La filosofía es la Madre de todas las ciencias... Sabido es. Ahora: leer, razonar y desarrollar conciencia crítica, es un buen punto de partida
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

CineLebu 2018

La decimoctava versión del Festival Internacional de Cine de Lebu (CineLebu) se llevó a cabo en tres ciudades desde el 23 al 28 de febrero: en Concepción se realizó la inauguración, mientras que en Cañete (24 y 25) y Lebu (26-28) tomó lugar la competencia. Aquí están las críticas de lo más sobresaliente del certamen que, desde este año, es el primer festival cinematográfico de Chile calificador de cortometrajes para los Premios de la Academia de Hollywood.

Cañete

Entre los cortos de la Competencia de Animación Internacional que más llamaron mi atención estuvo Strange Fish del estadounidense Steven Subotnick. El corto no es narrativo, sino más bien experimental. En un fondo blanco de papel, se van dibujando bosquejos, por lo general de un solo trazo negro, de lo que parece ser un pez; cada bosquejo con un número indicado por una voz over, mientras escuchamos desde música oscura hasta conversaciones ininteligibles. Admiré su originalidad, el look monocromo y su minimalismo abstracto.

Au revoir Balthazar, del suizo Rafael Sommerhalder, cuenta la historia de un espantapájaros que encuentra una caracola en su prado. Escucha el mar cuando la acerca a sus oídos, pero un cuervo se la arrebata, y el espantapájaros lo persigue con tal de recuperar la caracola y saber cómo llegó hasta el prado. Es un corto en stop motion con títeres. La historia es conmovedora, aún más con una animación tan bella. El espantapájaros, Balthazar, tiene un diseño particular que es inolvidable, que transmite a la perfección lo que significa el anhelo de la belleza, llegando a un final tan mordaz como melancólico.

El iraní Ali Zare Ghanatnowi tuvo dos cortos en competencia: Empty View y The Internationale, concernientes a los conflictos bélicos que sufre Irán. El primero es un trabajo experimental sobre una abuela con problemas a la vista y que en medio del invierno tiene que despedir a su nieto que se va a la guerra, y ella se queda en casa tejiéndole unos guantes. La animación es nostálgica y posee motivos en el diseño de radios y ventanas, por ejemplo, y la abuela en sí es un personaje entrañable.

Y el segundo es todavía más experimental, trata sobre un coro de soldados de todo el mundo que son eliminados uno a uno, en pleno concierto, por un francotirador de ISIS, y la perspectiva de la cámara es de la mirilla del arma de éste. Es un corto perturbador, pero sugiere con una visualidad ingeniosa la resistencia social ante la violencia, y cómo así se puede aplacar el terrorismo.

Hezar Afsan, de los también iraníes Asghar Safar y Abbas Jalali Yekta, es una adaptación de un cuento mitológico persa, donde un rey debe combatir contra un ogro gigante que ataca su castillo y lo secuestra. La animación es deslumbrante en su estilo persa antiguo, como si fueran las ilustraciones de un texto sagrado, con un ligero toque contemporáneo. Los colores saturados ayudan mucho a crear tal efecto, y la historia nos inspira con su heroísmo mítico.

Sog, del alemán Jonatan Schwenk, es un corto surrealista sobre temas ecológicos, ambientado en la Prehistoria. Mezclando técnicas 2D, 3D y stop motion, la animación es íntegra por una paleta de colores austera y lóbrega. Una tribu de seres arcaicos descubre que en los árboles secos afuera de su cueva, hay peces vivos sostenidos por las ramas, y gritan (o ladran) de dolor. El corto plantea preguntas inquietantes sobre ayudar a los extraños en lugar de matarlos o torturarlos, y ser castigado por ello, sin embargo, es por el desarrollo insospechado de la historia que logra ésta conmoverte y deslumbrarte con el despliegue de creatividad.

Wall de Su-Hwa Chang Chang es político. El muro de una ciudad china se muestra estoico ante grafitis, protestas, guerras, el tráfico y la muchedumbre durante años, dando cuenta del cambio de la sociedad. El corto funciona, pero no es una historia, sino un concepto, y uno que ha sido visto antes. La animación tampoco es muy bonita, aunque entiendo que el punto aquí es la actitud del relato y la expresividad de lo que representa. Triunfó en esta categoría. Considero que los cortos anteriores eran propuestas más sólidas.

Por su parte, dentro de la Competencia de Documental Internacional, hubo dos cortos que me impresionaron. El primero fue Muñecas bravas, coproducción española-argentina de Maximiliano González y Julieta Cherep. Acerca de prostitutas de la tercera edad, marginadas por sus familias y la sociedad, quienes viven juntas en la Casa Xochiquetzal, único hogar del mundo diseñado especialmente para acogerlas, fue el documental que más conmovió al público.

En esta antigua casa refaccionada en pleno centro de Ciudad de México, los directores consiguen crear verdaderos personajes de las excéntricas y trágicas mujeres que viven en este lugar tan insólito, pero con un corazón de oro. Además, los cineastas pintan un vívido retrato de la historia de la mujer en México, a través de los relatos de las prostitutas, algunas de las cuales siguen ejerciendo para tener dinero, y cada una con historias fascinantes y energías compatibles, como una familia. Éste fue el documental ganador de la categoría.

El segundo documental que me sorprendió fue Máquina del chileno Tomás Samael. Captura con una paleta de colores sobria y un montaje dinámico, la rutina de un joven boxeador aficionado, Juan Pablo ‘Máquina’ Meza: su entrenamiento diario en el Club México de Santiago, al cual representa, y su trabajo como recolector de basura en las madrugadas; la imagen tiene un carácter húmedo, quizá por el calor del deporte y el rocío matutino. Encima de estas imágenes, el propio Máquina nos narra a grandes rasgos su historia personal y su ideal de triunfo en el ring; se está preparando para un torneo muy importante. Además, cita a menudo pasajes de la Biblia. ¿Los citará para decirnos quién es él?, ¿para persuadirnos?, ¿para creer otra vez en las palabras?

