La ciudadanía no puede permitir que lleguen al gobierno, los que se coluden contra sus intereses.
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REUTILIDAD URBANA

REUTILIDAD URBANA

El deterioro de bienes inmuebles- léase edificios habitables- es un tema casi insoluto en Chile. Nuestra cultura nacional no prevé la preservación, menos como una obligación ciudadana. Ocurre que mucha edificación -sea histórica o contemporánea-  evidencia escasa mantención: Muros que se caen a pedazos, techumbres corroídas, ventanas y puertas deterioradas así como espacios públicos degradados o edificios abandonados que cumplieron su vida útil son un factor común en nuestros barrios. Destinarle recursos es de última prioridad. El resultado, ciudades con mucha territorialidad decrepita a la vista, lo que redunda en excesiva movilidad inmobiliaria y mucha pérdida de patrimonio.

Un barrio que envejece, se viene abajo, porque la vivienda colectiva y la ciudad  no se conciben como un ente que se deteriora y demanda mantenimiento.

En Chile, evitar la pérdida patrimonial tiene mucho de romanticismo y poco de realismo. La conservación del patrimonio edificado es asunto de interés general, pero superfluo. Las políticas públicas que contrarrestan esta tendencia al  remozar algunos conjuntos habitacionales de carácter social o recuperar algún monumento son insuficientes.

Paradojalmente, el espíritu de modernidad ha sido un factor ideológico muy determinante al suponer que la degradación es una oportunidad de renovación constante que prioriza la innovación más que la conservación. En Chile promover la conservación es un signo casi de anti-progreso. Romper con el pasado es un camino mucho más valido para avanzar. La obsesión de que todo parezca nuevo es algo insufrible, una tendencia incontrarrestable.

Cabe pensar que una visión de ciudad patrimonio, es un cambio cultural difícil de sustentar. Lo edificable sitúa el interés en un estado de confort pragmático que no incluye la preservación original, al verse como carga, un peso muerto.

La utilidad no da cabida a la reutilización: No supone que lo habitable tiene varias vidas. Así, la renovación, el recambio social, el reciclaje o el resurgimiento de barrios decrépitos no son parte del trato dado al espacio habitable envejecido.

El modernismo produjo más conciencia del envejecimiento prematuro que nos indujo a desechar compulsivamente. La contra propuesta es valorizar lo atemporal, lo que dura. Reconocer eso como un bien más rentable.

Ver la ciudad como un ente patrimonial, en constante estado de preservación que alude al respeto por la tradición, es indirectamente una herramienta clave que pudiera reparar la decrepitud causada al espacio urbano.

Al elevar en el habitante la lectura de su realidad circundante, el énfasis implica respeto a cierta gravedad de lo durable. Contra la des-mistificación de lo moderno como constante reiteración de algo nuevo es necesario oponer el sentido de veneración hacia lo reutilizable, causa mucho  más sustentable.

La creación de tendencias anti desecho, algo que no se bota, que más bien se re-emplea y alarga la vida útil, supone una revolución al pensar que esto finalmente significa más perdurabilidad, si prioriza el valor de lo viejo. Está en la trayectoria virtuosa de lo viejo eternamente nuevo. Algo sin edad.

Recuperar arquitectura o espacios públicos para obtener nuevos estándares constructivos, significa concebir la ciudad como un todo patrimonial de reutilización continua.

 

Gino Schiappacasse, arquitecto.

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3 Comentarios en REUTILIDAD URBANA

  1. Completamente de acuerdo.
    Los terremotos han destruido obras patrimoniales y eso no se puede evitar. Lo que que no se puede aceptar es que la picota en la mano del hombre destruya obras intactas y sin daño y obras rescatables (en Concepción: Liceo E. Molina, Palacio Consistorial; en Punta Arenas: la demolición del edificio de arquitectura patrimonial del Club Magallanes para edificar una horrible torre blanca).
    Otra barbaridad: revestir edificios de buena arquitectura con horribles fachadas falsas.
    Todo esto provoca mucho dolor en las almas..

  2. Qué Poco se habla en este país de patrimonio histórico arquitectónico y de sus cuidados.

  3. Que buen artículo.
    Cuanto se descuida nuestro patrimonio arquitectónico?
    Que descuido de nuestras ciudades con su historia patrimonial, cuanta suciedad , cuanto destrozo, cuanta desvergüenza con nuestra historia.
    Lo felicito.

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