«La paz es hija de la convivencia, de la educación, del diálogo. El respeto a las culturas milenarias es hacer nacer la paz en el presente». Rigoberta Menchú, activista por los derechos indígenas.

Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

SEMANA SANTA EN PANDEMIA

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

Especial para La Ventana Ciudadana
Desde Madrid, 2.4.2021

Confieso que soy admirador de los actos y eventos que se realizan en España con motivo de la Semana Santa. Las procesiones, las liturgias, la pasión de los feligreses, las saetas… Yo, que no soy creyente, un modesto libre pensador,  me conmuevo ante aquellas muestras de fe, de consagración, de aparente sinceridad. Y digo “aparente”, porque una vez terminadas estas conmemoraciones, ya no vuelvo a ver otros actos similares, más que eventos profanos, de diversión, de lujo y desenfreno. Obviamente que guardando respeto a aquellas minorías que siguen haciéndolo en la intimidad del culto o del hogar.

Me pregunto entonces, ¿cuál es el espíritu de la Semana Santa? Me responden los escritos consultados, con largos documentos y relatos que provienen desde el año 388, cuando una mujer de Galicia, España, llamada Eteria, visitó Jerusalén, vio los actos que se realizaban en torno a la vida, pasión y muerte de Jesucristo, y los relató en un extenso testimonio. Lo hizo porque le llamó la atención la similitud de aquellos, con los eventos que se vivían con igual sentido en su tierra hispana.

Después del Sínodo de Constantinopla, efectuado a fines del Siglo Séptimo, la imagen del Cristo Crucificado se generalizó en el mundo cristiano.  Y se hizo bajo la premisa de venerar esa imagen varios días. Desde entonces, y con la ayuda de los artistas pintores y escultores, esa figura alcanzó el motivo de la veneración, por sobre la palabra. Una imagen superior a los discursos.

Al pasar el tiempo, al evolucionar las sociedades, las conclusiones llegan a expresarse en palabras con mucho sentido: compasión, piedad, penitencia, mortificación. Y es, justamente, en tales palabras donde radica el verdadero espíritu de la Semana Santa en la Cristiandad.

Hoy, en tiempos de pandemia, cuando el mundo entero está siendo azotado por un virus que provoca sufrimiento y muerte, la Semana Santa también se conmemora de manera más íntima, más individual, menos participativa.

La jerarquía eclesiástica recomienda moderación y fe. Es decir, el mundo cristiano debe recogerse en sus hogares, pensar y venerar a Jesucristo en la Cruz y hacer profesión de fe y solidaridad.  Es un importante sector social, sin duda. Y merece respeto. Pero, también, aquellos que profesan la fe cristiana deben ser consecuentes todo el año con la solidaridad que emana de la tradición humana de  la compasión, la piedad, la penitencia y la mortificación.

En Semana Santa, entonces, debemos enaltecer ese espíritu solidario con los demás. No debemos mortificarnos con el contagio del virus maligno, sino que debemos prevenir el contagio.  Debemos escuchar la palabra del experto que nos indica el camino de la prevención, para no contagiar ni ser contagiado. Debemos tener piedad con los más necesitados que se ven en la obligación de salir cada día en busca del sustento familiar. Y, además, debemos tener compasión con los trabajadores sanitarios, que cada día se esfuerzan por salvar vidas, por hacer menos grave la situación.

En el mundo profano, debemos adaptarnos con respeto al espíritu de las creencias religiosas, para que las sociedades luchen conjuntamente, como un todo homogéneo,  en contra del mal que nos azota. Porque es una lucha que preserva la vida y eso es, precisamente, lo que nos demanda la ética y la moral de toda la Humanidad.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl