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EL PINTOR REBOLLEDO CORREA Y LA PINTURA MURAL RELIGIOSA

Claudio Cortés López

Restaurador y conservador de obras de arte. Académico del Magíster en Intervención Patrimonial MIPA y del Departamento de Diseño Escuela de Postgrado, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile.

BENITO REBOLLEDO CORREA(1880-1964) es conocido mas bien por su pintura de cuadros de caballete que representan niños desnudos jugando en la playa, algunos retratos, y pintura de animales(cabras). Su obra por la técnica y la temática se vincula estrechamente con la del español Joaquín Sorolla. En la Escuela de Bellas Artes se formó y fue alumno de los maestros, Pedro Lira y  Juan Francisco González. Como artista, posteriormente obtuvo el Premio Nacional de Arte 1959.

La pintura mural no fue lo suyo pero cuando la realizó la hizo con bastante talento. Así lo demuestran las 31 pinturas que realizó para la bóveda de la iglesia de Santa María Gracia conocida como de San Agustín ubicada en el centro de Santiago. Estas obras, de 1926 según consta en la firma de una de ellas, fueron pintadas en telas y adheridas a la superficie de la bóveda. Tuve la suerte de ser el restaurador cuando la iglesia fue sometida a una importante intervención la que recuperó varios elementos de esta edificación en la cual Fermín Vivaceta  fue uno de los arquitectos. Se me encomendó restaurar estas pinturas las cuales técnicamente no son murales dado que el pintor realizó las obras en telas de grandes formatos en su taller las que después recorto y las adhirió a la superficie de la bóveda. Los formatos pueden ser de murales, pero la técnica no, ya que un mural es aquel que se pinta directo sobre un muro lo que no es así en este caso dado que son lienzos pegados a la bóveda de cañón.

Las diversas representaciones que realizó para este templo, tienen que ver con la religión católica. Están las figuras de los cuatro evangelistas, el infierno. y el cielo, además de santos como San Agustín , otros santos y ángeles. Además, se agregan a esta lista las siguientes obras: Lado derecho entrando: un ángel, otro ángel, Santa Cecilia continuando hacia el altar mayor las siguientes pinturas: Juan de Rieti, San Gelasio, papa, San Posidio, obispo, San Juan de Sahagún,San Nicolás de Tolentino,Santa Mónica en dos versiones, la conversión de San Agustín, otro San Agustín, San Marcos evangelista, profeta Elías, profeta Eliseo; por el lado izquierdo entrando hacia el altar mayor dos ángeles, San Máximo mártir,   Santa Juliana de Cornelión, San Alipio obispo, Santo Tomás, Santa Rita de Casia, Santa Clara de Montefalco.

La muerte de Santa Mónica, el éxtasis de Ostia, San Ambrosio obispo, San  Agustín obispo, San Mateo evangelista, Daniel, lago de los leones, destrucción de Jerusalen. No se sabe la razón de la selección de estos temas, pero es claro que en ello participó la comunidad religiosa. Rebolledo  realizó una labor pictórica de gran magnitud considerando el tamaño de cada pintura las cuales reemplazaron a las originales que existían en la bóveda de San Agustín, realizadas por los artistas Pages y Maurel de los cuales no hay mayores antecedentes.

Estas pinturas se encuentran ubicadas al interior de unos espacios en la bóveda, circunscritos por una ornamentación realizada en yeso con volúmenes que representan hojas de olivos, con cintas en la actualidad pintadas de verde. Al interior de estos espacios se encuentran las pinturas realizadas por Rebolledo. El  artista las pintó en gran formato en su taller y posteriormente las recortó y adhirió siguiendo la forma del espacio al interior de la bóveda.

Fueron pegadas con una argamasa y entachueladas por sus contornos lo que quedó en evidencia cuando comencé la restauración de estas 31 pinturas. Es posible que desde su instalación (1926) nunca se hubiesen limpiado. Se había acumulado una gran capa de polución gris sobre las pinturas. Después de retirar dicho estrato de polución que alteraba la visualización de los colores, coloqué una capa de barniz para obras  de arte “Lefranc Bourgeois” aerografiado, con lo que se recuperó la obra de Rebolledo Correa que  se puede contemplar  en el templo a cargo de la comunidad Agustiniana de Chile,(calle Estado con Agustinas). El colorido  de Rebolledo Correa empleado en sus cuadros de menor formato, se mantiene en estas pinturas: colores fuertes dispuestos con brochazos muy libres, sobre capas delgadas y transparentes, a veces sin separación entre luces y sombras, asuntos que desde abajo el espectador no aprecia. Sus soluciones pictóricas de altos contrastes especialmente en los claro-oscuros en estas obras de grandes dimensiones, las  que constituyen piezas únicas en la obra de Rebolledo Correa, lamentablemente poco o nada conocidas, el pintor en una de estas pinturas específicamente en la cual firmó esta obra declara que las imágenes fueron tomadas de una biblia en esta firma y declaración aparece el año de 1926, como fecha de ejecución.

El insigne historiador del arte Antonio Romera escribió en su primer libro sobre la historia de la pintura chilena respecto a Rebolledo Correa: “Sus obras recuerdan lejanamente a las de Sorolla. Como el maestro valenciano, Rebolledo Correa hizo en sus comienzos una pintura de inspiración social y de tesis, los títulos de algunas de estas telas son bastante significativos:”Sin pan, Humanidad”. En seguida encuentra el pintor el estilo que mejor conviene a su temperamento impulsivo y vitalista. Desdeña el tema y se lanza a captar a pleno sol las formas y los colores. No se trata de impresionismo, sino de una puesta en relieve de los volúmenes en una pintura táctil de contornos recortados que no se funden, como en los artistas de aquella escuela, con la atmósfera. Lo que hace es introducir la luz violenta y modificar las coloraciones según esquemas jugosos y frescos. La luz cálida de las playas y de los campos contribuye a modelar los volúmenes con sus reflejos morados, azules y verdes. Todo ello quiere decir que Rebolledo Correa acepta del impresionismo algunos de sus elementos esenciales. En primer lugar, la luz; en segundo la paleta clara (como repertorio de colores); en tercero los temas sencillos y carentes de trascendentalismo. El dibujo es deficiente: la composición, presuntuosa”.

