Imperativo ético: la ciudadanía y los demócratas consecuentes, deben impedir la presencia de fuerzas Neo Fascistas en Chile.
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INESTABILIDAD INSTITUCIONAL

Artículo publicado en … “Le monde Diplomatique“.

La debilidad, el reblandecimiento, las limitaciones en que se encuentra la institucionalidad política del país, es un peligro latente, del  que, lamentablemente la sociedad y las propias instituciones afectadas, no dan cuenta, por tanto, no logran tomar plena conciencia y menos aún, se observan reacciones que apunten  a elaborar procesos que generen restablecimiento del rol que las instituciones están llamadas a jugar en un estado de derecho e institucionalidad estable.

Vamos viendo, las instituciones del estado, el poder legislativo, goza de mala salud!!! La debilitada imagen con que es observada por la ciudadanía, cada día se hace más y más notoria. Lo lamentable es que esa deteriorada imagen es al parlamento como cuerpo, pero también se expresa en la imagen de la persona de la mayoría de los parlamentarios…

(Lo lamentable de esta situación es esa deteriorada imagen de los parlamentarios, también se expresa en la imagen del parlamento como institución que genera nuestra estructura normativa y jurídica.)

El Poder Judicial, más allá de los esfuerzos por perfeccionar y modernizar el funcionamiento de este cuerpo institucional, la imagen de la ciudadanía es que no ha logrado superar las insuficiencias que permitan dar respuesta a uno de los principales problemas que afectan a la sociedad, la criminalidad, la delincuencia. (el poder judicial sólo aplica la ley confeccionada en el parlamento, su misión es aplicar la norma a quienes la incumplen)

El Poder ejecutivo hoy, de la mano de los planes y programas de desarrollo que el gobierno lleva a cabo, en el, lamentable marco de inestabilidad y falta de claridad, lo que ha atentado con el éxito de la implementación de las reformas, se ve también cuestionado.

Las Fuerzas Armadas y de orden, son también una expresión de la institucionalidad que se encuentra debilitada y sus acciones cuestionadas, basta observar los casos (publicitados) de corrupción en el ejército, (pero más relevante es la situación que arrastran por décadas respecto de la no resolución a la violación de los DD HH., acaecidos en nuestro país) Y, sin duda sigue presente, y seguirá largamente, el compromiso con la violación a los derechos humanos.

Otra dimensión de la institucionalidad económica del país que sufre de una fuerte caída en las confianzas ciudadanas y que ve deteriorada su imagen en el país, es la que se refiere a los gremios empresariales. Las razones, los hechos, están a la luz.

Pero, igualmente, se ven gravemente debilitadas distintas otras manifestaciones de la institucionalidad, a saber; las Iglesias, las Universidades, las que ya no cuentan con el peso ni con la imagen de la cual históricamente gozaron, los colegios profesionales, tradicionalmente reconocidos y respetados por su rol e influencia en la sociedad, por su control y guía en el accionar de sus colegiados, las juntas de vecinos, las ONGs, las federaciones de estudiantes, las Organizaciones Sindicales, etc.

La expresión más clara de este rebajamiento, se expresa en: Falta de solidez y participación de las instituciones en la vida social, política y económica del país, sino que,  además, en el bajo reconocimiento y respeto de la ciudadanía hacia ellas.

En definitiva, la institucionalidad, no es otra manifestación que la materialización de una estructura de la nación que entrelaza la vida nacional fijando normas y conductas, procedimientos, valores y ética que ordenan el funcionamiento del país.

Cuando esto se quiebra, cuando se debilita, se reblandece  la estructura de un sano funcionamiento de la sociedad y por ende del país.

Y, eso es lo que está en peligro, esta situación nos puede llevar a la inamovilidad social, el desencanto, la desidia, pueden llevar a la parálisis social…o quizá a otro tipo de manifestaciones que lleven a un descontrol y disfuncionalidad institucional, estaríamos frente una catástrofe social en ciernes.

Ahora, lo que queda por analizar más profundamente es sí este reblandecimiento institucional se quebró, por malas prácticas o jamás se ha logrado restablecer en estos años de “reinstauración democrática”

 Hoy, lo que nos falta, es un marco, o un cuadro de reflexión que permita, recomponer las estructuras sociales y fortalecerlas, en torno a la participación real, con derechos y deberes, con derecho a veto, con derecho a cambiar la realidad existente,  pero también con el compromiso de elevar los niveles de conciencia, a la búsqueda de poner el interés general de la nación, por sobre los intereses de grupos, en un programa concreto de sustento y profundización de canales que sustenten de verdad la democratización del país.

Elaborar estrategias de organizacionales propositivas e interconectadas, en función de las reivindicaciones más básicas y sentidas, puede y debe ir uniendo un movimiento de la civilidad que lleve, como paso superior, a iniciar un proceso que desemboque en recomponer los roles que la institucionalidad viene perdiendo de modo sistemático.

Juan Luis Castillo Moraga.

Concepción, Julio, 21 de 2016.

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2 Comentarios en INESTABILIDAD INSTITUCIONAL

  1. Creo la reflexión da cuenta de una realidad muy compleja. Coincido en que el periodo que estamos viviendo es de un constante y creciente cuestionamiento de la institucionalidad y, una democracia reconstruida sobre los pilares de la institucionalidad política, del mercado, de la iglesia y de las fuerzas armadas enfrenta una crisis de proporciones al cos tratar que dichos pilares son justamente los cuestionados por la ciudadanía. A ello creo se debe sumar un elemento de realidad. Existe también en el cuestionamiento generalizado al “sistema” una cierta ignorancia arrogante. Una ignorancia que desconoce los roles institucionales, facultades y limitaciones que enfrenta cada una de ellas. Una ignorancia que supone todo se puede cambiar en un breve periodo y no se hace simplemente porque no hay voluntad. Una ignorancia que desconoce que la recuperación pacífica de la democracia fue producto de acuerdos, los que, podrían no ser satisfactorios, pero quienes ostentaban el poder los impusieron como condición de recuperación de las libertades. Esa realidad donde la constitución consagra las supra mayorías como requisito pra las principales reformas, unidas a un sistema electoral que hace imposible conseguir dichas supra mayorías, crearon un entramado imposible de superar y dieron a la minoría un poder de veto frente a quienes planteaban reformas necesarias para mejorar los niveles de distribución. Ignorar esa realidad y criticar lo hecho revelan la simpleza de dichos criticos. Ellos no conocen la realidad de los 90 y la fragilidad de la democracia de entonces. No alcanzan a percibir los cambios en la madurez democrática. Creen que siempre fue posible enjuiciar a un familiar del primer mandatario. No supieron que cuando se cuestionó un negocio del hijo de Pinochet fue el ejército de chile (institucion de estado) la que salió a la calle para evitar dichos cuestionamientos. Hoy el país sigue funcionando a pesar de la existencia de un proceso crimínal contra la nuera de la actual mandataria, el administrador de la. Campaña del ex presidente Piñera se encuentra formalizado y se encuentra en investigación casi la mitad del parlamento. Eso no era imaginable hace apenas 15 años. Entonces, cuestionar con los valores, derechos y robustez democrática de hoy lo acordado ayer revela una ignorancia que altera el diagnóstico y altera el juicio sobre lo hecho. Arrogancia de muchos quienes su mayor virtud es opinar a través de redes sociales o editoriales sin siquiera detenerse a estudiar en profundidad los temas sobre lo cuales opinan, enjuician o escriben. La liviandad para enjuiciar es evidente y habla también de nuestra debilidad cultural y de formación.
    Algunos pretenden resolver los problemas país en 140 caracteres o denostando a quienes realizan una función pública; pero no se está dispuesto a asumir dicha función con sus costos y dificultades.
    Pero también quienes ejercemos funciones públicas tenemos responsabilidades muy importantes. A las malas prácticas, errores y delitos, hay que agregar las constantes disputas de poder por pequeñas cuotas anteponiendo las peleas a la capacidad de diálogo y acuerdos. También los asiste la responsabilidad de no tener la valentía de reivindicar la política como una acción necesaria, como una actividad noble e impulsar las reformas que requiere la recuperación del prestigio de esta actividad. Pareciera que muchos se avergüenzan de estar en la función pública y en la política y surgen como héroes quienes egoístamente solo se preocupan de sus intereses particulares sin importarles lo que les pasa a otros.
    Muchos políticos han optado por ser populares y proponer o enarbolar banderas de aquellas reformas que pueden sacar aplausos sin importar si estas son buenas o no para el país. El aplauso fácil, el comentario en Facebook y el aplauso hipócrita en las redes sociales o de algún comentarista u opinólogo constituyen factores determinantes de algunos dirigentes.
    La política debe ser reivindicada y para ello se requiere comprender que estamos en la segunda transición. Una transición social donde los ciudadanos demandan reformas urgentes que nivelen la cancha en inclusión y generación de oportunidades. Una transición que requerirá asumir que el actual modelo de producción u de distribución no es el adecuado y que aunque le duela a los empresarios y políticos, el poder debe redistribuirse en una relación más horizontal que vertical. Un nuevo pacto social que asegure oportunidades y derechos básicos independiente de la capacidad económica. Pero para ello se requiere un debate serio y responsable que permita re diseñar un modelo con libertad y justicia social. Ello tiene un costo y quien proponga soluciones debe justificar su viabilidad.
    Creo que en ese momento estaremos aportando a recuperar la credibilidad de la política. Respecto de las otras instituciones creo deben hacer esfuerzos similares para recolectar la función productiva, espiritual y militar con la sociedad y ello también pasa por reformas profundas a sus formas de relacionarse.
    Finalmente respecto de los ciudadanos, también deberán asumir que las grandes reformas son consecuencia de procesos y no de la inmediatez que demandan. Que la denostacion de lo público solo atrae al populismo desenfrenado e irresponsable y finalmente deberá asumir también que se requiere recuperar una sociedad de derechos y deberes donde el respeto y la confianza en el otro vuelva a ser la base de convivencia social. La desconfianza destete instituciones y sociedades y será rol de todos intentar recuperar la confianza en el otro y así aportar a un mejor vivir.
    Saludos y gracias por la reflexión.
    No pretendo que está opinión sea ni la verdad absoluta no lo que compartas plenamente, sino simplemente una expresión de un sentir personal sin ninguna esperanza mayor.
    Saludos

    Felipe Harboe Bascuñán

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