El desarrollo de la nación debe estar presidido por el respeto al Medio Ambiente.
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Rusia, Australia, Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Inseguridad, Percepción o Realidad

Maroto, Canada,

Hace unos días atrás se publicó la décima edición del Índice de Paz Global que prepara anualmente el Institute for Economics and Peace con base en Sidney, Nueva York y Mexico; este índice abarca 163 países y se prepara teniendo en consideración 23 indicadores cualitativos y cuantitativos, todos de fuentes con reconocimiento internacional. Los indicadores utilizados son de especial relevancia ya que permiten formarse una idea clara sobre los niveles de seguridad existente en cada país. Algunos de estos indicadores miden percepción y otros miden la realidad tal y como es. El objetivo de este índice es poner énfasis en la paz social como una herramienta positiva, alcanzable y tangible para medir los niveles de bienestar y progreso de la humanidad; el índice del 2016 incluye además un análisis del impacto que los niveles de seguridad tienen en el desarrollo económico.
Algunos de los indicadores utilizados son el nivel de protección que un país da a su sociedad, el número de homicidios, la percepción de criminalidad, la criminalidad violenta, los encarcelamientos, las protestas violentas, el acceso a armas, los conflictos internacionales y domésticos, los conflictos internos con resultado de muerte, el grado de militarización, etc…
El índice del 2016 ubica a Chile en el lugar 27 del total de países considerados y en el lugar número 1 en Latinoamérica, seguido por Uruguay (35 en el índice global) y Argentina (67 en el índice global). Para contextualizar estos resultados es interesante mencionar que Canada está en el lugar 8, Estados Unidos en el 103 y México en el 140. En relación al año anterior, Chile se ha mantenido en una situación similar, sin cambios significativos; si comparamos con el primer índice elaborado el año 2007, Chile ocupaba el lugar 16 sobre un universo de 121 países estudiados.
Como era de esperarse, la prensa Chilena mayoritariamente ignoró esta información, privilegiando continuar con el espiral de sensacionalismo interesado y falta de responsabilidad social a la que nos hemos referido en artículos anteriores.
Qué nos dice este índice? Que dentro del contexto internacional y pese a un leve descenso, Chile continúa estando dentro de los países más seguros del mundo y con certeza, el más seguro de Latinoamérica.
Sin embargo, este índice nos muestra algo aún más importante; que la percepción local de seguridad (o inseguridad) en Chile no dice relación con su ubicación en el contexto internacional. La mayoría de las chilenas y chilenos ubican a la delincuencia como uno de los 3 problemas más importantes de nuestro país (58% según la última encuesta CEP del 2015). La sensación de inseguridad parece ser alta, o por lo menos eso es lo que reportan diariamente los medios de comunicación; esto se vería confirmado por la última encuesta de la Fundación Paz Ciudadana (Abril 2016) que indica que la percepción del aumento de la delincuencia se encuentra en el punto más alto de los últimos 10 años. La gente en las poblaciones y barrios, al salir de compras al supermercado, al tomar los medios de locomoción, pasear por el centro de la ciudad o al salir a caminar con sus hijos, los dueños de las estaciones de servicio, sienten un mayor grado de inseguridad que antes.
Y entonces, cuál es el valor de este índice de paz global? No se trata de negar la realidad sino que de contextualizarla. El problema existe, es real, crece día a día y requiere atención y respuestas urgentes. Sin embargo, el agregarle contexto nos permite objetivarlo, dejando de lado el uso político – electoral de este tema y su manejo comercial por parte de los medios de comunicación social. El ejercicio de agregarle contexto nos ayuda además en el proceso de diseñar soluciones serias (y no demagógicas), ajustadas a la real magnitud y profundidad del problema, de manera que estas apunten a las causas más que a sus manifestaciones.
Y cuáles son estas posibles soluciones?
Mejorar la calidad de la educación de nuestros niños y jóvenes; incluyendo programas de educación cívica nacional obligatorios en colegios y universidades, que enfaticen sus derechos, obligaciones y responsabilidad social; educándolos en el valor de la democracia y los derechos humanos y la importancia de la solidaridad y la equidad. El mayor acceso a una educación mediocre sólo profundizará el problema al crear mayor frustración y rencor social en nuestra juventud. En tanto, el mayor acceso a una educación técnica y profesional de calidad, con sólidos contenidos programáticos, valores cívicos y principios éticos entregará las herramientas para combatir la delincuencia.
Crear mayores oportunidades para los jóvenes, especialmente para aquellos de escasos recursos; establecer y promover políticas de estado que permitan mejorar efectivamente la inserción social y laboral de los jóvenes que viven situaciones de marginación. Tener una juventud empoderada, técnicamente capacitada y socialmente comprometida es responsabilidad del estado; sin embargo, de nada sirve la educación, si esta no conduce a oportunidades reales de superación. Si bien el establecer un marco que permita la generación de estas oportunidades es responsabilidad primordial del estado, la creación de estas oportunidades es una responsabilidad social inexcusable por parte del empresariado Chileno.
Y combatir la desigualdad; una sociedad fracturada por un capitalismo barbárico que mira a la desigualdad como un problema menor, no está en condiciones de superar el aumento de la delincuencia, sino que por el contrario, la fomenta. Salarios mínimos más justos, mayor control a la evasión de impuestos especialmente la de aquellos que tienen más, mayor carga tributaria para las grandes empresas con énfasis en patrimonio y capital, disminución de la brecha salarial y legislar activamente en materias de responsabilidad social empresarial, ya no son una opción sino que un imperativo.
Sólo una amplia convergencia social y un acuerdo nacional permitirán sacar este tema del mezquino uso electoral y comunicacional que se le ha dado, para situarlo en el ámbito del debate cívico, académico y legislativo que se merece, permitiéndonos entonces avanzar efectivamente en la solución de este problema

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl