La dignificación de la ciudadanía,construyendo su constitución es un buen camino a la libertad y justicia que necesitamos.
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LA INFORMACION SOSLAYADA

J. Antonio Zelada Espinosa

Arquitecto Premio Regional de Arquitectura y Diseño Consejo de la Cultura y las Artes 2012

La gran ciudad es un reguero de situaciones, por no llamarlas “eventos”, los cuales generan efectos en verdad indiscutibles, porque en sus contextos casi siempre se hace saber públicamente una sola opinión o visión, la del titular o generador del evento.  A los “rebeldes con causa”, casi nadie nos ayuda a hacer saber nuestras “causas” y nos quedamos en “pampa”, con una sola opinión que es la que se difunde y se hace sonar en los medios públicos de comunicación social. Como me cuento entre esos rebeldes, nos ha pasado eso en Concepción con el proyecto PACyT de la UdeC, (o parque científico tecnológico instalado sobre los cerros y en terrenos de interés ecológico), nos pasa con la discusión sobre alturas y densidades de los edificios de departamentos de las grandes empresas inmobiliarias que se derraman por la ciudad toda (respaldados a todo trance por la Cámara de la Construcción, CChC, hoy está en el tapete la empresa Aitué con el proyecto Ciudad del Parque); nos está pasando también con la minería de las Tierras Raras que se nos ha instalado en el perímetro de Penco, con pertenencias mineras muy  extensas, además en las comunas de Tomé, Concepción, Coronel y Santa Juana.

Las redes sociales sirven en verdad de harto poco en nuestra realidad aun subdesarrollada o inconsciente. Pocos son los que leen nuestros artículos personales o de grupos disidentes, o bien los que leen entienden muy superficialmente cuando son problemas complejos como los mencionados, aun cuando sus efectos sean casi letales para el medio ambiente natural, para el medio ambiente urbano y para la salud humana, (con el juego incluso de la vida misma, ni más ni menos).

Los disidentes de las “verdades” oficiales (la de la Universidad de Concepción en un caso, la de la Cámara de la Construcción en el otro, y las del Ministerio de Minería y de la CORFO en el peor de todos, el caso de las Tierras Raras) no podemos exponer nuestras visiones en la prensa local, ni en las radios grandes, menos en la TV abierta mayor: no nos publican, no nos entrevistan, no nos “pescan” al final de todo. Peor aun, nos ponen una barrera personalizada. Las asambleas ciudadanas de organizaciones reclamantes no tienen cobertura alguna. Hice un artículo de opinión sobre la relatividad de la cacareada libertad de prensa en esta ciudad. Solo lo publicó el periódico digital La Ventana Ciudadana, www.laventanaciudadana.cl.

Y estamos convencidos que nuestros argumentos son sólidos y hasta “científicos”, por lo que nos duele que los ciudadanos, los habitantes de esta ciudad, de la inter-comuna y de la Región del Biobío no puedan acceder  a  otros elementos de juicio que los “oficiales”, por lo que así se está poco consciente de los efectos y consecuencias en la vida urbana, ni en cortos y menos en largos plazos.

En el caso del PACyT, siendo en sí una muy buena idea, la ubicación es pésima y le costará caro a la Universidad, al Gobierno Regional que financia la urbanización, a la valiosa cadena ecológica del territorio, a los barrios aledaños de abajo, y a todos los ciudadanos.

En la polémica de las alturas y densidades de la edificación inmobiliaria en nuestras ciudades, si no se logran drásticas correcciones, la calidad de vida de los habitantes en general está ya cambiando para mal muy aceleradamente.

En el caso de la minería de Tierras Raras (óxidos metálicos muy especiales necesitados con urgencia y cantidad por las grandes potencias tecnológicas para usos civiles y militares), la minería de superficie que los busca y procesa ha demostrado ser terriblemente peligrosa por lo contaminante y destructiva del medio ambiente, es decir suelo, aire y agua. Tanto como que algunos países la ha desterrado de sus territorios.

Aquí, en Chile, la política económica  oficial apoya los tres tipos de “producciones” que hay detrás de los casos que aquí he nombrado: Investigación y Desarrollo como sea y donde sea; la producción inmobiliaria como sea y donde sea; la minería contaminante y peligrosa, como sea y donde sea.

Ya bien sabemos que en nuestro país no importa que algunas ciudades, territorios, ríos y mares pasen a ser sacrificados, es decir que, finalmente, se consideren simplemente ZONAS DE SACRIFICIO.Para allá vamos, y no todos lo creen porque están mal informados.

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