Quienes postulan al crecimiento económico sin restricción, sin respetar el Medio Ambiente... Desprecian la vida!!!.
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

editorial: Civilizarnos…. ¿Avanzamos o retrocedemos?

El 1 de agosto de 2016, Juan Jorquera, de 27 años, murió a consecuencia de los golpes que le fueron proporcionados por Gustavo y Raúl Aravena, padre e hijo. El homicidio en sí no tendría nada especial si no fuera porque los hechores habían sufrido el robo de un vehículo de su propiedad, tras lo cual, y habiendo ya recuperado el móvil, persiguieron a la víctima durante veinte cuadras hasta capturarla, reducirla y causarle la muerte a palos.

Los victimarios, para justificar su proceder, alegaron “legítima defensa”, figura de exención de responsabilidad penal cuyos requisitos legales (inminencia del ataque y proporcionalidad de la respuesta) obviamente no concurrían en el caso. En fin, serán los tribunales los que dirán la palabra final.

El hecho sirve para abordar algunas consideraciones generales.

Los medios de comunicación social, casi todos pero en especial la televisión, preocupados por la lectoría y el rating, en el tratamiento informativo de la noticia obraron con una ambigüedad manifiesta, sin asumir las definiciones éticas que les corresponden y procurando justificar la conducta de los autores del delito invocando su carácter de “buenos vecinos” y lo lógico que resulta que las personas actúen de esta  forma cuando se ven privados de bienes que han logrado con tanto esfuerzo.

Algunos políticos, como un senador de la República, abogado, autoproclamado como candidato presidencial, no desperdiciaron la oportunidad y expresaron que esto es “fruto de la impotencia por la impunidad en los robos”.

Las “redes sociales” no se quedaron atrás y proclamaron, textualmente, “que se mueran todas estas lacras”.

Quienes presumen de tener cierto liderazgo moral en la sociedad (iglesias, entidades filosóficas, círculos académicos…) guardaron discreto silencio,  salvo, en algunos casos, para repetir lo que al respecto preceptúa la ley.

El Derecho Penal Liberal se construyó, hace ya bastantes años, para fijar límites al “poder punitivo del Estado” garantizando, así, los derechos fundamentales de las personas enjuiciadas. La presunción de inocencia, las exigencias de plena prueba más allá de toda duda razonable, la humanidad y proporcionalidad de las penas, la legalidad penal (delitos, penas, tribunales preestablecidos por ley), el derecho a la defensa y, en general, todo cuanto garantice un “debido proceso”, no constituyen beneficios establecidos para favorecer a los delincuentes como ramplonamente se asevera, sino avances civilizatorios que muestran que el desarrollo de la humanidad ha ido dejando atrás la barbarie.

En el país, lamentablemente, no existe una pedagogía social sobre la materia.

Ni en la educación formal ni en el vasto mundo de la educación informal (medios de comunicación, organizaciones de todo tipo) hay ni siquiera una preocupación mínima por contribuir a formar en las personas, una conciencia madura y reflexiva al respecto. Las redes sociales han demostrado ser el terreno propicio para que anónimos personajes, ocultos bajo nombres falsos o apodos que pretenden ser ingeniosos, descarguen sus juicios temerarios e irresponsables. Al visitarlas, no queda más que recordar esa frase que dice:

“Las tres enfermedades más frecuentes del hombre moderno son las caries, el resfriado común  y la cobardía moral”.

Los esfuerzos,  como sociedad, por escalar algunos peldaños en los valores morales y culturales de una convivencia más humana, son insuficientes e infructuosos. ¿Será posible revertir esta realidad?

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl