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¿QUÉ NOS QUIERE DECIR HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE MEL GIBSON?

En los 80 y 90, Mel Gibson fue uno de los actores más importantes de Hollywood, y si consideramos el hecho de que es hombre, sus películas adquirían una tremenda influencia cultural. En cuanto a las películas que ha dirigido, éstas han sido premiadas y elogiadas por la crítica y el público, a la vez que han suscitado grandes polémicas en cuanto a las temáticas que abordan, su éxito comercial e impacto cultural. Y si no fuera tan popular, tal vez no sería, a diez años de Apocalypto (2006), el único actor capaz de atraer al público estando sentado detrás de la cámara. Como director, sigue siendo la estrella de sus películas. Hasta el último hombre (2016), su nuevo filme, es un éxito de taquilla que también ha sido muy galardonado esta temporada.

Es la biografía de Desmond Doss (Andrew Garfield), un adventista quien, durante la Segunda Guerra Mundial, se une a las tropas estadounidenses para servir como médico en la Batalla de Okinawa. Su religión le impide ejercer la violencia como medio de defensa, y decide emplear sus conocimientos en salud para obrar de manera pacífica, como un cristiano, y así salvar vidas en lugar de eliminarlas.
El diseño de producción es sobresaliente por su atención al detalle y, sobre todo, por la atmósfera que transmite mediante una suave paleta de colores, en la que predominan unos grises y verdes que suelen confundirse entre sí hacia el final. La fotografía y el montaje son intensos en las escenas de combate en Hacksaw Ridge, la trinchera japonesa adonde es enviada la unidad de Doss, situada sobre un acantilado. La sangre salpica a la lente, vemos planos detalle de desmembramientos, etc., y pese al ajetreo febril que acontece frente a nuestros ojos, nunca nos desorientamos. Estas escenas rivalizan con las de Rescatando al Soldado Ryan (1998), y si bien no diría que Hasta el último hombre es mejor, me involucró más en su relato.

No obstante, encuentro que la emocionalidad de éste es defectuosa. Por ejemplo, la primera cita entre Desmond y su novia, antes de ir a la guerra, no tiene un buen cierre: luego de que ambos casi son atropellados tras salir de un cine, y de que ella lo abofetea por intentar besarla sin su consentimiento, se van juntos, ¿pero adónde? ¿Y qué hacen ahí? No vemos esto. Y, por supuesto, se vuelven a ver hasta que él le propone matrimonio.

Los flashbacks tampoco satisfacen las emociones, pese a entregar información esencial sobre Doss y su abstención de usar armas. Cuando Desmond recuerda haber enfrentado con un revólver a su padre alcohólico, la escena, presentada en flashbacks fragmentados, no lleva a una conclusión satisfactoria. Su padre tiene un rol vital en el desarrollo de la película, por lo que se desprende que Desmond no lo mató. Pero tras ser enviado a Hacksaw Ridge, donde tiene los recuerdos, no vemos más a su padre, ni a su madre, ni a su hermano, ni a su esposa. Uno tiene que llenar los espacios en su mente, lo que resulta incómodo dada la estructura convencional de la película.
La convicción del elenco en todas las escenas es lo que le da fluidez y credibilidad al filme, y si sumamos esto a los temas accesibles, la película consigue comprometernos con su historia.

El problema es que el guion no sabe qué aspectos enfatizar, y esto afecta al montaje que, aunque lógico en el desarrollo de los eventos, da la impresión de ser bastante arbitrario. La película se llama en inglés Hacksaw Ridge; pero es sólo después de una media hora, como mínimo, que Desmond decide unirse a las tropas, apareciendo Hacksaw recién en la segunda mitad del metraje. Si el énfasis era Hacksaw desde un principio, pues el filme debió ser más económico en su narración. Es un desperdicio construir las relaciones familiares del protagonista, cuando en las escenas finales no nos dan el apropiado cierre a estos arcos narrativos secundarios.
Hasta el último hombre debió haber sido reescrita por Gibson, al punto de extender su metraje a tres horas, para que los personajes se desarrollasen al máximo y los viéramos después de la guerra. Así se habrían organizado mejor, creo, los varios estadios de este relato. Aunque supongo que él sabía que la historia era lo bastante interesante como para que sucumbiera a sus irregularidades, sin mencionar la confianza de Gibson en su propia capacidad para conmovernos.

Actualmente, él es percibido no como un director magistral ni como un hombre deleznable, sino como algo más irritante: un artista críptico. Aunque muchos, incluyéndome, considerarían tal aseveración de redundante, es perfecta para definir a Gibson hoy. En años recientes, la controversia se ha cernido sobre él, opacando otras áreas de su vida personal que puedan servir como signos de su filmografía. Se ha vuelto un enigma para el público, más aún cuando su trabajo en el cine se contradice con los escándalos de su vida privada, sus declaraciones discriminatorias de minorías y su relación con la prensa.

En ese caso, ¿qué nos dice Hasta el último hombre sobre él? La película continúa explorando los temas favoritos del director: las creencias religiosas, el sacrificio, el heroísmo, la violencia sangrienta, el romance y la vida familiar disfuncional. Y su protagonista es un líder de características similares a William Wallace (Corazón valiente [1995]) y a Jesús (La Pasión de Cristo [2004]): Desmond Doss es firme en sus convicciones, tiene una vida espiritual intensa, es idealista y hace el máximo sacrificio: ofrece su vida a cambio de los demás. Wallace fue emasculado, Jesús, crucificado, y Desmond Doss fue condecorado con la Medalla de Honor por su labor en Hacksaw Ridge, pese a no haber usado un arma. ¿Será ésta la masculinidad de Mel Gibson? No lo sabemos, mas contamos con la certeza de que él debe ser el único director de Hollywood que se atreve a deconstruir y redefinir la masculinidad en un concepto fresco, íntegro y personal, cada vez que hace películas.

En general, Hasta el último hombre es una película competente, y un trabajo sólido y decente del director, en el cual explora temas inusuales para el cine bélico y consigue, pese a las constantes falencias de la narración, algunas de las mejores escenas de batalla de todos los tiempos; pero es imposible separar al artista de su obra. En ese sentido, es terreno fértil para especulaciones elusivas respecto de Gibson, las cuales, quizá, emergerán más claras en el futuro, cuando dirija nuevas películas.
6 nominaciones, incluyendo Mejor Película, Director (Gibson) y Actor (Garfield).

 

Esteban Andaur.

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2 Comentarios en ¿QUÉ NOS QUIERE DECIR HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE SOBRE MEL GIBSON?

  1. …mas y mas cine, nos hace muy bien !!!
    Felicitaciones,muy buenos comentarios.

  2. Gracias por hablar de cine. ¿Será posible una semblanza de Kubrik, en un próximo comentario?

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