Lo mínimo que pueden esperar los gobiernos cuando no cumplen las promesas... es el rechazo de la ciudadanía!
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DISCULPEN LA TRISTEZA

Es cierto que todos estamos invitados a ese viaje, es inevitable y no valen las excusas, aunque nos consolamos pensando que nos tocará más tarde.  Pero no, la muerte  está en todas partes, no existen límites,  tremenda, omnipresente, inagotable.

Han muerto dos periodistas .María Angélica de Luigi el 5 de junio. Retirada, había elegido vivir frente al mar, en el litoral del norte. La acompañaban sus libros y sus pinturas, actividad a la que se dedicaba tras su jubilación en el diario El Mercurio  ,donde fue destacada  entrevistadora. No vacilaba en partir a los lugares más recónditos para encontrarse con sus entrevistados. Hizo historia con el trayecto que emprendió al extremo más austral de Chile, donde el líder socialista Clodomiro Almeyda sufría la pena de relegación.

Fidel Oyarzo  falleció el 22 de julio, su viaje final fue prematuro, tenía 57 años, aunque era un veterano en las lides del reportero político de   Televisión Nacional de Chile. Con ambos, y muchos otros profesionales, formamos equipo desde el 11 de marzo de 1990, cuando el nuevo Congreso Nacional elegido iniciaba el proceso de reconstrucción democrática. Nuestro espacio de trabajo era la sede del Congreso, en Valparaíso.

Fidel era entonces un joven reportero que llegaba de Radio Cooperativa; María Angélica era ya una fogueada reportera, particularidad que se notaba en su forma de trabajo, en la decisión y fuerza de sus opiniones, en la capacidad que tenía para obtener declaraciones de sus entrevistados. Huía del lugar común como de la peste y trabajaba el lenguaje con dedicación. Fue una de las plumas ilustres del diario.

Con ambos me unieron algunas cosas, por ejemplo el espíritu de cuerpo gremial cuando había conflictos. Que los había y algunos complejos.  Nuestra condición de provincianos con Fidel, el llegó desde Osorno; yo representaba a El Sur, un diario de región;  nuestra afición a la lectura y el cine con María Angélica. Compartimos largas jornada de trabajo, en las salas de redacción tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, noches en vela en un  proyecto complejo y con larga discusión  en sala que podía culminar con una votación de madrugada. Eran los primeros aprontes de un devenir político y legislativo intenso y de hacer leyes en cuestiones elementales que habían quedado rezagadas en los “años de plomo” Eran tiempo de senadores designados, de encontrarnos en los pasillos y salas con personajes de la dictadura. 

Quienes estuvimos allí fuimos testigos de la aparición de  nuevos nombres y partidos que emergían. También de la forma de trabajo de los legisladores y de la poca comprensión que la ciudadanía mostró desde el principio por los nuevos representantes. Pero hubo más, María Angélica de Luigi entendió  lo que su inteligencia y sensibilidad le estaba indicando hace más tiempo: la dictadura militar había asesinado, torturado y hecho desaparecer a muchas personas y eso le pareció insostenible y de alguna manera marcó su retiro anticipado de El Mercurio. Una dramática carta que hizo pública se titulaba “Si yo hubiera sabido” y enumeraba los casos que recogió y que afectaron a personas cercanas. Chacarillas quedó para ella, definitivamente atrás.

Fidel Oyarzo como joven reportero era incansable en un modo de hacer periodismo dándole a cada personero su espacio correspondiente, sin menoscabar a ningún bando, brindando  posibilidades de debate a través de las pantallas. Eran también tiempos de ingenuidad. Manteníamos cierta inocencia en materia política. Creíamos en el viejo deber ser de la política, en los políticos probos y preocupados de mejorar las condiciones de vida de las personas, más que en las próximas elecciones; de políticos que no mentían, sino que se mostraban tal cual eran. Eso fue cambiando paulatinamente.

Con María Angélica y Fidel, entre otros, preservamos la amistad,   y nos reuníamos para recordar nuestro tiempo en el Congreso Nacional. Nos denominábamos “los que estuvieron en el Congreso un día”, pues también el recuerdo se alargaba hacia las noches de bohemia, en especial en aquellos boliches del barrio El Almendral, alrededor del edificio del Congreso. Era menester hacerlo porque el lugar de trabajo nos provocaba claustrofobia y debíamos salir a respirar. ¡Una gran excusa!

El ex Presidente de la República, Eduardo Frei y el actual mandatario Sebastián Piñera  llegaron hasta la clínica donde Fidel Oyarzo permanecía. Este último lo hizo  en una fecha simbólica, el 11 de julio, Día del Periodista.  Un bello gesto. A ambos políticos los vimos iniciar el camino  hacia la Presidencia de la República.  Recorro fotografías de  ese tiempo, María Angélica y Fidel me interpelan desde algunas, cigarrillo en mano, ambos le fueron muy leales, nunca lo abandonaron. Experimento ese sentimiento ineludible del adiós, de algo que fue y ya no volverá. Por eso perdonen la tristeza

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1 Comentario en DISCULPEN LA TRISTEZA

  1. Gracias Mónica por tocar un tema que muchas está alejado del mundo noticioso, el lado humano, el perfil profesional de ambos periodistas, sin duda merece nuestra atención, la formación profesional, sus integridades y compromiso con la profesión, hacen que ambos periodistas sean destacados en su lado y perfil humano. Dos de los grandes han partido, dejando huellas imborrables en el gremio y quienes le conocimos. Una nota llena de humanidad..-

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