«Nuestro país requiere sumar voluntades tras el logro de cambios significativos en la sociedad. Todos los estamentos públicos y sociales, deben cambiar: egoísmo por solidaridad,  crecimiento por desarrollo, Compromiso por la displicencia y la apatía,…  Sumando a ello una visión integral de ciudadanía , la sabiduría por la ignorancia,  unidad por sobre dispersión«

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Y SE NOS FUE EL 2021

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

Llegamos al último día del año 2021, segundo de la pandemia del Covid 19. Un año aciago, duro, difícil de sobrellevar, pero con la esperanza que nos ha surgido por el resultado eficaz de las vacunas.

Sin duda que ha sido un año de transición, de paso entre el túnel de una pandemia oscura como túnel y devastadora como muchas. Pero con un accionar unido solidariamente entre los laboratorios de todo el mundo, que consiguieron –en tiempo extraordinariamente corto- un fármaco que permite salvar con éxito la vida del ser humano.  Una vacuna que rebaja considerablemente el efecto del flagelo, lo minimiza y consigue que salvemos con vida los contagios.

Sin embargo, no elimina el virus, que se mantiene acechante en nuestras casas, calles, plazas, teatros y lugares de común convivencia. Un raro bicho, extraño, desconocido hasta ahora, que tiene como principal característica su facilidad para mutar, para variar su forma de actuar y para aumentar la rapidez del contagio. Pero la vacuna –considerada experimental todavía- sigue siendo eficaz, a pesar de las mutaciones, salvando vidas y permitiendo desahogar los hospitales de las convulsiones de una pandemia que ha llegado a contagiar a casi 285 millones de personas, causando la muerte a casi 5 millones y medio de ellas, en todo el mundo, según cifras oficiales.

A pesar de todos estos éxitos de la ciencia, dos puntos negros se aprecian en el horizonte. Uno es el del movimiento negacionista, el que rechaza las vacunas a pesar del éxito científico que ha demostrado y que ha surgido –curiosamente- en sociedades más desarrolladas. Entonces las autoridades se van cansando de tratar de convencer de la eficacia del fármaco, de las vidas salvadas, y ahora tratan de reaccionar con mano más dura frente a quienes se niegan a la protección común. Y esta situación se une a la pobreza de otras naciones que no tienen los recursos económicos para comprar las dosis suficientes para salvar a sus habitantes, con lo cual la pandemia sigue manteniéndose y el virus mutando.

El otro punto negro lo constituye el excesivo negocio que practican los laboratorios que elaboran el producto médico. La vacuna se ha constituido en un elemento comercial de primerísima necesidad, muy caro, y con una demanda creciente en los mercados internacionales.  Y ahí marcamos entonces la diferencia entre una sociedad solidaria y otra de consumismo exacerbado.

Despedimos el año con un sabor agridulce. Por un lado, con la esperanza de que vemos luz en la otra punta del túnel. Y por el otro, con la oscuridad de los incrédulos y de los manipuladores, que buscan confundir a la Humanidad unos y sacar un rédito económico sin límites, los otros.

Nosotros, que siempre hemos  querido ser positivos en nuestros análisis y comentarios, buscamos en la palabra inteligente el argumento de convencimiento. Queremos abrir ojos y mentes mediante el diálogo, pero además, queremos abrir los corazones solidarios para comprender que la lucha contra la pandemia la debemos emprender entre todos. Debemos potenciar nuestra responsabilidad social y acercarnos a los avances de la ciencia para combatir el mal.

Solidaridad y conocimiento,  ciencia e inteligencia de masas para comprender que tenemos una oportunidad para ganar esta batalla. Certeza de que vamos por el camino correcto, pero también advertencia de que nos queda mucho aún por vivir. Debemos ampliar nuestra acción para proteger la vida en un entorno que se deteriora por nuestra propia desidia. Y hacer lo que sea necesario para minimizar los efectos de un cambio climático evidente que va cambiando con notable rapidez las condiciones del planeta en que vivimos.

Se nos va el 2021. Debemos comprometernos y alimentar ahora la esperanza para el año que comienza. En consecuencia, debemos aportar comprensión, conocimiento, solidaridad y tolerancia, porque la clave está en nosotros mismos.

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