«La falta de humanidad, misericordia y solidaridad presente en las conductas de autoridades y las ciudadanías, en Chile y el mundo,frente a los migrantes,permite observar cierto nivel en la pérdida de humanidad e inteligencia colectiva en la sociedad contemporánea«

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La Presencialidad de los Cuerpos

Pablo Palma Soza

Psicólogo Magíster en Psicología Social Docente Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades Universidad Autónoma de Chile Sede Talca



La pandemia del Covid-19 ha traído una serie de cambios y complicaciones a nuestra vida, una de esas es como dar continuidad a nuestra sociedad, y el confinamiento obligó en muchos países a ciertos trabajos, los que se podían, a relegarlos al teletrabajo desde casa. Una tendencia nada nueva en los rubros de tecnologías de la información pero muy resistida en otros ámbitos. Si bien hay trabajos que no pueden ser de otra forma que no sea presencial por las características intrínsecas y motoras del mismo, la pandemia nos demostró que ciertas actividades laborales sí podían ser realizadas de forma remota sin que afectara mayormente su desempeño. El cambio no fue fácil para nadie pero con el paso del tiempo, que no fueron solo meses como se esperaba al principio, el trabajo a distancia o teletrabajo pasó a ser una alternativa de alta exigencia por la hiperconexión y la disponibilidad absoluta; a pesar de esta dificultad que puede afectar ciertos aspectos de la salud mental, parece ser, según datos disponibles, que este trabajo desde casa es valorado por los trabajadores, especialmente en lo que concierne a pasar más tiempo con la familia o a estar más cómodos y poder ajustar los espacios personales con los laborales de mejor manera. 

En este contexto resultó altamente efectivo el trabajo desde casa por la introyección  de la “autodisciplina”, el exitismo y finalmente el efecto del control psicopolítico, en el cual no es necesaria la disciplina para lograr resultados sino que cada persona se explota a sí misma y se convierte en su propio guardián de la eficacia (Han, 2014). La pregunta que uno podría hacerse acá es ¿es tan así?; la pandemia no ha terminado pero va de bajada en varios países y en otros el acostumbramiento y la percepción de riesgo ha bajado enormemente, ambos fenómenos llevan a que se incentiva el trabajo desde casa en vez de buscar modelos mixtos o de propiciar -en el caso del rubro tecnológico-, el quedarse trabajando en casa. Los empleadores han optado por llamar a sus trabajadores a volver a la oficina, de forma presencial para de esta forma lograr generar la identidad o pensamiento corporativo. 

¿Es esta la única o la real razón de la vuelta a la presencialidad?, este fenómeno no ha gustado en las generaciones jóvenes que en un rubro como el tecnológico, tan competitivo y por tanto con altas oportunidades, han decidido renunciar en muchos casos o negociar incluso por disminución de bonos quedarse trabajando en casa. 

Generar el espíritu corporativo parece ser una tentativa respuesta a este fenómeno pero también puede ser lo que Byung-Chul Han ya anunciaba, que si bien el control psicopolítico es el propio del siglo XXI (Han, 2014), esto no significa que se dejen de usar sistemas de control del siglo XX como el biopolítico, descrito por Foucault, el cual plantea que el poder disciplinario de la sociedad se ejerce sobre el cuerpo de las personas a través de distintas instituciones designadas para esto, como son la escuela por ejemplo, la cárcel , las instituciones psiquiátricas entre otras, a través del control físico del cuerpo y la conducta se lograría el control de las personas (Foucault.2000).

Bajo esta perspectiva el regreso al trabajo presencial en organizaciones que no bajaron o mantuvieron sus niveles de trabajo y productividad podría responder a la necesidad de que el control psicopolítico que mantuvo el trabajo sumamente alto en pandemia no es suficiente y el control también debe ser sobre el cuerpo de la persona, y para poder realizar este acto disciplinador el mismo debe estar presente en la oficina. 

Finalmente la presencialidad de los cuerpos no responde a necesidades productivas o sociales solamente, sino a un modelo de sociedad anquilosada en el siglo XX que implica nuevas formas de control y ejercicio del poder pero que no logra soltar completamente sus anteriores dispositivos, sin embargo las nuevas generaciones no se pelean con lo psicopolítico como si lo hacen con lo biopolítico generando un quiebre con el modelo imperante que ha llevado a que países como Canadá presenten puestos de trabajo calificados sin poder cubrir a pesar de los diferentes bonos que están entregando, un cambio importante en lo laboral no de liberación de fuerzas de poder sino más bien de cambio de fuerzas  que está en juego hoy en día. 

Bibliografía

Han, B. C. (2014). Psicopolítica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder Editorial.

Foucault, M. (2000). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Siglo XXI.

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