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Lo que Hillary puede aprender de Bernie

Guilmo Barrio Salazar, desde Georgia, E.U.A.

A sólo 68 días de la elección presidencial estadounidense, a la candidata demócrata Hillary Rodham Clinton, le queda una gran prueba por delante: Integrar lo mejor que hizo el senador del Estado de Vermont, Bernie Sanders, durante su campaña primaria presidencial del 2016.

Hasta la fecha, Hillary va a la delantera, pero debe reconocer que su oponente demócrata atrajo un apoyo substancial a su favor, lo que ella aún no ha captado en su mayoría.  A Bernie lo seguían millones de votantes, que pueden considerarse como parte de un movimiento progresista, el cual no está muy inclinado a votar en Noviembre próximo.  Pero esto puede ser algo más profundo y complicado para Hillary.

Tanto los candidatos como los partidos políticos, se fortalecen cuando están obligados a encontrar el Cómo, y el Por Qué un candidato desafiante ha logrado un apoyo popular más fuerte de lo que se había esperado.  En realidad, todos los movimientos dinámicos y las empresas, deben aprender de las candidaturas y de los círculos que rompen lo normal en nuevos terrenos que desean obtener beneficios.  Incluso, ya hay personajes y medios de comunicación escrita que han aprendido de la “Revolución Política de Bernie Sanders”, aunque no es algo fácil de lograr.

El profesor de historia y relaciones públicas, Julián Zelizer, de la Universidad Princeton, y autor de “La Feroz Urgencia de Ahora: Lyndon Johnson, el Congreso, y La Batalla por la Gran Sociedad”, escribió a principios de la campaña iniciada en el 2015, “Hillary Clinton no se puede dar el lujo de ignorar el logro obtenido por Bernie Sanders”, y naturalmente le presenta estas nuevas ideas:

Copiar lo de Bern.  En el año 1968, Hillary Rodham estuvo colaborando  con la campaña de Lyndon Johnson con la idea anti-guerra que tenía Eugene McCarthy, y fue testigo ocular de los violentos asaltos cometidos contra los que protestaban contra la guerra, por parte de la policía durante la administración del alcalde Richard Daley, en la ciudad de Chicago, Estado de Illinois, justo frente al edificio donde se llevaba a cabo la Convención Nacional Demócrata.

El  año 2016 es muy diferente al año 1968, porque se está viviendo en la actualidad, un momento de turbulencia política entre ambos partidos políticos, causado por las demandas de una reforma fundamental de los empañados procesos políticos y económicos, los cuales son sentimientos populares reales.  Bernie Sanders ha dicho: “La campaña de Clinton va a tener que enfrentar a los votantes jóvenes, quienes están preparados para recibir cambios fundamentales que sean reales en este país”.  De hecho, esto va más allá de la juventud, que ha estado apoyando desde un comienzo a Bernie, con un margen nunca visto en los Estados Unidos.

Hillary necesita reconocer que la respuesta correcta, en estos momentos tan volátiles, no es una triangulación tibia.  El profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Fordham, Zephyr Teachout, ha dicho: “Los Estados Unidos de Norteamérica están dolidos, y la democracia está en una seria crisis.  Veinte estadounidenses tienen más dinero que la mitad más baja de los ciudadanos de esta nación.  De acuerdo con la revista The New York Times, 158 familias ganan la mitad de todas las donaciones que se han recibido hasta la fecha en la carrera presidencial, y estamos hablando de miles de millones de dólares.  Lo que tenemos es un sistema financiero de una campaña privada, lo que le da a las empresas privadas y a los milmillonarios, un control total sobre el gobierno.  Esto no es una democracia estadounidense”.

Tratar a los jóvenes votantes con respeto.  A comienzos del pasado mes de Abril, en una entrevista televisiva hecha en la cadena NBC, Hillary hizo un comentario sobre una crítica a su campaña, diciendo: “A veces me siento apenada por los jóvenes que creen que mi campaña no es lo que esperan.  Esto me demuestra que ellos no hacen sus propias investigaciones, y creen todo lo que terceras personas les dicen”.  Vaya, vaya!  En el periódico californiano La Crónica de San Francisco, el periodista político Joe Garofoli, escribió: “Eso que dijo Hillary es un insulto.  Ella está insinuando que la juventud votante es inmadura para saber la realidad de lo que está ocurriendo, y que todavía no saben cómo utilizar las páginas de Google en el internet”.

Sanders no conquistó el 82% del electorado menor de los 30 años de edad, porque les prometió estudios universitarios gratuitos o porque trató de engañar a los jóvenes votantes.  Bernie ganó la confianza de esa juventud porque les habló sobre un futuro en el cual se podía creer.  Los jóvenes tienen todo el derecho de demandar un futuro que les ofrezca oportunidades educacionales, las mejores opciones de un empleo, y una sociedad más justa y equitativa para todos.

Dándole un crédito merecido a Hillary, puedo señalar que ella ha estado hablando sobre los daños hechos por inigualdad racial y de género.  También puedo agregar, que últimamente ha presentado la necesidad de comprender y responder al nuevo desarrollo de una “economía en lancha”, donde los trabajadores ya no tienen un empleo fijo, sino algo temporal, para no pagarles un seguro de salud.

Atreverse a pelear por US$15.00 y un sindicato.  No hay un cálculo que sea simple, en el cual un candidato llegue al centro de la angustia económica que se está viviendo hoy en día en este país.  Pero, el mensaje más interesante durante la campaña de Bernie Sanders, fue la demanda absoluta por un sueldo mínimo, a nivel nacional, de $15.00 dólares por cada hora de trabajo, y el derecho de los trabajadores con bajos sueldos, para organizarse en sindicatos laborales, y así mantener sus salarios justos y con un tratamiento digno, entendiendo que un empleado que trabaje 40 horas a la semana, no debe verse obligado a vivir en la pobreza debido a la inflación constante y los costos actuales del diario vivir.

Ojalá que Hillary Rodham Clinton escuche las sugerencias hechas por el profesor Julián Zelizer, y tome el próximo paso a seguir, de aquí al próximo mes de Noviembre, y luego durante su administración presidencial, si es electa, considerando seriamente lo que nos ha dejado Bernie Sanders durante su precampaña presidencial.

 

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