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Editorial: Televisión Pública….¿Sí o No?

Equipo La Ventana ciudadana

Periodismo ciudadano.

La eterna discusión acerca de si en Chile debe o no existir una televisión pública, debe situarse en un contexto más amplio: el de la situación real de los medios de comunicación social en el país.

Por supuesto, está ya fuera de toda discusión el casi absoluto control que el duopolio “El Mercurio” y “Copesa” tienen sobre los medios escritos. Su independencia editorial e informativa es solo aparente,  toda vez que ambos están ligados a los grandes grupos económico-financieros y, también,  a la trama de las   transnacionales. El craso error cometido por el presidente Patricio Aylwin y su escudero Enrique Correa, en 1992,  al proclamar que no era necesario que el avisaje del Estado contribuyera a la sustentación de medios alternativos, significó su sentencia de muerte,  todo ello al mismo tiempo que ingentes recursos financiaban  a las dos empresas aludidas.

A partir de esa base, el duopolio fue asumiendo el control de numerosas radioemisoras en tanto que simultáneamente empresarios del “retail”, de las finanzas y de la minería, adquirían los principales canales de televisión abierta. A la fecha, entonces, los medios no ligados a estos grupos de interés corresponden a empresas familiares, periódicos de alcance local y a prensa digital que, en general, por su propia naturaleza, tiene una notoria transitoriedad informativa.

El hecho concreto, en consecuencia, es que los ciudadanos no reciben una información plural ya que la tendencia constante es al ocultamiento de todo cuanto cuestione el modelo de sociedad vigente y al silenciamiento de las culpabilidades “de cuello y corbata”.

Este breve preámbulo permite aseverar fundadamente que una democracia viva, madura, responsable, requiere imprescindiblemente de una televisión pública para tratar de evitar que el país se transforme en una “sociedad de mercado” manipulada por las elites de siempre.

Dicho lo anterior, cabe preguntarse: ¿Constituye el  actual modelo de Televisión Nacional de Chile la respuesta adecuada?

La respuesta es NO. La televisión pública, sujeta a los intereses y vaivenes de una sociedad neoliberal, mal puede entregar los contenidos que la comunidad reclama ya que, obligada a competir para financiarse, puede fácilmente deslizarse por el tobogán de la incultura y de la ordinariez.

La crisis que vive  TVN, es grave. Luego de boyantes años de utilidades, ha debido recurrir a su dueño, el Estado de Chile, para obtener recursos que le permitan sobrevivir, maquillando su solicitud con un sorpresivo interés por la cultura.

Lo más fácil, a esta altura del partido, es apuntar los dardos en contra del ex presidente  de la empresa, el   socialista Ricardo Solari y su pésima e irresponsable gestión pero ello sería  disfrazar la verdad. En la historia reciente de la empresa hay dos elementos que no pueden desconocerse: uno,  que el sistema establecido en la ley ha implicado desde siempre el cuoteo del Directorio, por lo que las críticas deben recaer obligatoriamente sobre los dos sectores que han manejado la política nacional en las últimas décadas; dos, que a  partir del conflicto, bajo la administración Piñera 1,  entre el presidente de la empresa, Mauro Valdés, y el Director Ejecutivo Mikel Uriarte, ocasión en que éste montó un operativo para remover a Valdés, TVN ha mantenido una especie de cogobierno precisamente, entre el presidente de la empresa y su director ejecutivo, cogobierno que imposibilita toda adecuada gestión.

El nuevo presidente del Directorio, Francisco Orrego Bauzá, desde que asumió sus funciones se puso como meta el control político del Departamento de Prensa y, con el afán de destituir a De Aguirre, hizo público un informe de Contraloría que daba a conocer irregularidades en su contratación. Aunque la Ministra Cecilia Pérez salió en su defensa, Orrego ya había hecho explotar un problema de marca mayor. Olvidó que De Aguirre había sido  el hombre de confianza del Presidente de la República cuando era dueño de Chilevisión, logró que Radio Bío Bío hiciera público el hecho de que para su tesis de Licenciatura en Derecho copió partes importantes de la tesis de la licenciada Pabla Gaínza Aragonés, egresada de la UC de Valparaíso, sin hacer las citas correspondientes lo que implicaría el delito de plagio, y obligó a los tres directores de oposición a exigir su destitución por parte del Ejecutivo como condición para retornar a sus funciones. ¿Razones? Orrego violó el artículo 9 de la ley de TVN que tipifica como delito el hecho de hacer pública información de carácter reservado  de la empresa, siendo inminente la denuncia al Ministerio Público.

Sin perjuicio de las medidas inmediatas que demanda la situación descrita, y teniendo presente los antecedentes considerados, es evidente que ha llegado la hora de abordar a fondo una nueva normativa para la televisión pública, que preserve su autonomía e independencia y que garantice a todos los chilenos acceso a contenidos que contribuyan a consolidar valores de respeto a la dignidad y derechos de las personas, de formación cívica de inspiración democrática y pluralista, de análisis crítico de la realidad y de compromiso con la integración social y la solidaridad.

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1 Comentario en Editorial: Televisión Pública….¿Sí o No?

  1. Buen análisis editorial. La TV debe ser pública y honrada, educativa y a la vez entretenida, al servicio de todos. Programas que muestren a todo el país los hermosos territorios aislados de sur a norte y sus gentes (hay buenos programas así en algunos canales, pero son pocos), breves y más seguidos, que por su calidad generen algo de ansiedad para que los tele-videntes los esperen expectantes. Es lo que se debe diseñar. Ya basta de chabacanería y mediocridad.

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