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Reconversión Monetaria en Venezuela, ¡de improvisación no se vive!

Carlos José Vivas Sanchez

Médico. Especialista en Administración de Hospitales

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, presentó el pasado 20 de agosto una serie de “medidas económicas” dirigidas supuestamente a solventar la grave crisis económica y política,  que enfrenta  el país; caracterizada por una hiperinflación que ha llevado  al cierre de empresas, desempleo, disminución de las inversiones tanto internas como externas, con gran impacto en la mayoría de la población, que ve perdida la capacidad para cubrir sus necesidades básica de alimentación, vestido, educación de los hijos, y por supuesto ninguna capacidad de ahorro que les permita aumentar su patrimonio, adquiriendo vivienda, tener actividades productivas propias y garantizarse un retiro sin penurias económicas.

El centro de la “reforma”, fue un cambio del signo monetario, mediante la eliminación de cinco ceros al bolívar, y una devaluación no decretada pero si implementada  en términos brutales.

Un poco de historia

En 2007, el gobierno de Hugo Chávez, hizo una reforma monetaria, quitando tres ceros a la moneda que pasó a llamarse bolívar fuerte (BsF); fue un proceso de divulgación y preparación que duró un año, durante el primer año circularon simultáneamente las monedas y billetes antiguos con los nuevos, y al cabo de un año el dinero antiguo sería recibido solamente por el Banco Central.

La reforma de este año fue anunciada en marzo, para entrar en vigencia a partir del 4 de junio, y se iban a eliminar tres ceros a la moneda; el nuevo signo monetario se llamaría Bolívar Soberano; ante un lapso de tiempo tan corto para impulsar algo tan importante, hubo recomendaciones y quejas desde el sector productivo, financiero y político para que la medida fuera retrasada para finales de 2018, las circunstancias obligaron a que faltando poco para la fecha se diera una “prorroga” de 60 días hasta el 4 de agosto, igualmente seguía siendo poco tiempo y de nuevo a finales de julio se anuncia una nueva fecha, “20 de agosto” con una novedad, que ahora el signo monetario no reducirá tres sino cinco ceros a la moneda, ante este panorama que es moneda corriente en el país, mucha gente lo atribuye a un plan maligno cuidadosamente elaborado desde el régimen para crear incertidumbre en los ciudadanos, para otros, en especial los expertos se trata sencillamente de una combinación de ignorancia y su compañera la improvisación, solo que en temas tan serios y delicados como la economía y el valor de la moneda, eso no es deseable.

Pero todo no termina allí, con la entrada en vigencia el nuevo signo monetario, se hace al país el anuncio de un plan económico hecho “por venezolanos” y que iban a tener “impacto mundial por lo novedoso de las propuestas”.

Las divisas

El país tiene un sistema de control de cambios donde el dólar como principal divisa, solo se vende en cantidades limitadas mediante un método de subastas (DICOM) en el sistema financiero público, a estas subastan pueden acceder personas naturales y empresas previo cumplimiento de una extensa  serie de requisitos; hasta ahí todo bien, el problema surge porque las cantidades y los beneficiarios de estas  subastas son muy pocos, y queda una demanda de divisas sin cubrir; por supuesto que eso es terreno abonado para que apareciera un protagonista obligado y de primera línea en los escenarios de excesivo control…. El mercado negro, que existe no solamente en la compra-venta de divisas, combustibles y productos de primera necesidad, sino que en Venezuela agregó un nuevo producto; ante el aumento desmesurado de los precios se produjo una escasez de efectivo (billetes y monedas) de tal forma que surgió la “venta de dinero efectivo”, donde se paga hasta 300% del valor de las piezas, dependiendo de la urgencia del comprador.

Dos medidas fueron tomadas en los últimos dos años, sin resultados reales, la primera fue decretar la eliminación del billete de mayor denominación (cien bolívares), debido a la comercialización del efectivo, se pretendió justificar dicha medida por lo activo de este mercado en la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela. Tras el anuncio, los ciudadanos debieron acudir a las entidades bancarias, para depositar estos billetes que no iban a tener ningún valor, largas colas en los bancos, y disturbios en varias ciudades con saldo de muertes y saqueos, obligaron al régimen a prorrogar la fecha de eliminación del citado billete por 30 días, así fueron acumulándose prorrogas cada 30 días en varias oportunidades, después se amplió por lapsos de 60 días, y  se mantuvo vigente hasta el 20/08/2018. La segunda medida fue ampliar el cono monetario instaurado en 2007, el cual constaba de 7 monedas que ya no circulaban por su escaso valor, y seis billetes de los cuales en la práctica solo eran aceptados los de 20, 50 y 100 bolívares, por eso se crearon nuevos billetes de quinientos, mil, dos mil, cinco mil, veinte mil, cincuenta mil y cien mil bolívares y monedas de 100 y 50 bolívares que estaban más acordes con la realidad.

La entrada de estas nuevas piezas no resolvió el problema de la falta de efectivo, y los bancos empezaron a limitar la cantidad de bolívares que podían entregar a los clientes, potenciando el mercado negro de efectivo.

El Petro

Como centro de la nueva reconversión, ingresamos al mundo de las monedas digitales (criptomonedas), y se creó el PETRO, una criptomoneda manejada por el régimen que supuestamente serviría para evadir las sanciones económicas y financieras impuestas por el gobierno de Donald Trump, algo ilusorio si tomamos en cuenta que el manejo financiero internacional se hace básicamente en torno a dos monedas duras, el dólar y el Euro.

Para dar soporte a este signo monetario virtual, su valor de referencia es el precio del barril de petróleo de las reservas, es decir que el respaldo son unos barriles que no existen físicamente como los lingotes de oro, o los papeles que garantizan un pago, como bonos y letras emitidos por bancos centrales o grandes empresas, sumado a que el precio del barril de petróleo es muy volátil, y ya la OPEP no tiene el mismo poder de los años 70 cuando manejaba una importante cuota del mercado del oro negro, es decir la estabilidad de este signo monetario no parece tenerlas todas consigo.

¿Cuánto vale un petro?, se anunció que un petro sería el equivalente a un barril con precio de 60 dólares estadounidenses (sigue siendo referencia la moneda norteamericana), y que cada petro serían 3.600 bolívares soberanos, ó 360 millones de los anteriores bolívares fuertes, es decir que hubo de hecho una devaluación, y como en las series de TV esto “continuará”….

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