Meza es un hombre misterioso, de una disciplina rígida y una energía inagotable, tal como una máquina.

Lebu

En la Competencia de Documental Regional, Haciendo sombra, que resultó la película ganadora de la categoría, fue el único con el que me conecté emocionalmente. El resto tenía sus méritos, mas los admiré por su ambición. Haciendo sombra es un trabajo por completo realizado que me conmovió, y es igual de ambicioso.

El corto de Iquique, de la cineasta Iara Acuña, nos cuenta otra historia de un boxeador aficionado a quien no vemos en pantalla. La imagen es en blanco y negro, y los personajes entrevistados son sus padres, su exnovia y un par de amigos. Todos despliegan personalidades particulares, aportando texturas emocionales diversas a este relato biográfico y que, sin embargo, encuentran armonía gracias a un montaje inteligente, la uniformidad del blanco y negro, y el amor al protagonista que profesan sus seres queridos, sin importar sus orígenes ni sus hábitos.

A medida que conocemos más antecedentes, la historia cobra tintes de crónica roja, y tememos un final sombrío. Tal vez Acuña se excede un poco en las entrevistas; el filme se pone verboso a veces. Pero éste es un trabajo fluido en empatía y estética, e incluye un breve y fundamental registro a color que hace a su estilo algo reminiscente a Toro salvaje de Scorsese.

Descansar, de Ignacio Ruiz, es un conmovedor relato de un conflicto irresuelto entre un padre anciano y su hijo. El padre, interpretado por un perceptivo Héctor Noguera, vive solo en Puerto Montt. Está enfermo, y espera poder ver a su hijo nuevamente. La melancolía de la pieza nos afecta por los bellos paisajes, tanto naturales como hogareños, y por su final agridulce. Es una historia simple, pero es hermosa de ver y está manejada con tacto, y nos hace mirar con afecto el estilo de vida del extremo sur de Chile. El corto ganó y lo merecía.

Reo, de Mauricio Corco, es una pieza de Valparaíso y ganó el Premio Aporte a la Cultura de Chile. Antes había participado del Festival Internacional de Cortometrajes de Clermont-Ferrand. La historia de un preso recién puesto en libertad que empieza a trabajar en el Mercado Central de Valparaíso, a falta de mejores oportunidades. Allí se hace amigo de un joven que trabaja en el mercado de día y que se prostituye por las noches, y quien le ayudará al protagonista a encontrar a su hija. Creo que los personajes estaban bien trabajados, los actores habitan en ellos con convicción y experiencia, y los motivos del protagonista son razonables. No obstante, no pude conectarme con los personajes, tal vez porque el filme evita explorar sus identidades y enfatiza el desarrollo de los eventos. Sé lo que estas personas hacen y cómo están conectadas, mas no por qué debería preocuparme por ellas; no sé quiénes son, y siento que era necesario saberlo para la historia. Aunque pudo ser más efectivo dada su originalidad, el corto posee una bella fotografía en celuloide y el ritmo de un oscuro thriller urbano.

No pude ver todos los cortometrajes de la Competencia de Ficción Internacional (entre ellos, el más comentado y subsecuente ganador, Red Light de Toma Waszarow), pero hubo trabajos sobresalientes. El corto español Madre de Rodrigo Sorogoyen, cuenta, en un excelente plano secuencia, la historia de dos mujeres, una madre y una abuela, que se ven enfrentadas a un peligro ingente cuando el hijo de la primera la llama y le revela que está en una vasta playa, solo, y no puede encontrar a su papá. El corto es opresivo, debido a que transcurre en el piso de las dos mujeres, donde también vive el niño, y porque surgen peligros concretos y horrendos durante la llamada. Sin embargo, el corto no llega a una resolución y, en este caso, sentí que mis sentimientos fueron explotados de manera injusta en pos de una entretención extravagante. Es un logro técnico notable y un inteligente ejercicio en estilo, pero cruel.

El belga Kapitalistis de Pablo Muñoz cuenta a historia de un padre desempleado y sus intentos desesperados por comprarle a su hijo un ridículo regalo de Navidad, sólo para hacerlo feliz. Las prioridades del padre entran en crisis, y pasa de testigo a víctima de un sistema económico que le ha ido fallando a la sociedad occidental hace rato, en una serie de hilarantes situaciones que lo ponen al límite de su dignidad y su cordura. Es una historia navideña deliciosa en risas y comentario social, al mismo tiempo que un tierno relato familiar.

J’aime Eva Marsh de Rémy Rondeau es un corto francés de terror y romance que involucra a dos adolescentes, vecinos, y que se gustan en secretos, aunque manifiestan sus sentimientos de las formas más extrañas. Hay un elemento clásico del terror: una mujer que murió en un lago y que se transforma en un monstruo que va a atormentar al protagonista. No sé bien qué quiere decir el filme, pero la mezcla es tan rara que resulta cautivante, y es entretenido.

A Cup of Happiness es obra del turco Mehmet Basak, sobre el duelo de una mujer en un contexto bélico, y cómo ella lo sobrelleva a través de ritos simbólicos en su cotidianidad Es desgarrador y romántico, y su minimalismo nos afecta con acertados planos detalles y los consistentes primeros planos de la protagonista, quien nos mira directamente.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

1 Comentario en CineLebu 2018

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl