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La crisis en las instituciones del Estado

Rafael Luis Gumucio Rivas

Profesor de Historia. Ex director Instituto de historia Universidad Católica de Valparaíso.

Cuando se pierde la fe pública en las instituciones principales del Estado: Fuerzas Armadas, Carabineros, Parlamento, Poder Ejecutivo, Judicial,…la democracia  termina convirtiéndose solamente en un ejercicio electoral, por medio del cual las distintas oligarquías feudales designan a los candidatos y los borregos de los electores los confirman.

El Estado, según Max Weber, tiene el monopolio de las armas y de la coerción legítima. ¿Pero qué ocurre cuando las instituciones destinadas a aplicar  la ley y, además, poseen la fuerza para hacerla cumplir, han perdido toda credibilidad ante la opinión ciudadana?

Con mucha razón, el ex intendente de la Araucanía y ahora senador Francisco Huenchumilla dice no creer nada de los partes policiales que emite Carabineros. Los mismos altos jefes de Carabineros se han encargado de bajar del primer lugar de aprobación por parte de la ciudadanía a uno de los últimos que detenta actualmente.

Los gobiernos de la ‘transición a la democracia’ tenían tal miedo a un nuevo golpe militar que optaron por el camino de llenarlos de dinero, dejarlos actuar como quisieran y, algo muy grave, permitirles la malversación y el robo del dinero fiscal. Así ocurrió en el famoso “Milicogate” y el “Pacogate”, en que miles de millones de pesos fueron apropiados por los encargados de finanzas, tanto del Ejército como de Carabineros. (Monto de fraudado en “Milicogate”  28 mil millones de pesos).

Por un lado, los más altos oficiales, (el caso del entonces Comandante en Jefe, general Fuente-Alba, acusado de enriquecimiento ilícito, entre otros delitos, poseía una flota de autos de lujo, así como de residencias, avaluadas en varios millones de pesos), y por otro, de militares de bajo rango, (entre ellos, un cabo que, junto a su mujer, se dedicaron  a jugar el dinero de la Ley del Cobre, en el Casino Monticello; en la investigación, este cabo declaró que robaba tanto dinero que ya había perdido el sentido de su valor).

Cuando en las instituciones jerarquizadas entra la corrupción, los de más baja graduación terminan por imitar los delitos de los generales. En una conversación un oficial le dice a su par “eso te pasa por meterte con cabos”.

En el caso de Carabineros, que como fuerza armada actúa de manera similar al ejército y prescinden del poder civil, los ministros de Defensa y del Interior, durante los distintos gobiernos, no tienen ninguna ascendencia sobre sus subordinados, y tampoco responden cuando los jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas cometen errores, y lo que es más grave, delitos.

La responsabilidad del mando no existe ni en las autoridades militares, ni  civiles; por ejemplo, el general Pinochet nunca respondió por los crímenes llevados a cabo por sus subordinados, y al fin terminaron pagando los jefes de la DINA y de la CNI, y a veces oficiales de baja graduación por los crímenes de lesa humanidad, delitos todos que los exime de su responsabilidad, pues en estos crímenes no se permite la excusa de la obediencia debida, (el general Juan Emilio Cheyre trata de justificarse por responsabilidad en la “Caravana de la Muerte” aduciendo que en esa época era sólo un teniente).

El equipo encabezado por el general Echeverría comenzó el robo paulatinamente, y como era impune y, además nadie lo controlaba, los montos sustraídos fueron aumentando hasta llegar a sumas estratosféricas. (Monto defraudado: 26 mil millones de pesos).

La alta plana de Carabineros, no contenta con meter sus sucias manos en las arcas fiscales, decidieron aplicar inteligencia cibernética a fin de culpar a los principales líderes de las organizaciones del pueblo mapuche. El aparato de inteligencia de la institución descubrió a un genio quien aseguraba poder intervenir los celulares de los dirigentes de la CAM y al líder Héctor Llaitul, a fin de culpar a los mapuches de graves delitos, posibles de la aplicación de la ley antiterrorista. Este ‘experto en sistemas de computación’, Alex Smith, tenía convencidos a los oficiales de inteligencia de Carabineros de que había logrado filtrar las conversaciones de los dirigentes principales. Increíblemente este equipo de inteligencia, que se supone debe ser discreto para poder infiltrar las filas del enemigo, se dedicó a difundir a través de los medios de comunicación el informe de la “Operación Huracán”, documento que entregaron a la Fiscalía de la Araucanía. Al final se descubrió que se habían introduce falsos chats en dirigentes que ni siquiera usaban un celular. Descubierto el farsante, los oficiales de inteligencia de carabineros fueron llamados a retiro, no sin resistir los embates de la investigación por parte de la PDI.

El General Director de Carabineros, Bruno Villalobos, se mantuvo en el cargo gasta el día 11 de marzo de 2018, y luego de la transmisión de mando, el Presidente Sebastián Piñera lo llamó a retiro.

Sebastián Piñera, a pesar de ser muy iletrado, cree estar dotado de una gran intuición para conocer a los seres humanos, y no se le ocurrió nada mejor que nombrar en su reemplazo al General Hermes Soto, según él, un carabinero  que tenía mucha “calle” y “retén”.

Sabemos que a nuestro Presidente le encantan las comunicaciones y la propaganda, por eso, el que dirige su gobierno es la encuesta CADEM, y para  demostrar la potencia de “Plan para la Araucanía” dio a conocer la aparición del “Comando Jungla”, formado en la selva colombiana para exterminar a los mapuches, sin comprender las enormes diferencias y a quiénes se combatía en Colombia, y los insertó en la Araucanía.

El parte del General Hermes Soto con respecto al asesinato de Camilo Catrillanca fue repetido por el entonces intendente, Luis Mayol y, posteriormente reiterado por el ministro del Interior, Andrés Chadwick, por el subsecretario, Rodrigo Ubilla y hasta por la ministra vocera de gobierno, Cecilia Pérez. Afortunadamente, en Chile cada vez más se suman personas que no les creen a los  jefes  de las instituciones. Desesperado, el general Soto pidió audiencia a su jefe, el Ministro del Interior, a quien confesó que el oficial encargado de grabar el operativo había destrozado la tarjeta, cometiendo el grave delito de obstrucción a la justicia, al eliminar la prueba principal. La justificación del carabinero, dada a conocer por el general director es poco creíble.

Piñera, en su vanidad extrema, creyó que los democratacristianos iban a quedarse callados, pero extrañamente los dirigentes de la flecha roja reaccionaron con dignidad y anunciaron una acusación constitucional contra el intendente Mayol y una interpelación al ministro del Interior, Chadwick.

Bibliografía:

  • “Ni orden  ni Patria”, Mauricio Weibel, Ed. Aguilar, junio 2018

Fuente de imagen: http://democraciasur.com/2016/08/02/manuel-castells-la-sociabilidad-real-se-da-hoy-en-internet/

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1 Comentario en La crisis en las instituciones del Estado

  1. Evidente y definitivamente no podemos decir que en Chile vivimos en “democracia”. Decirlo y vocearle es otra ‘sentencia (o noticia falsa) o “fake new”. Estamos en realidad en “cleptocracia” en la que abundan los ladrones; y los que más roban son los uniformados y los de ‘cuello y corbata’ que actúan de día y de noche en la más absoluta impunidad.
    Le agradezco, Sr. Gumucio por recalcar las torvas y desprolijas actuaciones y declaraciones de nuestras autoridades.

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