casi nula y todos estos estudios permanecen abandonados en polvorientos anaqueles.

Ya va siendo tiempo de que como país nos hagamos cargo del tema, logrando que  una ciudadanía empoderada exija una agenda concreta que convoque a todos los sectores de la sociedad y estableciendo  mecanismos efectivos de control y responsabilidades. 

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

1 Comentario en Editorial: Ay agüita de mi tierra…..

  1. Mientras tanto, los bellacos alojados al interior del elefante blanco estacionado en Valparais hacen mutis por el foro.. echandose al bolsillo sueldos millonarios a cambio de poco y nada…esperando las siguientes elecciones para vendernos baratijas, castillos en el aire y afines.
    Llega un momento en que hasta el mismisimo «Joker» se harta.

    El desamparo de la ciudadania se me antoja parecido al poema escrito por Pesoa Véliz hace mas de cien años a causa de una situación de desamparo diferente (ni tanto).

    «Tarde en el hospital»

    Sobre el campo el agua mustia
    cae fina, grácil, leve;
    con el agua cae angustia:
    llueve…

    Y pues solo en amplia pieza,
    yazgo en cama, yazgo enfermo,
    para espantar la tristeza,
    duermo.

    Pero el agua ha lloriqueado
    junto a mí, cansada, leve;
    despierto sobresaltado:
    llueve…

    Entonces, muerto de angustia
    ante el panorama inmenso,
    mientras cae el agua mustia,
    pienso.

    Lecturas varias para la causa:
    https://ciperchile.cl/tag/agua/

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl