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COMENTARIO DE CINE: L’AVENIR

L’AVENIR

Después de Elle, el filme francés L’avenir (2016) continúa la buena racha de la gran Isabelle Huppert en un papel protagónico bastante parecido a su Michèle Leblanc en la primera, aunque ésa y L’avenir son películas totalmente distintas.

Aquí, Huppert interpreta a Nathalie Chazeaux, una profesora de filosofía de una escuela secundaria. La mitad de sus alumnos están en huelga por una educación de mejor calidad. Al principio, esto es lo único que pareciera remecer el mundo de Nathalie, hasta que su marido le confiesa que tiene una amante y que quiere vivir con ella. Nathalie ya es una mujer mayor, sus hijos ya no están en la casa. Lo que debe enfrentar ahora es una completa soledad en su hogar. Pero la vida también la despojará de otras cosas. ¿Qué le deparará l’avenir?

A diferencia de Elle, este filme no es un thriller. En un sentido estricto, es un drama. Sin embargo, puedo definirlo mejor por las sensaciones que me dejó la experiencia de verlo.

La primera película francesa que recuerdo haber visto en el cine fue 5×2 (2004) de François Ozon. La vi en 2006 en el ciclo de los Martes Cinematográficos. Me encantó, y me volví fanático del trabajo de su director. Creo que desde entonces he asociado el cine francés con el Teatro Concepción, y cuandoquiera veo una peli francesa en otro cine, siento una extraña añoranza en el pecho por el teatro que está frente a la Plaza de la Independencia. Es una experiencia completamente distinta al cine comercial, y atesoro cada película que vi allí durante mi adolescencia como mi formación esencial en cine.

Bueno, esa misma añoranza sentí cuando vi L’avenir. Fue como un viaje en el tiempo. Es el tipo de película que exhibirían en los Martes, cuando todavía eran los Martes. Le pertenece a esa pantalla a medio cuidar, a esas butacas perfumadas a cuero antiguo y al público fiel que las llenaba cada semana, el más heterogéneo que he visto jamás en un cine. L’avenir irradia la misma estética exquisita.

La cámara está a la deriva al igual que la historia, que es la vida de Nathalie. Los cambios que experimenta son profundos e incesantes. La filosofía es vital para su comprensión de lo que está pasando, que nunca es absoluta; y es que su profesión le permite entender los procesos humanos desde muchos puntos de vista, de tal forma que no se deja abatir por las adversidades, sino que las abraza para cobrar la fuerza para seguir adelante.

Ha sido una madre y una esposa durante los años más importantes de su vida. Ha educado a muchas personas y ha publicado libros que han enriquecido la disciplina que enseña. ¿Está siendo dañada o, simplemente, está siendo liberada? La vida le está sucediendo y recién se está dando cuenta, y le está dando el espacio necesario para que por fin se preocupe de sí misma, al despojarla de identidades antiguas y regalarle otras nuevas. Nathalie se está abriendo a un futuro desconocido que la desafía por ir más allá de todos sus conocimientos. Se podría decir que hasta es una retribución de la vida.

Sola, Nathalie aprende a disfrutar de sí misma sin depender de nadie más. Todos a su alrededor están construyendo sus caminos por cuenta propia. Pero el resultado final de esas búsquedas existenciales es que todo es compartido, como en la bella escena final de L’avenir, la cual, realmente, no es un final, sino un nuevo comienzo.

El rostro de Huppert es famoso por ser impertérrito. Rara vez en el cine se la ve sonreír, aunque puede ser muy cómica. Menos aún llorar. En L’avenir ella llora y sonríe a la vez, como en la mágica escena breve en el bus, y proyecta emociones misteriosas en escenas donde no hay diálogo y, en su lugar, hay interacciones de miradas, curiosidades voluptuosas, invistiendo a estos pasajes del relato de muchas ideas contrapuestas, demostrando que es una de las más grandes actrices de su generación y de todos los tiempos.

En la versión de 2016 del Festival Internacional de Cine de Berlín, L’avenir le valió el Oso de Plata a la Mejor Dirección a Mia Hansen-Løve. Esto fue hace un año, y fue un certero pronóstico del cine que vimos el año pasado, dominado por mujeres detrás de la cámara. De hecho, el mejor filme de 2016, Toni Erdmann, fue escrito y dirigido por una mujer, Maren Ade.

L’avenir es una gran historia con una tremenda actuación de Isabelle Huppert en el centro. No sólo me hace pensar que así es como me gusta que se hagan las películas, así es como deberían hacerse. L’avenir, haciéndole honor a su título, es el futuro de las películas.

 

Esteban Andaur.

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1 Comentario en COMENTARIO DE CINE: L’AVENIR

  1. Buen, muy buen comentario…
    Cuando la dan en Concepción ?
    Ojalá en el Teatro Concepción.

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