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LAS CONSECUENCIAS DE LA GLOBALIZACION EN LAS CIUDADES

La globalización es un sistema con mecanismos que actúan paralelamente deforma excluyente e incluyente, por una parte incorpora a su lógica lo que produce valor a escala mundial en las ciudades y por otra margina lo que devalúa siendo esto irrelevante para su lógica, es en las grandes ciudades de los países en desarrollo donde sus efectos se hacen plausibles otorgándole un matiz especial a la problemática urbana, iniciando así la ciudad un proceso doble en donde la polarización y las desigualdades sociales son cada vez más notorias, con lo cual sus zonas se articulan a partir de las demandas sociales de sectores cada vez más disímiles, las actividades locales se concentran y se dispersan al mismo tiempo que se concentran y crean vínculos que fluyen hacia la economía global, generando de tal forma elevados índices de pobreza urbana.

Todo lo antes dicho desemboca en un fenómeno de desintegración social producto de lo asimétrico de la globalización en la ciudad la que concentra lo mejor y peor desde lo innovador y los poderes existentes hasta gente sin importancia estructural dispuesta a vender su irrelevancia o a hacer que los demás paguen por ella[1]; en las ciudades las diferencias se hacen evidentes por los niveles de empleo e ingreso debido a que solo algunos se encuentran capacitados para beneficiarse del progreso de la economía mundial, contrario a la extensa población urbana abandonada a las actividades de la economía informal donde priman los bajos salarios junto con la mala calidad de vida como elementos comunes. De tal forma las ciudades sean principales, medias o pequeñas adquieren un doble carácter incluyente/ excluyente por la relación que establecen  sus habitantes con la red económica global, donde muchos quedan desconectados. La interacción entre lo local y lo global es propia de estas zonas urbanas por la dinámica adquirida en el proceso.

Los elementos de inclusión incorporan a las sociedades a la dinámica global dando la oportunidad a la ciudad de que interactúe con el resto del mundo a partir del flujo de los mercados financieros, a esto se une el desarrollo de la información y del conocimiento como sectores claves en el nacimiento de riqueza, dicha cuestión genera una reorganización en la estructura laboral de las ciudades que antaño se centraba en el capital y trabajo; esto se debe a una propagación rápida de servicios de avanzada como las actividades financieras, inmobiliarias, consultorías, publicidad, entre otros, los que se concentran en ciertas partes de la ciudad, es aquí donde se ubican los sectores más dinámicos de la economía con base en la calificación laboral y de capital.

El progreso técnico como profesional que se produce en la sociedad de las ciudades con sus correspondientes capacitación logra penetrar en la realidad social con impactos bien marcados, con lo que el proceso de globalización valora a ciudades con habilidades de salarios altos que cohesiona a un grupo social de la población y excluye a otros de este ámbito; esto da como resultado un deterioro económico en gran parte de la población, constituyéndose como reflejo de un desarrollo desigual además de deficiente de las zonas urbanas. Es en este contexto donde la creciente desintegración social de hace patente por la exclusión generada, conformando de tal manera un gran problema en las ciudades.

Todo lo anterior ocasiona que en la ciudad se viva un clima social donde las necesidades no son satisfechas, hay pobreza extrema y marginal, abultados índices de delincuencia, criminalidad, actividades informales, corrupción contaminación, mala gestión administrativa, fragmentación social, entre muchos otras cosas o efectos colaterales deseados o no que hacen que la ciudad se deshumanice cada vez más, por sus efectos en las  conciencias de sus habitantes, al atentar contra el modo y calidad de vida de estos y de las ciudades propiamente tales.  Dado  todo esto es urgente reflexionar como sociedad sobre el tipo de ciudades que se desean las cuales deben ser más humanas, integradoras, participativas y mejor planificadas en conjunto entre autoridades nacionales, locales y ciudadanía para poder revertir esto de buena manera lo antes posible para recuperar la ciudad como centro de la vida sociopolítica y cultural.


[1] Castells, Manuel: “La Era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura”. Vol. 1 La Sociedad Red. Alianza Editorial Madrid, España 1997.

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