La obra de Rebolledo Correa en las pinturas murales de San Agustín deja ver mucho de lo expresado por Romera. No funde las formas, las exalta, para lo que utiliza una caligrafía pictórica vigorosa, anchas pinceladas, amplio dibujo, formas monumentales, destaca las superficies de los objetos representados con abundante pasta al óleo empastes generosos rugosa y áspera.

Las obras murales de Rebolledo Correa en San Agustín aunque de grandes dimensiones conservan lo que el artista realizó técnicamente en sus cuadros de caballete. En las telas y pinturas de San Agustín al ser vistas desde abajo  y estando colocadas a 20 metros del espectador, los detalles pictóricos pasan inadvertidos; el espectador observa desde esta distancia solo los grandes  planos ocupados por figuras humanas. Con ello se pierde la riqueza cromática del pintor y la técnica de ejecución que es de amplios brochazos al óleo, con los cuales representa el color local y el color valor de cada figura, el claro-oscuro que es con lo que se representa la volumetría de los objetos presentados en el plano pictórico con sus efectos de modelado y modulado del color desde abajo no son percibidos se pierden a la distancia, y ellos son los que otorgan las características a cada pintor. En Rebolledo Correa son especialmente ricos en las coloraciones, de las luces y sombras de cada objeto representado. El pintor al no tener formación como muralista y no comprender lo que ello significa sobre todo en pintura mural de techumbre, realizó las obras para San Agustín , como si fueran cuadros de caballete de pequeño formato, solo pintó en telas de gran formato que después cortó para adaptarlas a los nichos de la bóveda las cuales fueron instaladas mediante pegamentos y tachuelas por los bordes, los lienzos presentaban  al día que  sobre los andamios pude realizar un diagnóstico, una gran capa de polución gris la cual había que retirar de forma pareja de forma que los colores pudieran armonizarse al verlos a la distancia, la limpieza de cuadros no es la misma que la limpieza de obras de gran formato, una solución preparada en laboratorio  de saponinas de Quillay en una solución hidro-amoniacal , con un neutralizante a  base de esencia de trementina, permitió retirar la capa de polución sin dañar los colores originales, como también permitió una lectura de la composición de paleta usada por el pintor en estas monumentales obras. composición semejante a la que utilizaba en sus cuadros de caballete.

La iglesia de Santa María Gracia conocida como de San Agustín es declarada Monumento Nacional por el Decreto 76 del  Ministerio de Educación de 1981. A lo largo de su historia, que comienza en1608 ha sufrido modificaciones e intervenciones varias entre ellas la mas importante es la reforma  de fachada realizada por Fermín Vivaceta. También se debe considerar que esta iglesia fue reconstruida dado que fue severamente afectada por el terremoto de 1647 y también otros daños que se produjeron con el sismo de 1730. A partir de ello, se comenzó su ornamentación. La iglesia, a mediados del siglo XIX presentaba un estilo barroco muy diferente a los edificios que se estaban levantando en Santiago. En 1860, la comunidad religiosa decidió cambiar el estilo de la iglesia por el de líneas clásicas conformes a la severidad del clasicismo, más propias de un lugar sagrado, y aceptó un proyecto de Vivaceta que contemplaba en una primera etapa transformar la fachada del templo con seis columnas independientes de la muralla, considerando con ello un vestíbulo de entrada como se aprecia en la actualidad, y dos torres.

En los archivos de la comunidad (L.10 p.p.121) se lee. “el cuerpo consultivo después de examinar los planos detenidamente (5 Agosto de 1860) adoptó uno presentado por don Fermín Vivaceta. Los RRPP. aceptaron la generosa oferta del perito don Fermín Vivaceta y lo comisionaron para que se encargara del trabajo por cuenta del convento, haciendo †odas las compras y pagos que la ejecución de la obra demandase hasta su conclusión”

Una obra complementaria que hay que sumar a esta intervención ,es la de la reja de protección de hierro forjado obra del artífice Edouard Henette. El diseño de la puerta principal corresponde a un trabajo personal de Vivaceta en 1863 con madera de cedro, obra del artífice  carpintero Joaquín Valdés Gómez.

Tanto en el interior como el exterior se realizaron cambios importantes como por ejemplo los arcos que separan las naves laterales de la nave central. De esta forma, lo que se ve hoy es la suma de diversas intervenciones. Entre otras, los estucos que cubren los muros fueron puestos con la última restauración en la cual se eliminaron algunos ornamentos como  molduras de yeso que estaban en los muros y eran parte posiblemente  del proyecto de Vivaceta,  con las yeserías realizadas por Víctor Bichet.

Santiago Eastwood fue el responsable de varias obras de remodelación entre 1874 y 1875. Eastwood  celebró contratos con arquitectos, marmolistas, estucadores, pintores, que trabajaron bajo sus órdenes. Las tumbas existentes y depósitos de restos sufrieron diversos traslados. Se sabe que en este lugar se encuentran los restos de Catalina de los Ríos y Lisperguer, “la  Quintrala”, al parecer bajo la nave lateral norte   cerca del altar del Cristo de Mayo.

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