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¿Podemos pensar lo impensable, la muerte?

Patricio Schwaner Saldías

Profesor de filosofía

Recuerdo que uno de los primeros cuestionamientos que tuve desde el ámbito de la filosofía fue la problemática de la muerte. Y es precisamente esa palabra, a saber: “Problemática” la que pretendo abordar en el presente texto, puesto que es curioso que nos resulte problemático algo que no podemos conocer hasta ahora y que por su misma naturaleza constituye un misterio.

Vladimir Jankélévitch filósofo francés realiza grandes aportes sobre esta temática en uno de sus textos llamado Penser la mort (Pensar la muerte) de esta forma va desentrañando algunos aspectos de relevancia en esta discusión con lo que permite que los lectores seamos capaces de pensar lo impensable, la muerte.

Ahora bien, no es solo este filósofo el que me abrió la mirada a esta realidad, pues desde niño me he planteado la misma interrogante. De hecho me es inevitable pensar que en este mismo instante mientras usted lee este articulo muchas personas mueren, por distintas razones. Desde esta perspectiva, la muerte no debería resultarnos algo ajeno o lejano, pues a fin de cuentas es lo único seguro. Respecto a lo mismo: ¿Podemos pensar lo impensable, la muerte? Creo que sí, puesto que la muerte es una realidad que existe conforme a su opuesto “La vida” y bajo este respecto tenemos una necesidad de referirnos a ella, tal como lo hacemos con el bien respecto del mal o del sol respecto a la oscuridad.

Martin Heidegger reconocido filósofo alemán nos invita a la sana reflexión sobre la muerte, nos permite pensar aquello para lo cual nunca estamos preparados, pues como plantea en uno de sus textos, tenemos un “miedo a la muerte” y buscamos referir esta realidad a un “otro”, por eso decimos con frecuencia “Se-muere” en el sentido de relegar a otros una realidad para la cual no estamos preparados.

También nos señala que somos Sein zum tode o “Seres para la muerte” cuestión que no deja de estar en lo cierto pues como he venido reflexionando, no existe una vía de escape a esta realidad, ya que no podemos postergar este acontecimiento que tarde o temprano nos encontrará cara a cara y que por su definición constituye “el acontecimiento más individual de nuestra existencia humana”, pues solos hemos nacido y solos hemos de morir.

Quisiera utilizar una pregunta Heideggeriana para referirme al pensar lo impensable, pues hacer eco de esta interrogante nos lleva a una pregunta más profunda y que quizá pocas veces nos hemos hecho. ¿Qué significa pensar? (¿Was heißt denken?) con esta pregunta  se abren nuevas interrogantes para ir develando como es que llegamos a pensar o en qué medida esto forma parte de nuestra naturaleza humana. ¿Podemos pensar al ser humano sin pensar que este piensa? ¿Podemos imaginar una realidad extramental sin una visión de conciencia? ¿Podemos tener una mirada hacia el otro lado de la barrera?

 

Ludwig Wittgenstein (Filósofo alemán) nos plantea lo difícil que es pensar aquello que se encuentra al otro lado de la frontera (Grenzen) ya que Die Grenzen meiner Sprache bedeuten die Grenzen meiner Welt. (“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.”) Por lo tanto, aquello que no puede ser expresado en el lenguaje, constituye un límite respecto a nuestro propio pensamiento. Por esto, es que la invitación a pensar sobre la muerte, es una invitación a pensar sobre nuestro lenguaje. Pues si logramos traspasar la frontera de nuestro lenguaje, podremos traspasar los límites de nuestro pensamiento. Haciendo que lo impensable (la muerte) pueda ser pensable.

Construir una filosofía respecto a la muerte, podría ser un esfuerzo inútil en tanto puede significar un pensar frente al cual no podamos encontrar un camino seguro, en cierto sentido pensar la muerte es develar el misterio de lo inalcanzable, con vistas a realidades independientes de nuestra experiencia humana. De modo que la misma muerte desde una perspectiva Kantiana resultaría un límite o una realidad a priori.

He querido dedicar parte de mi tiempo al descubrimiento de esta cuestión filosófica porque creo que muchos de mis lectores lo han pensado y seguramente no han encontrado una respuesta categórica. Ahora bien, me siento en la necesidad de decirles que ¡no existen respuestas categóricas! pues a poco avanzar hemos notado que cada paso adelante constituye dos pasos atrás, ya que en la medida de plantear la problemática nos vamos situando en un camino sinuoso que nos resulta difícil de pensar.

Finalmente creo que no somos lo suficientemente reflexivos como para alcanzar una perspectiva clara y elocuente sobre esta cuestión filosófica y no hacemos más que intentar desde nuestra pequeñez el descubrimiento de un misterio profundo, pues la vida humana posee un alcance que no podemos comprender. La muerte es un misterio que se nos oculta y se nos muestra, es el paso del ser al no ser. Es la realidad más evidente pero a la vez la cual deseamos postergar o evitar, queriendo dibujar momentos eternos que no sucumban frente a lo inexorable del destino de nuestra humanidad.

Pensar la muerte es decirnos a nosotros mismos: “Yo soy un ser que he de morir, yo soy un ser que estoy siendo pero que minuto a minuto va dejando de ser… Yo soy un testimonio de la inmensidad de la vida, pero al mismo tiempo seré algún día algo distinto”. Razón por la cual incluso para Humberto Giannini (filósofo chileno) la muerte fue un acontecimiento que le encontró filosofando en el living de su casa mientras era entrevistado y reflexionada sobre cuestiones filosóficas.

En síntesis, nuestro miedo sobre la muerte radica en el pensar- ahora que estamos vivos- en que cuando nos llegue esta realidad todo el mundo que nos rodea permanecerá tal cual, es decir el gentío continuará deteniéndose en el semáforo en rojo, un muchacho seguirá  pidiendo su pizza preferida por teléfono, una mujer dará a luz, un policía cursará una infracción, dos amantes se besarán junto a un puente lleno de candados y un profesor de filosofía reflexionará desde el living de su departamento, por suerte que hasta este momento conserva su vida y podrá entregarles estas palabras, aunque no lo afirmaríamos al cien por ciento pues no sabemos si aún vive mientras leemos estas líneas.

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1 Comentario en ¿Podemos pensar lo impensable, la muerte?

  1. Patricio, excelente artículo.
    es interesante reflexionar sobre la muerte y en la forma que planteas los argumentos resulta aún más cautivante el tema en sí. Considero que “nosotros” la sociedad occidental, tenemos “miedo” a la muerte, pero más que miedo a la muerte en sí, es un miedo irrefutable al que hay después de ella, a pesar de que gran parte se la sociedad dice ser cristiano.

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