Las personas y la ciudadanía deben estar conscientes de los pasos que se dan, para orientar el desarrollo o para estancarse y retroceder... El próximo plebiscito, es una oportunidad de desarrollo para la ciudadanía y para dignificar al ser humano y transformarlo en soberano.
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LA UNIDAD ES LO VITAL, Una lección del 5 de octubre

Este 5 de octubre, recordamos un año más de la gesta del pueblo chileno que logró derrotar a Pinochet en el plebiscito de 1988. Un momento histórico, donde la unidad de todos los sectores permitió soltar los amarres de la dictadura e iniciar un camino hacia la recuperación de la democracia.

En la perspectiva de estos años transcurridos desde esa fecha, observamos que desgraciadamente la mayoría de los partidos que representan a los sectores democráticos y progresistas han perdido su brújula, se han entrampado en los juegos de la derecha y olvidado de las necesidades y aspiraciones del pueblo.

EL TIEMPO PASA

Vemos como transcurrido más de un año y medio del gobierno de Piñera, los sectores de la oposición han perdido un precioso tiempo para haber consolidado un movimiento por la defensa de las reformas y logros obtenidos en los gobiernos anteriores y han sido incapaces de dar una proyección a futuro mediante la elaboración de los lineamientos de un programa de gobierno que responda realmente a los intereses del pueblo. No se supo recoger y encauzar el compromiso y entusiasmo de esos tres millones de chilenos que votaron en las últimas elecciones por Alejandro Guillier y al  mismo tiempo, el trabajar por elevar la conciencia de esos distintos grupos y personas que habían votado engañados por la derecha, y que se sabía que al poco andar tenían que darse cuenta de los verdaderos intereses que movían al candidato Piñera.

Se ha desperdiciado el importante capital de contar con un nuevo cuadro de representantes en el Congreso, Alcaldes y Concejales, que ahora estaban en posiciones democráticas y progresistas, considerando los partidos de la Nueva Mayoría y el Frente Amplio, los que podrían ayudar a la reconstrucción de la organización social del pueblo desde la base. Desgraciadamente la renovación de las estructuras partidarias ha sido una tarea lenta, muy difícil y los manejos autoritarios y los caudillismos han mantenido su control, dificultando que los sectores más consecuentes y de las bases partidarias participen más activamente en la conducción de esos partidos. 

NO SE NOTAN CAMBIOS

Es así como hemos visto en muchos casos como se repiten los comportamientos de los últimos años, claramente evidenciados en el gobierno de la Presidenta Bachelet.  Las dificultades para el diálogo franco, las pequeñas rencillas, las  zancadillas, las volteretas, las descalificaciones y las frases para el bronce, para la foto. Cada partido o grupo, tratando de ganar pequeñas ventajas a costa del otro. Son más los gestos e iniciativas para tratar de diferenciarse del otro partido y buscar su propia identidad, que los acercamientos y muestras de voluntad de marchar unidos o encontrar puntos  de acuerdos. Relevar los temas que más los dividen o diferencian,  pensando más en los intereses partidarios, que en los intereses del pueblo.

Buscando mantener cuotas de poder y reencontrar caminos para recuperar lo perdido al salir del gobierno, algunos no han vacilado en buscar acuerdos con la derecha, apoyarlos en iniciativas a las que antes se opusieron, tenderles la mano para que recuperen sus privilegios; todo esto para que no se les considere “anti patriotas” u “obtruccionistas”.  Vemos por ejemplo, a sectores de la oposición dispuestos a apoyar una reforma tributaria que otorga beneficios a los más ricos y les entrega más de US$ 600 millones  y una ley de Integración social del Ministerio de la Vivienda que devuelve los beneficios a las inmobiliarias que se les limitaron el año 2014. Personeros que se manifiestan disponibles a colaborar en una iniciativa de reforma a las pensiones que mantiene intocable el 10%  de las actuales AFP y que propone otro 4%, también de ahorro individual, que administrarán otras instituciones financieras similares, pero que no soluciona en nada la grave situación de los pensionados.

