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LAS RECRIMINACIONES NO SIRVEN

Especial para La Ventana Ciudadana
Desde Madrid

Las recriminaciones mutuas no sirven para nada ni ayudan a nadie. Esto lo he aplicado personalmente en toda actividad que he desarrollado, en el deporte,  en el periodismo, en la política. Hoy, esto vale para enfrentar la pandemia que nos azota.

Cuando uno recrimina al otro, o sea le llama la atención y le culpa de una cosa mal hecha, si no le aporta un razonamiento y una solución al problema, no sirve para nada. Es importante diferenciar la recriminación de la discusión, del diálogo, de la autocrítica conjunta, del intercambio de ideas.

Cuando se comete un error, lo mejor es alertar y corregir. Describir dónde estuvo el error y el por qué se produjo, para que no se vuelva a repetir. Pero recriminar, sin asumir responsabilidades ni aportar soluciones, se transforma en gotas de rencor que se propagan por toda la actuación humana.

Estamos viviendo una pandemia, lo cual significa que es una epidemia generalizada. Es un fenómeno inédito, cuyo origen desconocido ha provocado desconcierto. Hemos sufrido en todo el mundo la evolución de una enfermedad provocada por un virus que, en muchos casos, resulta letal. Nadie le conocía ni nadie sabe aún cómo se le puede eliminar. Equipos de expertos realizan estudios aceleradamente para encontrar la vacuna sanadora.

Mientras tanto, la conducta cotidiana que debemos desarrollar debe ser la adecuada para convivir con el virus, que sigue latente. Para establecer dicha conducta, debemos actuar con responsabilidad absolutamente todos. Desde los expertos, los gobernantes, hasta el último ciudadano. Entonces, no nos sirven las recriminaciones.

Todo este preámbulo se basa en que en España –y en todo el mundo-, está resurgiendo el contagio, se están produciendo rebrotes graves y los afectados vuelven a sumarse por miles. Entonces, muchos políticos se han lanzado en la recriminación. Se están culpando unos a otros, pensando más en sacar rédito político que en salvar vidas.

No es posible que la estructuración de una nueva forma de vivir en la actual circunstancia se potencie entre personas que se acusan, que se pelean verbalmente, sin aportar soluciones.

Debemos ser consecuentes con la solidaridad social. Debemos aportar todos en la dirección que indican los expertos. Ellos nos dicen que debemos ser muy precavidos para poder retomar las actividades habituales de una sociedad, y todos debemos asumir esas normas. Es decir, debemos ser responsables y disciplinados sociales.

Lo que hemos aprendido con esta pandemia es que se puede vivir con poco. Que la sociedad del consumo tiene sus límites y que debemos compartir nuevos hábitos con nuestros vecinos. Todo eso es para no contagiarnos, no contagiar a otros y mantener viva la actividad productiva de un país. La economía se resiente, sin duda. Pasamos y seguiremos pasando apreturas y malos momentos. Pero en nuestras manos está en que esta crisis sanitaria y económica que estamos viviendo, la superemos con éxito.

Debemos, en consecuencia, ser solidarios, responsables, aportar ideas con tolerancia, soportar sacrificios, y construir entre todos los caminos que nos conduzcan a una vida más tranquila, de mayor progreso, más equitativa.

Fuente de figura:
https://100frases.com/autor/armand-hammer/los-pesares-y-las-recriminaciones-solo-le-hacen-da–5b6e08d373e77aa8671245b8

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