El desarrollo de la nación debe estar presidido por el respeto al Medio Ambiente.
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AL FILO DE LA NAVAJA.

René Fuentealba Prado, abogado.

Lo más probable es que Sebastián Piñera sea el candidato exclusivo de la autodenominada “centroderecha”. Las primarias del sector, a las cuales debieran concurrir eventualmente Manuel José Ossandón, Felipe Kast y José Antonio Kast, no servirán sino para ratificar su nombre. Sólo la decisión de alguno de ellos en orden a ir directamente a la primera vuelta podría rayarle un poco la pintura. También lo podría afectar la situación de la UDI y de Renovación Nacional si es que no lograsen inscribirse legalmente como partidos, lo que es poco probable, y se viera obligado a registrarse oficialmente como candidato de alguno de los “partidos decorativos” del bloque. (Entre paréntesis, muy fea la actitud gremialista de instalar un quiosco para recolectar firmas en las puertas de la Escuela Militar, justo el día del aniversario del plantel. La falta de criterio  no tiene límites).  Hasta ahí, todo claro. Pero, ……

El problema más grave que tiene que resolver es el relativo al evidente conflicto existente entre sus intereses económico-financieros y su rol como candidato y como posible gobernante. El tema no es menor. Por ejemplo, el solo anuncio de propiciar una “reforma de la reforma tributaria de Bachelet” tiene consecuencias. Conocida la simpatía de la derecha por las rebajas de impuestos a las empresas  y su preferencia por los tributos indirectos, es obvia la incidencia de cualquiera medida en el patrimonio y resultados del postulante a la primera magistratura.

Su ambigua y equívoca frase en cuanto a que pretende ir “más allá de la ley”, ya se ha prestado para cuestionamientos mayores. Puede ser entendida como la de una persona que tiene la intención de  cumplir no sólo con la letra de los textos legales sino  que proyecta el desenvolvimiento de su nueva vida en el plano de la legitimidad moral de sus actos, o, por el contrario, como insinúan sus adversarios, como la actitud de quien no tendría reparos en ir por sobre la ley.

Los datos necesarios para analizar el caso, no son menores.

Sebastián Piñera tiene una fortuna personal del orden de los 2.800 a los 3.000 millones de dólares. Formalmente ella aparece repartida en gran parte entre su mujer y sus cuatro hijos, lo que al parecer se ajusta a la letra de la ley,  pero en los hechos constituye un mecanismo de elusión tributaria no muy bonito ni ejemplar.

En 2010, luego de asumir la Presidencia, Sebastián Piñera, tras un largo, tedioso y crítico proceso, terminó constituyendo un “fideicomiso ciego” sobre más/menos un 20% de su patrimonio radicado en Chile. Para él, deshacerse de algunas empresas que serían posible fuente de conflictos  (Lan, Chilevisión, Clínica Las Condes, Blanco y Negro, …) fue un verdadero calvario, pero terminó haciéndolo. En el intertanto, usó dineros de aportes de campaña para pagar facturas personales (Chilevisión).

En 2016, Piñera, a raíz del caso Exalmar,  hace pública la información de que las cuatro quintas partes de su patrimonio no fueron incluidas en el mentado “fideicomiso ciego”  y son administradas a través de sociedades “off shore”, es decir constituidas y radicadas en “paraísos” o “guaridas fiscales”, sedes que, como lo ha  demostrado hasta el cansancio el periodista Nicholas Shaxson en “Las islas del Tesoro”,  sólo sirven para negocios turbios (drogas, armas)  o directamente para la evasión tributaria con la ayuda de las más renombradas empresas de asesoría y auditoría del planeta. Ahí nos encontramos, una vez más, con el dilema existencial entre la “legalidad” y la “legitimidad” (o la “decencia”,  como prefieren decir algunos).

Todos estos antecedentes, que de seguro serán utilizados por los adversarios del candidato durante la campaña, tienen muy preocupados a importantes personeros del sector. Manuel José Ossandón los ha tomado como bandera de lucha en su afán por posicionarse electoralmente y sólo ha tenido el silencio constante como respuesta.

Sin embargo, el importante diario “El Mercurio”, cuyo corazoncito está claramente ubicado en la cancha, hasta ahora no parece dispuesto a tolerar esta actitud de sobrada indiferencia y ha empezado a jugar sus cartas para presionarlo en pro de una clarificación pronta, casi inmediata, de estas situaciones que pudieran enturbiar la campaña y complicar su desarrollo, terminando por enlodar a importantes actores del poderoso sector empresarial. Poco a poco, a través de sus columnistas, de sus informaciones y aun editorialmente, ha demostrado que los sectores que representa no están dispuestos a tolerar que, la tozudez y la ambición, puedan llevar a una derrota pese a  que el deterioro político del actual Gobierno y el fraccionamiento de las fuerzas alternativas les  hacen ver, por ahora, con optimismo los resultados de noviembre y enero.

El tema que hemos planteado, da para mucho más.

Pero, lo que parece insostenible es el hecho de que un debate electoral de esta importancia pueda centrarse en este problema.

Sebastián Piñera necesita tomar conciencia en cuanto a que un país, que ha pretendido mostrarse como una democracia imperfecta pero básicamente correcta, no puede arriesgarse a  tener a su primera autoridad en permanente cuestionamiento y desplazándose, una y otra vez, desde su calidad de imputado, a las de formalizado, culpable, absuelto o sobreseído.  Tampoco se ve bien ( y es, por lo demás, bastante avergonzante) que esa autoridad, cada vez que viaje al exterior se vea en la necesidad de dar sibilinas o rebuscadas explicaciones o justificaciones ante la prensa mundial.

Pretender mantenerse jugando en el filo de la navaja, es de alto riesgo. Y dañino, muy dañino, para el país.

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