Grupos de oposición dispuestos a mirar con buenos ojos la iniciativa de hacer una reforma laboral que flexibiliza el trabajo de acuerdo a los patrones, con el engaño de rebaja del horario de trabajo a 41 horas en el plazo de 8 años, con el fin de entorpecer la iniciativa de reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, que es apoyada mayoritariamente por el pueblo. Personeros que por obtener ciertas ventajas tienden su mano a la ministra Cubillos, cuando ya estaba lista para una acusación constitucional.

TERMINAR CON ESE ESTILO

Esas son justamente las realidades que los chilenos quieren que cambien. Los partidos de la oposición no pueden seguir dando ese espectáculo. Deben mostrar ante el pueblo las diferencias que se tienen con el gobierno de la derecha. Estas situaciones poco claras y de componendas sólo ayudan a desprestigiar más a la política y a los políticos. Son realidades que se apartan de lo que fuera el espíritu del 5 de octubre de hace 31 años.

Con el accionar del Gobierno de Piñera en este tiempo, ha quedado demostrado ante la gente que es un gobierno incapaz e ineficiente. Que sus promesas de campaña eran sólo ilusiones, que ‘los tiempos mejores’ eran sólo para los ricos.  Ahora, teniendo claro lo que significa un gobierno de derecha,  corresponde que la oposición unida se muestre ante el país como una verdadera alternativa de gobierno.  Como se hiciera para ganar con el NO en el Plebiscito, los sectores de oposición deben establecer a la brevedad un compromiso programático de consenso dispuesto a cumplirse en forma unitaria por todas las fuerzas sociales y políticas. Aquí todos son importantes, nadie debe quedar afuera.

UNIDAD EN LA ACCIÓN

Lograr acuerdos no es una tarea fácil, pero es necesaria e imprescindible. La experiencia de las organizaciones campesinas de trabajar en “la unidad en la acción” durante el tiempo de la dictadura y la unidad de las organizaciones sociales para enfrentar la vuelta a la democracia y la campaña del NO, debe ser acogida por todos. Aquí nadie está renunciando a sus legítimos derechos, valores o principios, pero lo que se pone en acuerdo es lo que los une para trabajar por una causa. La lucha del pueblo chileno por solucionar sus problemas más urgentes, no puede esperar en forma indefinida que los que debieran representar sus intereses “se pongan de acuerdo”. Habrá situaciones que tendrán una primera prioridad, otras que pueden esperar otro plazo. Lo importante es comenzar a caminar juntos en forma unitaria y leal en la dirección acordada.

UN ACUERDO PROGRAMÁTICO

Con este compromiso programático, se debe impulsar a partir de los partidos, los sindicatos y las organizaciones sociales, un gran trabajo territorial en las bases, para  movilizar, educar y re-encantar a los trabajadores, mujeres y jóvenes en las grandes tareas del pueblo chileno para avanzar y profundizar la democracia. Convencer a la mayoría de los chilenos que un desarrollo más justo y diferente del país es posible impulsarlo desde los sectores progresistas del centro y de la izquierda, sin tener que pedirle permiso a la derecha. Que los sectores con más ingresos no deben tener privilegios y deben tributar en forma mayor. Que exigir la recuperación del agua y las riquezas naturales básicas como el cobre y el litio, son tareas posibles y necesarias de asumir. Que terminar con la AFP y establecer un justo sistema de previsión para los adultos mayores es posible y no destruirá la economía.

Ese programa deberá ser también la bandera de lucha de todas las movilizaciones que realicen las organizaciones sociales y partidos para enfrentar unidos las campañas de intendentes, alcaldes y concejales del próximo año. Este frente democrático debe estar participando con candidatos únicos en cada una de las comunas a lo largo de todo Chile, asegurando un gran triunfo popular de toda la oposición en las elecciones municipales. En esas condiciones este frente contará con las mejores posibilidades en ese momento para determinar la persona que represente este sentir unitario del pueblo chileno para que sea el próximo candidato a candidata a presidente en las elecciones de 2021.

Retomando el espíritu combativo y unitario del 5 de octubre, la oposición puede re-encontrar el camino que avance y profundice la democracia en nuestra Patria. La unidad es lo vital.

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