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La jurisprudencia en el sistema jurídico mexicano (I)

Jonathan Marcial Mendoza

Licenciado en Derecho con Especialidad en Formación Docente

Desde México.

El objetivo principal de esta serie de artículos será el deducir a la jurisprudencia dentro del sistema jurídico mexicano, pero partiendo desde su base en el Derecho Romano. Hoy en día, la jurisprudencia es “la interpretación y desarrollo del plexo jurídico, por órganos facultades para hacerlos” (Samantha Gabriela López, Derecho Romano I, 2012, página 73).

El vocablo jurisprudencia deriva, como ya se dijo, del derecho romano. De esta premisa, ha perdurado por más de veinte siglos y ha demostrado ser de carácter universal adaptable a cualquier época que logre resolver, mediante principios y conceptos, los problemas propio de un sistema jurídico actual (J. Domínguez-Serrano, Derecho Romano: un juicio valorativo, 1995). Por ello, es necesario recurrir a ella para vislumbrar los alcances de la jurisprudencia en los tiempos de la Roma Antigua.

Jurisprudencia deriva del latín iurisprudentia y, de forma inmediata, derivado del término ius (derecho), comprendiéndose en una ciencia y práctica del derecho. Del mismo vocablo dicho, López, en Derecho romano I, explica su sentido etimológico argumentando lo siguiente: “La palabra deriva del latín ius y prudentia, que en su conjunto significa la virtud por medio de la cual se discierne y distingue lo bueno, lo conveniente, de aquello que no lo es” (2012, página 121). ¿Será suficiente para entenderlo? Esto no resulta adecuado para percibir la visión romana sobre iurisprudentia¸ la cual será necesario consultar a las posturas de Gayo y del Corpus Iuris Civilis (Cuerpo del Derecho Civil).

Del primero, en sus Instituciones, define de la siguiente manera: “Las respuestas de los prudentes son los dictámenes de aquellos a quienes se les ha permitido crear derecho. Cuando todas las respuestas concuerdan en un sentido, entonces su parecer obtiene fuerza de ley, pero si disienten entonces el juez puede seguir al parecer que quisiere; así lo han decidido un rescripto del divino Adriano” (Gayo por Socorro Moncayo, Derecho Romano, 2015, página 99).

Por su parte, el Corpus Iuris Civilis, tanto en el Digesto como en las Institutas, definen así: “Jurisprudencia es el conocimiento de las cosas divinas y humanas y la ciencia de lo justo y de lo injusto” (Digesto de Ulpiano libro 1, título 1, fragmento 10, sección 2; Institutas libro 1, párrafo 1, segmento 1).

En la definición gayana se conceptualiza como “el conjunto de opiniones emitidas por los jurisconsultos” (Moncayo, 2015, página 99). En lo referido en el Cuerpo del Derecho Civil, vale la pena apuntar la siguiente aportación de un experto romanista que alcances se tiene: “El jurista romano se coloca como un intérprete de lo humano y lo divino para poder determinar lo justo y lo injusto; para resolver los problemas que la realidad, siempre cambiante, impone, no debe perder de vista lo bueno y lo justo” (Ibídem, página 150).

Luego entonces, iurisprudentia es el “conjunto de principios o preceptos que sirven para distinguir en las cosas divinas y humanas de que cada quien tiene el deber de hacer o de abstenerse de hacer (López, 2012, página 84). Dicho de otra manera, en ideas de Gumesindo Padilla (Derecho Romano, 2008), son el conjunto de opiniones emitidas por diversos jurisconsultos romanos. El jurista, en los tiempos romanos, era el conocedor del derecho y ante quien acudían cuando se tenía un problema para consultarle (de ahí deriva el nombre de jurisconsulto) donde daba responsum (respuesta).

En consideración de lo antepuesto, los jurisconsultos realizaban una actividad libre y de consulta, conformada por las decisiones y respuestas. La cual se traducía en un respondere que se daba de forma verbal sobre casos prácticas (M. Morineau e I. González Iglesias, Derecho Romano, 1998). Formaban expresiones a las razones de sus respuestas jurídicas que comentaban y discutían sus conclusiones; la cual el chileno Francisco Samper razona así: “Pero sin duda el responsum es la actividad más típicamente jurisprudencial, no sólo por más amplia y permanente, sino también porque caracteriza mejor la función de autoritas propia de los prudentes, en cuanto la relación pregunta-respuesta es connatural a la tan profundamente enraizada conexión romana potestasautoritas así a la pregunta de quién tiene saber reconocido y es por ello, autor (responsable y que responde) quien emite el responsum”  (Derecho Romano, 2007, página 35).

Sintetizando, ¿qué alcances tenía la jurisprudencia en Roma? Eran opiniones emitidas por los jurisconsultos sobre las diversas cuestiones que se les planteaban donde fuesen presentadas por particulares (Morineau y González, 1998); donde aplicaban técnicas jurídicas combinadas con la habilidad necesaria para su aplicación que adquirían un prestigio en su actividad (Padilla, 2008).

En la parte II se enfocará a la jurisprudencia como fuente formal del derecho mexicano.

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