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¿Muy lejos de un nuevo Tiempo Eje?

Pablo Palma Soza

Psicólogo Magíster en Psicología Social Docente Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades Universidad Autónoma de Chile Sede Talca

Actualmente nos encontramos ante un dilema del pensamiento que se transformará en un gran desafío en poco tiempo ¿Cómo enfrentar la evolución espiritual del ser humano? Esta pregunta nos llevaría a consultar ¿estamos evolucionando espiritualmente? No cabe duda, que hay un avance tecnológico a gran escala el cual se está produciendo hace ya más de 100 años. Sin embargo, este exceso de técnica en palabras de Jaspers (1983) no se ve reflejado necesariamente en un cambio a nivel del espíritu; es más, incluso bajo ciertas circunstancias podría significar una limitante al surgimiento del espíritu humano, es decir, en ciertas ocasiones el exceso de técnica podría estar limitando el crecimiento trascendental del ser humano.

           Jaspers, en su libro “Origen y Meta de la Historia”, plantea que cerca de los siglos 8 y 2 antes de Cristo se encuentra  el rango de años donde se produce un inusual despertar espiritual del ser humano,  el cual llama “tiempo eje”. Este tiempo, según él, define al ser humano en términos de un cambio radical en su constitución y esta nueva persona sería la que existe hasta hoy en día (Jaspers,1983). La apuesta de Jaspers es simbólica y discursiva en situar al ser humano en el cambio narrativo y de su episteme más que algo basado en hechos y fechas. Por tanto, lo que propone es una historia discursiva y no lineal, argumentando  la importancia de los cambios de pensamientos que en esos años acontecen, basándose en las grandes culturas de la antigüedad tanto orientales como occidentales lo que serviría como base a este despertar espiritual paralelo y en conjunto  en occidente, Bizancio y el Islam, lo que marcaría el paso para el futuro desarrollo del ser humano.

            Posteriormente plantea, en lo que tradicionalmente conocemos como revolución industrial o modernidad, él define como la era de la técnica (Jaspers,1983) , donde en su centro se ubica la ciencia y la tecnología como las nuevas fuerzas que dirigen la historia del ser humano. Sin embargo, este deslumbramiento también es advertido por Jaspers como un fenómeno que cambiará no solo la forma de trabajo y de vida del ser humano, sino que también cambiará al ser humano en su totalidad lo que podría llevar a un declive espiritual y valórico del mismo y en último término de su misma libertad.

            Resulta interesante preguntarse si este despertar espiritual de la antigüedad puede volver ¿existirá un nuevo “tiempo eje”? Si nos remitimos al mismo Jaspers, este nos diría que estamos un poco lejos de lograr un nuevo despertar espiritual por lo menos en un corto plazo, pues no se visualizan grandes avances culturales. Sin embargo, hay que tomar a Jaspers en su justa medida sin olvidar su velado eurocentrismo y en un posible desconocimiento de desarrollos espirituales no europeos que pudieran rescatarse en procesos de descolonización intelectual, u otras formas de despertar espiritual no disponibles cuando Jaspers escribió su afamada obra.

            Entonces ¿ es posible un “tiempo eje” pronto? Actualmente,  vivimos en una era técnica 2,0 con respecto a lo planteado por Jaspers en cuanto a la influencia histórica de la tecnología y la ciencia, podríamos estar asistiendo a la transformación final del ser humano en otra cosa más. Ejemplos hay varios como el transhumanismo. Sin embargo,  en cuanto a cambio espiritual pasamos a  estar más lentos,  no se ven en el horizonte señales de un despertar a corto plazo,  más bien vemos una vuelta al “tiempo eje” original en búsqueda de trascendencia y sentido a las vidas que estamos llevando ahora mismo. Las culturas orientales, especialmente, cobran altos niveles de popularidad en una sociedad fría y orientada meramente a la funcionalidad instrumental a corto plazo, por lo que  se crea una situación en la cual todo  está envasado y se  paga por ello y  si no   es así no sirve para nada. Por tanto toda la espiritualidad a la que accedemos está producida como un objeto de consumo hasta el punto que incluso la originalidad pasa a ser un valor agregado. Esto no es malo en  sí mismo más bien cuando media en una relación trascendental entre e intra personal, pues como no se puede comprar salvación ( pérdida de la culpa) como se intentó con las indulgencias tampoco se puede comprar trascendencia en un curso de Yoga.

            Creo que es posible acercarnos a un nuevo “tiempo eje” pues el avance como seres humanos nos entrega herramientas que nunca existieron aun cuando el marcado avance podría impedir a su vez, paradójicamente, el salto a un nuevo despertar espiritual pues la ruptura se hace más compleja y difícil principalmente por la ciega confianza en la técnica y el desdén hacia las humanidades que dificultan romper con lo establecido en términos de pensamiento. Esto lleva a la peligrosa sensación que todo ya está escrito, que todo ya está dicho, que todo vuelve recursivamente de forma circular, por lo que el desafío del nuevo “tiempo eje” se hace cada vez más difícil.

            Espero que el nuevo “tiempo eje” no tenga que surgir de una profunda crisis de la esencia de lo humano y que sea un proceso más orgánico, en el entendido que tampoco es posible que sea un cambio planificado pues esto estaría en contra epistemológicamente con lo que es un cambio espiritual.

            Finalmente es de esperar que el lejano “tiempo eje” se presente alguna vez como un aliciente a un desarrollo humano muy fructífero en la técnica, pero muy limitado en lo espiritual real, lejos de la mercantilización del desarrollo humano y más cerca del cambio espiritual por sí mismo,  es decir como necesidad de trascendencia por sí solo más allá de suplir una falta de sentido particular o más allá de seguir una moda asociada a un estatus social y económico especifico, por tanto que el nuevo tiempo eje sea un real despertar del pensamiento trascendente más allá  de un antídoto o un apéndice al pensamiento ya existente.

Si Jaspers tenía razón, este lejano nuevo “tiempo eje” nos permitirá un salto hacia un nuevo ser humano y, por qué no, a una nueva historia y forma de comprensión de la humanidad.

Referencias

Jaspers, K. (1983). Origen y meta de la historia (No. 930.1). Alianza.

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