El desarrollo de la nación debe estar presidido por el respeto al Medio Ambiente.
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La Figura de Lagos.

Sin lugar a dudas, la figura del Ex – Presidente Ricardo Lagos es un factor importante en la realidad política nacional y lo es, en el marco  y a lo largo de esta larga y aún duradera transición. Sin embargo, otra cosa es si es la mejor carta para un nuevo gobierno…

Todo indica, a mi parecer, que desde el punto de vista de sus capacidades y visión de estadista, es un personaje que puede aportar sustancialmente al desarrollo de la nación, pero el lugar que puede ocupar en el próximo periodo, no necesariamente debe ser el del conductor y futuro presidente de la nación.

El panorama político nacional, muestra, lo que ya está archí repetido… la transición y el proceso democratizador tiene insuficiencias y ha dejado descontento a la mayoría de los  ciudadanos.

Los baches que se observan en dicho proceso, muestran a una ciudadanía disconforme y la responsabilidad se la dejan caer a quienes han encabezado los gobiernos democráticos, nos guste o no, esto es así y los costos electorales también los pagaría el Ex­ presidente si encabeza un nuevo proceso electoral.

Por todo lo anterior, las fuerzas oficialistas deberían generar acuerdos con énfasis en lo programático y sobre todo, pasar de un conglomerado de gobierno, a una alianza política de mayor sustento, con mayor disciplina y basar la unidad en un proceso que recomponga conductas y aspire a una re-evaluación con miras a superar las insuficiencias y encaminar su rumbo a un programa que efectivamente aspire a “crecimiento, en el marco de un desarrollo con más igualdad”.

Esa es la tarea en la “hora presente”. Prepararse en esa perspectiva requiere trabajar desde hoy en desatar los “nudos” que albergan y sostienen diferencias al interior del conglomerado, a partir de una profunda discusión programática y metodológica que asegure un pacto con relaciones políticas sanas, robustas y maduras, dejando de lado los intereses de grupo y dando “aire” al interés general de la nación y de la ciudadanía.

Indispensable aparece la necesidad que los partidos oficialistas, cuanto antes, asuman estas tareas, acompañándolas con una seria y profunda auto-crítica, alejando de sus  orgánicas a todo aquel militante, tenga el cargo que tenga, que haya caído en relaciones incestuosas en el ámbito de la relación de “política y dinero de las empresas”.

En el marco de ese panorama Lagos se puede erigir como una figura que, desde un instituto, desde un ministerio, en el rol de un asesor político, pueda jugar un rol muy importante. La grandeza de figuras emblemáticas, son capaces de mostrar generosidad, más allá de sus aspiraciones personales.

Hoy, la Nueva mayoría, si quiere seguir conduciendo los destinos del país, debe buscar una figura menos comprometida con las insuficiencias pasadas y presentes y con un liderazgo con mayor independencia, incluso, con aspiraciones a ampliar la alianza política.

Lograr lo anterior exige un acuerdo electoral que pase por un unitario proceso de primarias realmente limpio, abierto, informado y que dé efectivamente garantías de transparencia quienes compitan y a los partidos que respalden a esos candidatos.

La derecha por su parte, no tiene mucho que ofrecer, más allá de repetir un gobierno con Piñera, que no es otra cosa que una repetición de sus intentos por limitar toda política que promueva eliminar las desigualdades sociales y económicas.  En esa perspectiva, un nuevo gobierno de Piñera -cuyo apoyo fundamental, se basa en los sectores más conservadores de la derecha, que tiene como único objetivo, salvaguardar el modelo, tal cual está –  obviamente intentará eliminar  las reformas y retrasar  la tarea de lograr esos mayores niveles de igualdad a la que las mayorías en el país aspiran.

La derecha, no ofrece hoy, ni programa ni suficiente unidad en sus filas que aseguren un gobierno para beneficio de la ciudadanía y para el interés general de la nación.

Es más, pesa sobre ella grandes incapacidades para recomponer su propio cuadro político-electoral y, eliminar altos niveles de desarraigo político con la ciudadanía. Baste ver el nivel de rechazo que sufre su carta presidencial mejor evaluada hasta hoy.

Juan Luis Castillo Moraga.

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