El Neoliberalismo, ante tragedias medio ambientales, prefiere cerrar colegios y no las empresas que contaminan, en definitiva, el Neoliberalismo valora más al empresariado que los niños, los colegios y la ciudadanía… Y, nosotros qué hacemos?
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Editorial: ¿Somos o no somos?

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

El pasado 5 de julio, la “Haute- Commisionaire aux Droites de l’Homme” de las Naciones Unidas, Michele Bachelet, entregó públicamente su informe relativo a la situación política, social y económica por la que atraviesa la República Bolivariana de Venezuela.

El compacto documento de 14 páginas provocó fuertes molestias en las elites gobernantes del país caribeño, satisfacción entre los opositores internos, alegría entre los duros críticos que proliferan por diversas naciones de América y Europa. Anatoly Kurmanaev, corresponsal del diario estadounidense New York Times describió el ambiente generado en torno al texto, en los siguientes términos: “Lo más significativo es que el informe provenga de una gran dama de la izquierda latinoamericana a quien muchos venezolanos, situados a ambos lados de la política, tenían por simpatizante del chavismo”.

El texto puede leerse, por supuesto, desde dos ángulos contradictorios.

Nicolás Maduro, a las pocas horas, señaló que Bachelet “dio un paso en falso” con un documento “cargado de mentiras, de manipulaciones, de datos inexactos, falsos”, un informe “que le elaboró y que le dictaron desde el Departamento de Estado”, concluyendo: “Le pedimos (a Bachelet) que no se preste al fascismo, al golpismo, al intervencionismo”. “El informe es débil en cuanto a establecer el origen de la inestabilidad económica de Venezuela… la guerra comercial es una realidad indesmentible”, acotó el senador chileno Alejandro Navarro. Cerró el parlamentario: “Lo que allí ocurre no es distinto de lo que pasa en Chile; acá también existen constantes violaciones a los derechos humanos” (sic). Por su parte, Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista de Chile, criticó duramente el informe de Bachelet acotando que estaba plagado de “incongruencias”.

Lo que sucede, más allá de las cifras que podrían ser cuestionables en cuanto a su exactitud, es que un breve examen de la institucionalidad venezolana sirve para transparentar lo que está sucediendo en ese país.  A los cuerpos armados tradicionales en los cuales se sustenta el régimen, y a la Policía Nacional Bolivariana, se han sumado entidades paramilitares que operan de hecho en materia de seguridad interna y de represión de opositores. El SERBIN, Servicio Bolivariano de Inteligencia, (los chilenos no podemos olvidarnos de la Central Nacional de Informaciones,CNI, y de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA) y las FAES, Fuerzas de Acciones Especiales, operan fuera del marco de toda normativa legal. Los antecedentes disponibles señalan 1.569 ejecuciones extrajudiciales solo en la mitad del año 2019 y 5.287 en 2018 en operaciones “para la liberación del pueblo”. En los mismos días en que Bachelet visitaba Venezuela, fue secuestrado y asesinado el capitán de la Armada Rafael Acosta Arévalo sin que su cuerpo haya sido entregado a la familia. Todo lo señalado configura un cuadro comparable a las dictaduras de Videla o Pinochet.

Si todo lo anterior se considerara, por ceguera, como discutible, el elevado número de desplazados (de los cuales nuestro país ha recibido varios cientos de miles) sirve para constatar lo que es evidente. El propio Secretario General del Partido Comunista Venezolano, Óscar Figueroa, ha denunciado que el régimen no respeta sus compromisos, que persigue “un reformismo liberal a favor de las fuerzas del capital escondido detrás de una retórica revolucionaria y socialista”, y que está llevando a “una pulverización de los salarios y de las prestaciones sociales de los trabajadores”.

Diversos sectores de la vida política chilena, se han ido sumando a una tarea que hoy se ve casi como inaccesible: recuperar a Venezuela para la democracia para poder así avanzar en la reconstrucción económica de una nación demolida por la inepcia y la demagogia. Así, la propia líder del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, ha puntualizado; “El informe es demoledor; Maduro debe asumir sus responsabilidades. Esto no puede ser relativizado, debe ser condenado de manera categórica y sin empates. La defensa de los Derechos Humanos debe ser universal, indivisible y alejada de todo doble estándar”.

Los tiempos han sido cambiando. Ni el bloqueo  de Trump ni los innegables intereses petroleros que hay tras bambalinas, pueden servir “ de contexto” a un clima de criminal  irrespeto a los derechos de las personas. El   Partido Comunista chileno aportó, en su tiempo, qué duda cabe, el mayor número de víctimas de nuestra propia dictadura.  Por eso, bueno sería que, de una vez por todas,  cortara sus lazos con una adhesión malsana a regímenes que, abusando del nombre de los trabajadores, han instituido nomenklaturas dictatoriales.

Ya se está hablando de la “izquierda reaccionaria”, lo que está llevando a las nuevas generaciones a negarse a aceptar formas de vida y de acción política que no se condicen, en manera alguna, con la construcción de sociedades más humanas.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl