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No saber leer, no saber escribir: los culpables ¿dónde?

Rodrigo Pulgar Castro

Doctor en Filosofía. Académico U. De Concepción.

Fuimos testigos los  días 6 y  7 de marzo  de una noticia reportaje  que retrata en parte el sentido más profundo de la necesidad de una revisión al sistema educacional. El reportaje de TVN podría merecer el grado de valor acusador, y no precisamente porque declara la felix culpa de los responsables, sino, y por el contrario, la peor de las culpas.

El tema educacional de manera permanente hace saltar las alarmas.  De esto en los últimos años hay bastante material de prueba. Empero, queda la sensación después de ver el reportaje,  que la alarma ya no es circunstancial sino permanente. Situación que da origen a un conjunto de preguntas que nos incordia: ¿Dónde está la falla?, ¿En qué fallamos?, ¿cuál es el antecedente antropológico-cultural que subyace en la construcción del modelo de educación? (persiste la sensación que no hay lecturas en la materia, sino que se impone la reproducción de un modelo aplicado en realidades sociales-culturales-políticas diferentes a nuestro país),  ¿cuál es el deber de la sociedad?, ¿cómo se definen roles asociados a propuestas de solución?, ¿quiénes efectivamente tienen el perfil para asumir tales roles?, ¿qué papel le corresponde a la comunidad?, etc. Más allá de instalar preguntas en muchos casos sin respuesta, lo cierto es  que la historia de la educación en Chile detalla que se pasa de respuestas estructurales con una facilidad que abruma. Además, las propuestas son –en muchos casos- producto de la improvisación (el detalle de los renuncios en que caen los responsables directos a nivel político-técnico puede llenar libros).

Al momento de tener una respuesta estructural al problema educacional, se discute su fondo, se establece el marco de su presentación,  en consecuencia se elaboran y promulgan   leyes, decretos, artículos, reglamentos, etc. Es decir, todo un edificio teórico-material apologético del modelo propuesto. De suyo, cada gobierno es bastante mesiánico en la materia. Por cierto,   hay que aceptar el hecho que cada propuesta no carece de intención de bien, mas la cruda realidad demuestra que no existen cambios de fondo. Lo peor del asunto es  que en un instante de la historia social se develan situaciones particulares y colectivas que son expresión de  la mayor de las  injusticias, pues afectan el proceso de la construcción del habitad humano.

Cuando la demanda se traduce oralmente en más calidad, lo que en el fondo se pide es mayor justicia, vale decir, mayor equilibrio entre los miembros de la realidad social y política en el acceso a la formación, pues se entiende que en este paso se adquiere la capacidad de gozar de mayor bienestar. Por eso es que uno de los rostros de la injusticia es la carencia de educación mínima, ya ni siquiera en un estándar medio, sino mínimo como es saber leer y escribir. Cuando esto falla, todo decreto o propuesta de ley que procura mejorar los nichos de desigualdad pierde su significado, ya que no soluciona la injusticia de orden vital en casos particulares. Vital porque leer y escribir es un derecho básico de la dignidad humana. Un ejemplo,  es el  reportaje de TVN sobre lo que ocurre en la comuna de  Cerro Navia de la Región Metropolitana: niños y niñas que han pasado de curso sin tener el mínimo de conocimiento. El problema no es sólo lenguaje, es un problema necesariamente transversal a todas las disciplinas, pues, si no hay conocimiento de la lengua materna no existe posibilidad alguna de comprender otras materias. Claramente para la comunidad es conflictiva la incapacidad de leer y escribir de algunos. Conflictiva no sólo por impedir el acceso al conocimiento de códigos culturales a muchos (analfabetismo cultural), también por la desidia de los responsables de conducir el proceso de enseñanza aprendizaje (falta grave a la deontología de profesores y directivos) como de sus padres o tutores (es inentendible que el adulto responsable no haya detectado el problema). Es alarmante el descubrimiento palpable de la radical injusticia que sufrieron, sufren y sufrirán los afectados directos y la comunidad asociada a los dañados.

La ética enseña que uno de los elementos que determinan al valor inalterable del ser persona es que éste es un fin jamás un medio para otro, por tanto, la persona posee  derechos y asume deberes atados  a estos derechos. Todo esto sostenido en el principio de la dignidad (el respeto a la dignidad de la personas es consustancial a la existencia  de la humanidad), como en el principio de la autonomía (sin autonomía mal podemos hablar de la capacidad de legislar en procura de la defensa de la dignidad). El problema del suceso en Cerro Navia, es que ejemplifica un modo de traicionar lo indicado: el derecho humano a la educación no fue cumplido (se espera que se enmiende, pero hay poca esperanza que suceda). A lo anterior,  se suma el significado de responsabilidad en sus diversas acepciones y campos; ético, jurídico, profesional, social como los centrales. Lo claro es  que hay (i) responsables directos e indirectos en los campos señalados. Y, ¿qué sucede con ellos? ¿Serán capaces de evitar desplazar responsabilidades asumiendo lo que corresponde de culpa? (la moral, la penal, la política,  incluso la metafísica)? ¿Serán despedidos, renunciarán? Las dudas son muchas,  mientras tanto la justicia puede esperar…

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3 Comentarios en No saber leer, no saber escribir: los culpables ¿dónde?

  1. Otro punto que cabe comentar, dentro del claro artículo de lo que está sucediendo en Chile con la enseñanza y manejo de nuestro idioma, es otra consecuencia de la mala calidad de su enseñanza: muchos adultos – entre los que hay bastantes “profesionales universitarios” – tienen escaso dominio sobre la escritura y el arte de la redacción, con poca capacidad de síntesis en la preparación de documentos de todo tipo, los que son de tediosa lectura y muchas veces incomprensibles. (Para que hablar de los trabajos hechos a punta de “copiar-pegar” extracciones desde Internet). Debemos hacer caso a la sabia sentencia del jesuita Baltasar Gracián, “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

    • Al releer el artículo, encontré un error en mi comentario del 26.03. Repito aquí el párrafo como debió ser escrito: muchos adultos – entre los que hay bastantes “profesionales universitarios” – tienen escaso dominio sobre la escritura y el arte de la redacción,………

  2. El Doctor en Folosofía Rodrigo Pulgar Castro, tiene absolutamente toda la razón, al presentarnos este artículo tan alarmante para nuestra sociedad chilena. La alfabetización no piensa en ideas, sino en la existencia como una práctica de la libertad, especialmente en nuestra sociedad cuya dinámica structural conduce a la dominación de las conciencias. Los métodos de opresión no pueden servir a la liberación del oprimido. La persona alfabetizada ya sabe que la lengua también es cultura, y a partir de la construcción de sus palabras, estas también construyen su mundo. Lo que sorprende es que en Chile, que fuera un país en los años de 1960’s, donde a través de una Organización Nacional de Servicios Voluntarios, enviaba a jóvenes a alfabetizar a países Latinoamericanos en necesidad. Y resulta que ahora, tenemos nuestros propios analfabetos en nuestro largo y angosto y aporreado país. ¿Quienes son los culpables? nos pregunta el autor de este interesante documento. Ojalá que un día se pueda responder en forma positiva.

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