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La responsabilidad internacional y sus alcances (II)

Jonathan Marcial Mendoza

Licenciado en Derecho con Especialidad en Formación Docente

Desde México

En la parte I se dejó en claro que la responsabilidad internacional conlleva tres aspectos a considerar: a) una violación del Derecho internacional, b) la manera de reparar del daño y c) afecte a otros Estados o particulares. Además, deben incurrir bajo tres fundamentos: la anti-juridicidad, la culpa y el daño. Ahora es momento de expresar los efectos en la responsabilidad internacional.

Las modalidades de la forma de reparación de una violación de cierta obligación, “dependerá del tipo de daño y de los bienes dañados, de no ser el daño un elemento constitutivo” (Loretta Ortiz Ahlf, Derecho Internacional Público, 2004, página 148), comprende de efectos de un hecho antijurídico.

La responsabilidad es mediata cuando “el Estado, debiendo corregir un daño causado por un particular, o por una de sus órganos actuando ultra vires, o bien, por daños causado por otro sujeto de la comunidad internacional de cuyos actos responden, no lo hace, incurriendo en la figura jurídica de omisión” (Cesar Sepúlveda, Derecho Internacional, 2002, página 241). De lo anterior,  podemos decir que el Estado no es responsable por los daños causados, en violación de las normas internacionales, por otros Estados que encierra circunstancias depende de él.

Otra forma de mencionar la responsabilidad internacional mediata en que responde el perjuicio de su particular o el Estado, así como las actividades de ese Estado, como las autoridades de ese Estado no hacen nada para exigir su reparación de daño causado. Atinado lo expresado por Enrique Casas Castillo sobre la temática:

  • No se da a través de las conductas jurídicas pertinentes, sino de una manera déspota y vil, que lo único que se causa es ahondar más el daño personal del individuo afectado.
  • El Estado es responsable. Cuando hace caso omiso a estas obligaciones y por lo tanto no lo realiza (Responsabilidad del Estado por Error Judicial, 2004, página 205).

En el derecho internacional admite la responsabilidad de un Estado desde una promulgación de normas jurídicas contrarias a un cierto orden jurídico; y también “se deja que los ordenamientos jurídicos internos determinen cuales personas, y bajo cuales requisitos, han de ser considerados órganos del Estado” (Loretta Ortiz Ahlf, página 150).

Cesar Sepúlveda comenta que la “responsabilidad del Estado por actos de sus órganos administrativos es mucho más frecuente e inmediata” (Derecho Internacional, página 242). Agregamos también que el Estado, en determinados momentos, puede incurrir en responsabilidad, ya sea por actos propios, “por actos de algún nacional e inclusive por actos que pertenezcan a su poder ejecutivo, legislativo y judicial.” (Enrique Casas Castillo, página 212).

Es erróneo decir que la noción de que solo los órganos encargados de las relaciones internacionales del Estado, puede comprometer su responsabilidad internacional, mismo que los órganos del Estado, que ejercen funciones internos, pueden infringir en afectar a otros Estados:

a) Legislativo.
Puede centrar su función en promulgación de normas jurídicas que ocasione daños no solo a los mismos Estados, sino también a los individuos, de otras naciones y generando en estos, plenos derechos para reclamar la responsabilidad de dicho Estado. Alfred Verdross, en Derecho Internacional Público (1974), expresa que se da en dos vertientes: acción (cuando el órgano legislativo promulga una norma jurídica en contra de las obligaciones internacionales del Estado) u omisión (cuando el poder legislativo no dicta leyes necesarias para el cumplimiento de sus obligaciones internacionales y sea el único medio de cumplir una obligación contenida en un tratado o no deroga una ley contraria).

b) Ejecutivo.
César Sepúlveda reconoce que “en los tiempos actuales el Ejecutivo tiene una cada vez mayor intervención en los negocios del Estado” (Derecho Internacional, página 242). Es decir, un “Estado incurre en responsabilidad por cualquier acto contrario al derecho internacional cometido por cualquiera de sus agentes, funcionarios, del jefe de Estado…o de cualquier otro” (Loretta Ortiz, página 151). Los casos que pudiera ver envuelto al Ejecutivo son: rechazar el pago de bono público; captura, arresto; matanza y daño a extranjeros, tratamiento perjudicial; expulsión injustificada a extranjero y, el más importante, por incumplimiento de un tratado internacional.

c) Judicial.
El poder judicial es independiente del gobierno; mas no lo es del Estado, que responde de la conducta de todos sus órganos. El Estado es responsable cuando no ha actuado con indudable buena fe, o cuando sus jueces evidentemente se han dejado influir por consideraciones ajenas a la administración de justicia y existe un elemento de mala fe y un tribunal ha fallado con parcialidad por fraudes o por presión externa. El órgano judicial de un ilícito internacional se presenta al: 1) Infringir en un mismo tiempo, el derecho internacional y el derecho interno, en aplicación errónea o mal planteado al tratado internacional; 2) Infringir una norma internacional sin violar una disposición del derecho interno; y 3) En casos que dispongan de sanciones como denegación de justicia.

En la Parte III sobre la responsabilidad internacional se debe hablar sobre la reparación de un Estado para cumplir o liberarse de su actuar y la forma que se presenta la reparación el campo internacional.

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