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Sergio Larraín, talento chileno mundial y “no digital”

Augusto Dueñas Eriz

Desde Porto Alegre, RS, Brasil. Ingeniero Civil Mecánico (UdeC). Especialista en Gestión por la Calidad Total y Análisis de Sistemas.

Desde Brasil.

Hay un “sabor cultural”, muy especial en el extranjero, cuando se toma (o se profundiza) el conocimiento sobre chilenos artistas, o de otras actividades, que se han destacado internacionalmente.

En estos comentarios, tengo el agrado de transmitir un poco de información “externa” sobre el gran fotógrafo y repórter chileno Sergio Larraín.

El importante centro cultural brasileño, Instituto Moreira Salles, publicó (2018) en Río de Janeiro y São Paulo, un cuaderno especial titulado “Sergio Larraín: un rectángulo en la mano”, homenajeando al prestigiado fotógrafo y repórter, que es definido así:

“Fotógrafo por el gusto de vagabundear, por el profundo deseo de estar en el mundo y en la pureza del gesto, el chileno Sergio Larraín, a pesar de todo, pasó la mayor parte de su existencia en el retiro, practicando meditación, yoga, escritura y dibujo. Dejó una obra brillante, una especie de meteorito cuyo trayecto él tuvo la sabiduría de interrumpir en el momento en el que concluyó que ya no le daba la libertad esperada.”

“Después de mucho tiempo en busca de sí mismo, fue en un desprendimiento voluntario que el hombre que también aspiró a ser escritor, finalmente se encontró.”

Sergio Larraín nació en Santiago el 5 de noviembre de 1931 en una familia de clase alta. Sus relaciones eran difíciles con su padre, arquitecto y famoso coleccionista, y Sergio se apartó de la vida social y mundana de su familia, aunque aprovechó la riqueza de la biblioteca familiar para “educar el ojo” en fotografía y dibujo.

Sus primeros trabajos estaban centrados en los niños abandonados en las calles de Santiago, como expresión de su deseo de vivir en una sociedad diferente y más solidaria. En 1958, con beca del consulado británico, fue a trabajar a Londres. En Europa consolidó sus aspiraciones y fue convidado por organizaciones y revistas importantes, como la cooperativa Magnum, para hacer trabajos de fotografía y reportajes en diversos países.

La revista brasileña “O Cruzeiro” tuvo una edición internacional en español y, entre 1957 y 1960, invitó a Larraín para colaborar como “freelancer”. En este período él aumentó su gusto y experiencia como fotógrafo repórter, lo que después lo aproximó al francés Henri Cartier-Bresson y lo llevó a asociarse a la agencia Magnum.

Después de un tiempo volvió a Chile para permanecer, apartándose del comercio de imágenes. Su atención se concentró en Valparaíso, donde produjo un gran ensayo fotográfico, consolidando su buena fama en diversas generaciones de fotógrafos.

En una carta a su sobrino Sebastián Donoso, en 1982, Larraín, auto-exilado en el Norte Chico, manda recomendaciones para ser un buen fotógrafo: “Continúa viviendo sosegado, dibuja un poco. Sale a pasear. ¡Y nunca te fuerces a salir a fotografiar! ….sería como forzar el amor o la amistad.”

“Vaga mucho, quédate sentado debajo de un árbol, en cualquier lugar…Anda solo por el universo, y de repente tú empiezas a ver.” “El mundo convencional pone un biombo delante de ti. Es preciso salir de atrás de él durante el período de fotografiar.”

Larraín dejó una obra extensa, original y bastante divulgada mundialmente, pero entre sus mayores anhelos personales siempre estuvo la vida retirada, tranquila y contemplativa. Falleció en el 7 de febrero de 2012, en la pequeña localidad de Tulahuén, en el Norte Chico, donde vivió en sus últimos años.

En la primera foto, una imagen del Valparaíso de 1952, cuando Larraín tenía 21 años. Es “La ciudad colgada en los cerros”, publicada en “O Cruzeiro Internacional” en 1959. Las cuatro fotos pequeñas son dedicadas al extremo sur chileno: Patagonia, Magallanes y  Chiloé. Son reportajes hechos en 1958 para la revista “O Cruzeiro Internacional”. La última foto grande con la niñita en primer plano, que parece mirar al cielo, es de la calle principal de Corleone, en Sicilia, Italia, sacada en 1959 para la organización Magnum.

¡Quién diría! Una imagen siciliana fantástica así, muchos años antes de la fama de “El Padrino” en la literatura y el cine.

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3 Comentarios en Sergio Larraín, talento chileno mundial y “no digital”

  1. La lectura del comentario de Augusto Dueñas me llevó a indagar más en Internet sobre la vida y obra del extraordinario fotógrafo chileno y a admirar sus bellas composiciones. Es notable la feliz influencia en sus temas del francés Henri Cartier-Bresson.

  2. Fantástico !
    Fuera de serie esta maravillosa muestra y reflexión respecto de la mirada fotográfica de un Excelso.
    Felicitaciones señor Dueñas.
    Es usted “dueño” de una excelente pluma.

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