Derechos Humanos, el mas humano de los Derechos...
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Se vende Chile.

Es evidente que “la economía” está presente en múltiples aspectos de nuestras vidas personales. Una inmensa mayoría de la gente tiende a creer que se trata de un problema de “expertos”, difícil de entender, complejo, pero, en realidad, en sus  líneas gruesas es relativamente fácil de comprender sobre todo si se pone atención a ciertas preguntas claves tales como: ¿Qué se produce? ¿Quién produce? ¿Para quiénes produce? ¿Quién se queda con los excedentes o utilidades que el proceso genera?

Hace doce días, el Ministro de Economía actual, José Ramón Valente, sorprendió a todo el mundo al hacer un público llamado a los chilenos a que llevaran sus ahorros a otros países si ello les resultaba más rentable. El periódico satírico “The Clinic” hizo mofa de la situación mostrando en una caricatura al propio Presidente de la República diciéndole a su Secretario de Estado: “Lo que te dije de sacar la plata a las Islas Vírgenes, era para callado”, recordando que hace algunos años el propio Primer Mandatario fue fuertemente  cuestionado por el hecho de desviar calladamente sus recursos personales  a paraísos fiscales para eludir la tributación en el país. Por lo demás, al parecer habría  una evidente contradicción entre la voz oficial de un Gobierno que invita a los extranjeros a invertir en Chile y uno de sus ministros que invita a los chilenos a “invertir” en el exterior.

Pero, vamos a lo nuestro. Algunas afirmaciones básicas son útiles para centrar el debate:

  • ¿Qué se produce? En una economía libre como la chilena, será “el mercado”, el que determinará qué va a producir el país. En el fondo, la demanda de los consumidores (chilenos o extranjeros) será atendida por cualquier productor que vea ahí la posibilidad de un buen negocio. En una economía centralizada, será el Estado (más bien dicho el Gobierno) el que determinará qué se produce y cuánto se produce.
  • ¿Quién produce? Cualquiera persona o empresa que disponga de los recursos necesarios, asumirá esta tarea. En general, en Chile, conforme a la Constitución del 80, el Estado no puede emprender actividades productivas salvo autorización legal. En el país, una docena de familias dispone en grado superlativo de esos recursos y, por consiguiente, los puede invertir aquí o en el exterior según le parezca. La otra alternativa, es que no produzcan en el territorio sino que compren en otros países  a productores que les ofrezcan los mismos bienes pero más baratos ya que  allá pagan salarios muy inferiores o simplemente no se les exigen obligaciones ni sanitarias ni de seguridad social. Es obvio que esto significa menos puestos de trabajo por un lado y mayores ganancias para las empresas por otra parte. En el capitalismo financiero, sus principales operadores son los bancos los cuales obtienen dinero barato (a través de depósitos o saldos de cuentas corrientes) y lo prestan caro (préstamos hipotecarios o de consumo).
  • ¿Quién se queda con los excedentes o utilidades? En su mayor parte, son apropiados por las mismas doce familias. Las instituciones financieras, sólo por su trabajo de intermediación, ganan una cifra cercana a los 5.000 millones de dólares cada año.

 El elemental esquema expuesto sirve para una comprensión del proceso.

En lo que hoy se denomina como “la economía global” es posible (y, quizás,  frecuente) que las mismas platas que salieron al exterior siguiendo los consejos de Valente, retornen al país a hacer negocios pero como “inversión extranjera” acogiéndose a los beneficios y seguridades que la ley chilena les otorga.

Otro aspecto destacable es el hecho de que “fondos de inversión” extranjeros, especialmente procedentes de Estados Unidos y Canadá,  adquieran  empresas de alta rentabilidad de Chile. Como muchos de esos fondos corresponden a “fondos de pensiones” en sus países de origen, la alta rentabilidad lograda aquí va a mejorar las pensiones de los ciudadanos de allá. En la actualidad, muchos bancos son extranjeros (Santander, Itaú, Scotiabank, Chile –parcialmente-, Security,etc. ) al igual que Administradoras de Fondos de Pensiones (Habitat, Capital…) o Isapres (Nueva Masvida, Consalud), por lo que su tarea no es la de mejorar sus servicios y atender mejor a sus beneficiarios en su caso, sino elevar su rentabilidad. Además, en el área de servicios casi todas las empresas del rubro de telecomunicaciones pertenecen a capitales extranjeros, también del rubro  energía y algunas importantes universidades (Andrés Bello, Las Américas…)

Es decir, a partir de la operación de los “Chicago Boys” en el régimen gremialista-militar, se ha producido una desnacionalización masiva de la economía chilena  que se traduce, finalmente, en que en Chile casi nada es de Chile.

Si eso es bueno o es malo, juzgue usted.

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