Quién soy Yo y para qué vivo???, intentar una respuesta a estas interrogantes, nos ayuda a reconocernos...
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA.

René Fuentealba Prado.

El diccionario define la “memoria” como una “facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado”.  Es frecuente que en las personas de mayor edad se presente un deterioro de la “memoria cercana” al tiempo que se reaviva la “memoria remota”. Las sociedades, al igual que los individuos, también tienen una memoria colectiva que los historiadores tratan de revivir indagando el pasado pero, también, procuran olvidar los malos recuerdos a través de una amnesia voluntaria. Sin embargo, debe tenerse presente que siempre hay interesados en que olvidemos.

En el devenir  de los países, hay períodos oscuros que simplemente no se quiere recordar, sobre todo cuando los actores de hechos vergonzosos –o sus parientes más cercanos – aún permanecen vivos. A pesar de que pueda existir  un generalizado consenso para juzgar negativamente ciertos procesos, es posible encontrar personas que, motivados por razones políticas o ideológicas o sencillamente para justificarse ante sus propias conciencias, insisten tozudamente en  defenderlos.  Para este propósito, siempre contarán con la colaboración de seudo intelectuales que recurrirán a hechos puntuales y aislados para contradecir las gruesas líneas que nos muestra   la historia.  Las grandes matanzas producidas por las guerras religiosas del Medioevo, la esclavitud moderna, el nazismo, el fascismo, el estalinismo, el maoísmo, las innumerables dictaduras locales, constituyen ejemplos de conductas claramente condenables pero que encontrarán abogados que las explicarán y defenderán  argumentando sobre la base del “contexto”.

La memoria, que en último término es la revivencia  misma de hechos que ya ocurrieron,  por supuesto que  tiene elementos positivos,  tanto que se ha llegado a afirmar que “los países que no conocen su historia están condenados a repetirla”.  El problema radica en que muchas veces se trabaja deliberadamente para ocultar, alterar o lavar un pasado que nos atormenta en lugar de reconocerlo y asumir sus consecuencias.  Sin  ir más lejos, en el complejo campo de la historia nacional,  hechos crueles de la conquista española,  la condición de huacho de Bernardo O’Higgins, las brutalidades cometidas por las tropas chilenas tras la conquista de Lima, las matanzas de San Gregorio, Ránquil y Santa María de Iquique, las numerosas aventuras dictatoriales cuyo número de víctimas permanece aún en la nebulosa, son muestras de una historia patria  que no se ha asentado en la verdad sino en el deseo de que ojalá las cosas fueran como a nosotros nos gustaría que fueran. Por esa razón, existe una tendencia  a demostrar que “la historia oficial”  está lejos de coincidir con “la historia real”.

En los últimos años, ha sido develada una serie de conductas corruptas que implican tanto a la clase política como a sectores importantes de lo más conspicuo del empresariado chileno.  Aunque muchas de ellas puede que, por razones más bien formales  (prescripción, omisión de querellas, obtención ilegal de pruebas…), no lleguen a configurarse como delitos penales propiamente tales, se trata de hechos categóricamente condenables.

Es cierto que la Fiscalía y la Justicia tienen sus propios tiempos y que casi todos estos casos son sumamente complejos, factores que explicarían su cansino caminar.  Lo que llama la atención es el hecho de que los medios de comunicación tradicionales (que controlan un alto porcentaje de la lectoría y de la teleaudiencia)  parecen haberlos olvidado deliberadamente.  Cuando el enjuiciamiento de la opinión pública se hace indispensable precisamente para evitar que se olviden y, consecuentemente, que se vuelvan a cometer, la pasividad informativa aparece ante la gente como complicidad. Una cosa es “el principio de inocencia” y otra, muy distinta, es “el silenciamiento de los hechos y de las investigaciones”  como si lo que se buscara fuese el olvido.

La ciudadanía consciente y pensante, debe recordar que hay hartos temas “en carpeta” que están pendientes.  El caso Penta y el financiamiento ilegal  sistemático de un  sector político con el consiguiente fraude tributario;  el caso Caval y el tráfico de influencias; el caso SQM con sus variados aspectos que comprenden la “operación Cascadas”,  el financiamiento doloso de casi todo el espectro político y la aún no analizada responsabilidad de sus directorios; el “milicogate” y su propia defraudación fiscal;  la escandalosa colusión del “papel tissue que involucra a lo más granado del empresariado local; el caso Corpesca y las acciones de soborno y cohecho a ministros de Estado y parlamentarios para obtener fraudulentamente una legislación favorable; y, ahora último, el caso de la Asociación de Industriales Pesqueros  cuyos personeros recién se sientan en el banquillo de los acusados y que, según las malas lenguas, involucraría a parlamentarios de la Región del Bío Bío.

Como “la memoria es frágil”, es posible que se olviden muchos casos. Lo preocupante es ver el cinismo conque muchos de los implicados y complicados insisten en dar lecciones de probidad sin  haber clarificado sus responsabilidades y se autopostulan para postular a funciones parlamentarias “para continuar sirviendo a la patria”.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

1 Comentario en LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA.

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl