La opinión pública tiene el deber y el derecho a oponerse a la impunidad, debe movilizarse y denunciarla !!!
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

EDITORIAL: LAS PALABRAS Y LOS HECHOS.

La democracia, en su sentido original, significa “poder del pueblo” o “gobierno del pueblo”, En sus remotos orígenes griegos, implicaba el gobierno de los “hombres libres” ya que excluía a las mujeres y a los esclavos. Siglos de evolución política y social ampliaron y enriquecieron este concepto, extendiendo la ciudadanía a todas las personas que cumplieran un mínimo básico de requisitos individuales y dejando establecido que el sistema democrático implica el gobierno de las mayorías con el debido respeto a los derechos de las minorías.

 En las sociedades de masas, el número de  los actores políticos  es de millones y millones, razón por la cual resulta cada vez más complejo hacerles llegar la información básica de lo que sucede en el ámbito de la cosa pública para que puedan actuar  con responsabilidad y con  plena conciencia acerca de las consecuencias que,  para ellos mismos y para la comunidad en su conjunto, traen sus decisiones.

Para el ejercicio de los derechos ciudadanos, en una democracia madura es indispensable que quienes son llamados a escoger entre diversas opciones posibles, tengan a su disposición los antecedentes que les permitan elegir con un adecuado nivel de información.

En la historia de Chile, un largo proceso ha procurado ir eliminando factores tales como el caciquismo, el cohecho, el poder del dinero, etc., que corrompían y tergiversaban la voluntad del pueblo. Tras decenios en que era posible constatar un lento pero progresivo avance en la cultura cívica general, se inició un período claro de declinación.  La supresión de la educación cívica en el campo de la educación formal,  la incestuosa relación entre el dinero y la política, la degradación del debate en el campo parlamentario, la construcción de políticas públicas a través de cuñas publicitarias y eslóganes sin sustento sólido, han ido degradando la convivencia cívica al no abordar seriamente cada uno de los desafíos del presente enseñando a los ciudadanos no solo el alcance de sus derechos sino al unísono sus deberes, sacrificios y responsabilidades.

Los medios de comunicación, alineados con los intereses dominantes, están abiertos a dar tribuna a cuestionamientos de menor cuantía pero cerrados a la opción de discusiones fundadas sobre los problemas más relevantes de la sociedad.

Los escasos espacios destinados al tema electoral, carecen de sustancia y solo son útiles para dar a conocer los nombres y figuras de las y los postulantes a cargos de representación popular. Muchos candidatos eluden la confrontación cívica arguyendo que un debate no les beneficia,  mostrando una lamentable y grosera falta de respeto a los ciudadanos y un desprecio  inaceptable hacia quienes tienen que ser convocados a decidir.

Es de desear que  alguno de estos sujetos logre entender que,  con su actitud elusiva y soberbia,  están  prostituyendo el régimen democrático. Un  mínimo de aprecio por el valor de las  personas  implica verlas como sujetos pensantes y no como meros consumidores de publicidad.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl