El Neo-liberalismo... Un atentado a la vida, al Medio Ambiente y a los Derechos Humanos.
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Los alcances de la reunión entre Trump y Kim Jung-un

Pedro Díaz Polanco

Director de la Escuela de Administración Pública Universidad Austral de Chile

La península coreana es considerada una “zona roja” en las relaciones internacionales. Lo anterior, en virtud que la guerra entre las dos Coreas, y que se iniciara en 1950, no ha finalizado. Sin embargo, y a pesar de las complejas relaciones que ellos han tenido a lo largo de los años, las dos Coreas han presentado una relación de carácter no bélica; condición que se sostiene en función de un armisticio firmado en el año 1953.

No obstante, esta tensa calma se ha visto condicionada en los últimos años en función de algunos hitos. En primer lugar, aquellas asociadas a las actividades militares y políticas que ha desarrollado y adoptado el régimen norcoreano, especialmente tras la asunción al poder de Kim Jung-un y su deseo de materializar de manera efectiva su programa nuclear. Y, en segundo lugar, por la llegada de Donald Trump a La Casa Blanca. La asunción del líder republicano supuso un recrudecimiento de la tensión en la península, especialmente por las descalificaciones que ambos líderes se han proferido, y, sobre todo, por las amenazas nucleares hechas por Kim Jung-un en contra de EE.UU. y la respuesta de “destrucción total” que Trump hiciera en contra de Pyongyang si éste ponía en riesgo la seguridad de Washington.

Sin embargo, y en forma abrupta, esta peligrosa dinámica se rompió a partir del anuncio de la realización de una cumbre diplomática que reuniría a ambos líderes y que buscaba “resolver” los focos de tensión que las partes visualizaban.

De esta forma, la reciente “Cumbre de Singapur” congregó la atención mundial, generando altas expectativas en relación a las efectividades y a los alcances que este encuentro tendría.

Al respecto, y atendiendo a lo que señala el acuerdo alcanzado entre ambos líderes, y que refiere directamente a temas de seguridad internacionales, puedo señalar que Corea del Norte manifestó su “firme e inquebrantable compromiso con la completa desnuclearización de la península”, mientras que EE.UU. se comprometió a otorgar “garantías de seguridad” al régimen norcoreano.

Si se analiza este punto, se puede señalar que Donald Trump logró un éxito político importante de cara a evidenciar su liderazgo internacional. En primer lugar, logró sentar en la mesa de negociaciones a Kim Jung-un, quien es considerado un “paria del sistema internacional”. Sin embargo, el presidente norteamericano fracasó en su intención de “comprometer” a Kim Jung-un a una desnuclearización unilateral de Corea del Norte y una desnuclearización que sea llevada a cabo con plazos definidos y bajo la supervisión de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).

Por su parte, y en función de lo que fue el compromiso firmado por Trump, el líder norcoreano se arrojó un importante éxito al inferirse del acuerdo que EE.UU. no aplicará en contra del régimen norcoreano la lógica de desestabilización política que usó en Libia y que terminó con la vida de Gadaffi. Esta condición lleva a que Kim Jung-un fortalezca su posición a la hora de negociar el fin de las sanciones económicas que pesan sobre Pyongyang. A su vez, el éxito de Kim Jung-un se maximizó al conseguir que Washington suspendiera, al menos por ahora, los ejercicios militares que todos los años realiza en conjunto con Corea del Sur. Lo anterior, en virtud que el líder norcoreano manifestó que estos ejercicios significan una amenaza real y concreta a la seguridad de Pyongyang.

En segundo lugar, el acuerdo plantea que “EE.UU. y Corea del Norte unirán sus esfuerzos para construir un régimen de paz duradero y estable en la península coreana”. Al respecto, es importante señalar que este punto supone poner fin a la guerra que enfrenta a las dos Coreas desde 1950. Sin embargo, y más allá de la declaración de buenas intenciones, resulta relevante explicar que el tenor del acuerdo adoptado no se hizo cargo de los elementos de fondo que son necesarios para la materialización de una paz definitiva en la península. Lo anterior, en virtud que el fin de la guerra entre las dos Coreas no sólo requiere de la voluntad de los Estados en conflicto y del decidido impulso de Washington, sino también de la participación y aceptación de las condiciones por parte de Pekín y Moscú.

En conclusión, resulta importante recalcar que la Cumbre, y a pesar de la evidente instrumentalización que de ella se hizo para mejorar la imagen internacional de ambos líderes, sí significó un éxito diplomático, ya que apaciguó las hostiles relaciones políticas que tenían dos líderes nucleares cuyas palabras amenazaban a todo el planeta con una destrucción total.

Sin embargo, y desde el punto de vista material respecto a lo que es la búsqueda de la paz y la seguridad internacionales, la Cumbre de Singapur no tuvo mayor significancia, ya que el objetivo de desarmar nuclearmente a Corea del Norte no se estableció de manera imperativa ni tampoco se adoptó una hoja de ruta definida que llevase a concretar ese objetivo. Esto lleva a evidenciar que el compromiso que adoptó Kim Jung-un sólo se hace cargo de una necesidad que es de carácter general y que ya existía a partir de los acuerdos establecidos en la denostada Declaración de Panmunjom; instrumento internacional por el cual se plantea la necesidad de un desarme nuclear de carácter global.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

1 Comentario en Los alcances de la reunión entre Trump y Kim Jung-un

  1. Ilustrativo, educativo una mirada internacional justa y necesaria…

    Gracias un importante aporte al saber.

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl