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Bachelet

Los tres años de gobierno

TERCER AÑO

 Se termina el tiempo

Este 11 de marzo el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet cumple su tercer año en el poder  y entra en el último tiempo de su gestión. Pero como ocurre en Chile, siempre en el último año de los Presidentes, la gente se olvida que el Gobierno dura hasta marzo del año siguiente y “le pone término anticipado” considerando la elección del nuevo Presidente, en este caso particular, no marzo del 2018, sino en Octubre del 2017. Con esta “fórmula” le quitan 5 meses a la gestión del Gobierno y su último año queda reducido a sólo 7 meses.

Esto le viene como “anillo al dedo” a la Derecha, porque así tiene que “aguantar” menos a la Presidenta Michelle Bachelet, que en estos años le ha molestado e inquietado tanto. Para la derecha ésta ha sido sin duda, su peor pesadilla y desea que pase lo antes posible. Lo lamentable, es que esta situación de reducir el último año, es también aceptada tanto por los partidos de la Nueva Mayoría, como los de la oposición, que en estos meses estarán centrados en las campañas electorales y sus energías concentradas en las elecciones de Octubre. Por lo tanto, su preocupación por la gestión del gobierno pasa a pérdida.

Pero, para la gran mayoría de los chilenos la cosa es distinta. En un año se podrían hacer muchas cosas, solucionar problemas urgentes, avanzar en temas pendientes, en lograr consolidar otros, etc. La vida del país continúa y no entra en “modo” elecciones.

El programa de transformaciones y reformas de la Presidenta Bachelet, luego de la traumática experiencia del regreso de la derecha con el gobierno de Sebastián Piñera, creo grandes expectativas en la mayoría de los chilenos y por ello se manifestaron entregándole un gran y masivo respaldo en las urnas. Lo que se apostaba con la llegada de la Nueva Mayoría, no era nada menor, era avanzar en cambios de fondo, resolviendo aquellos problemas que la vieja Concertación no había podido solucionar.

Se tenía claro en ese momento, que acometer estas reformas para avanzar en democracia y en un desarrollo nacional con crecimiento e igualdad, no era una tarea sólo para cuatro años, sino que éste primer período era un punto de partida, pero se necesitaba continuar avanzando con tareas de mediano y largo plazo. Para ello era clave establecer desde ya una alianza de largo aliento que sustentara estos cambios.

La derecha entendió el peligro y desde el primer momento se dedico a boicotear la voluntad ciudadana, evitando que el Programa de Gobierno se cumpliera. El país fue testigo, como en estos tres años, la derecha utilizó todos sus recursos para cuestionar e invalidar las transformaciones que pudieran afectar sus intereses. Cada Reforma planteada por el Gobierno fue atacada sin misericordia, creando a través de sus medios de comunicación una visión de amenaza a la convivencia de todos los chilenos, llegando a crear incertidumbre, desconfianza y temor en amplios sectores de la ciudadanía.

La ideología de la derecha hábilmente penetró también al interior de algunos dirigentes de los partidos de la Nueva Mayoría, alianza que al poco andar mostró su fragilidad, comenzaron a aparecer las diferencias existentes en su interior y a salir a flote aquellos personajes con añoranzas de la vieja Concertación que no estaban realmente convencidos por los cambios acordados en el Programa de Gobierno ampliamente votado por el pueblo.

De acuerdo SI, pero NO

Ninguno de los dirigentes por supuesto duda públicamente de la injusta desigualdad creada por el sistema económico impuesto por la dictadura y mantenida en el tiempo, pero de allí a tomar algunas medidas que cambien las reglas del juego en la economía, el sistema tributario o laboral, es otra cosa.

Se podrá aceptar que es bueno hacer una reforma tributaria para que los que obtienen mayores ganancias, paguen más impuestos, pero cuidado no se vayan a enojar los grandes empresarios o  poner en peligro el crecimiento de la economía. A pesar de los ataques y reclamos, el Gobierno logra el primer año sacar adelante la Reforma Tributaria, pero que sale algo recortada y desdibujada de su idea original.

Todos estarán de acuerdo que la “Educación es un Derecho” y que su fin no es el lucro, pero avanzar en su término es otra cosa. Si con el actual estado de cosas algunos han logrado tan buenos negocios en el ámbito de la educación y sus amigos del sector bancario, están  felices con las ganancias ofrecidas por el sistema de créditos con aval del Estado. Muy de acuerdo con fortalecer la Educación Municipal, pero como olvidar a esos buenos privados que tan generosamente colaboran en la tarea educacional. Así, las leyes que se levantan para impulsar la Reforma Educacional tienen una inagotable discusión. Algunas logran salir con muchas limitaciones, otras continúan durmiendo su proceso de tramitación y otras iniciativas aún ni se presentan. De igual manera, el Gobierno puede mostrar sus logros, como ciertos grados de avance en la gratuidad de la educación y el término de la discriminación y selección  en la admisión de los alumnos.

Todos muy de acuerdo en entrar a solucionar los problemas de la salud de la población, pero por favor no tocar las ganancias del sector privado en desmedro del sector público, no discutir las enormes transferencias de recursos desde el sector público con el traspaso de atenciones a las clínicas privadas, no escarbar en el escandaloso sistema de las Isapres, no cuestionar el sistema de concesiones para la construcción de Hospitales.

Todos estarán muy acuerdo en criticar el actual sistema de pensiones y de la justicia de las movilizaciones masivas de los chilenos en todo el país que exigen terminar con las AFP, pero al momento de buscar soluciones, habrá que cuidar no afectar las millonarias ganancias de los dueños de las AFP, sociedades donde extrañamente varios ex dirigentes participan felices en sus directorios. Lo mejor será crear grandes comisiones, tomarse su tiempo, no adelantar medidas precipitadas y por favor escuchar a todos los sectores involucrados, en especial a los que manejan el lucrativo negocio.

Todos coincidirán que actualmente los trabajadores no tienen un verdadero derecho a huelga y de la importancia de hacer una reforma laboral, pero cuidado, antes que nada no hay que hacer peligrar la economía y cuidar las ganancias de los empresarios. Así finalmente, luego de una larga demora se aprueba una legislación laboral tímida y deslavada que poco ayuda a los trabajadores.

Todos muy de acuerdo en el término a las discriminaciones y en que es un escándalo que al término de la dictadura se haya terminado con la antigua legislación que permitía efectuar abortos en situaciones determinadas. Pero ahora, hay que tomar las cosas con calma y escuchar las “cruzadas por la vida” que encabeza una dirigente de la propia coalición. A pesar de ello el Gobierno logra finalmente crear el Ministerio de la Mujer, establecer cuotas de género en el sistema electoral, crear el vínculo de convivencia en pareja, pero no puede hasta ahora reestablecer la legislación que permita despenalizar la interrupción del embarazo en tres situaciones concretas.

Todos coincidirán que la Ley de pesca “Longueira”, que entregó la explotación de nuestro mar a siete familias, es una legislación perversa y aprobada en forma turbia, pero hay que tomar su tiempo, no es cosa de cambiar una ley de un día para otro, ni menos si consideramos que las pesqueras fueron tan comprensivas y generosas con tantos legisladores.

Todos concuerdan que se deben resolver urgentemente los graves problemas existentes en la Araucanía y las reivindicaciones del pueblo mapuche, pero los acuerdos y medidas de las Comisiones especiales, como la que presidió el ex Presidente Aylwin o los serios planteamientos sobre soluciones planteadas por el ex Intendente Huenchumilla, duermen guardados en los escritorios. Mejor es continuar creando mesas y más mesas de discusión, reforzar los aparatos represivos y no crearse problemas con los grandes consorcios de las forestales.

Todos muy de acuerdo en que es necesario realizar Cambios a la Constitución, pero cuidado hay que ir de a poco, no es necesario Asambleas Constituyentes, no crear expectativas mayores que no se podrán cumplir o que en una de esas puedan cuestionar todo el sistema.

El recuperar el agua, el cobre y otras riquezas básicas que son de todos los chilenos, y entregar así recursos al Estado para impulsar las Reformas, es cosa que plantean sólo los irresponsables. No eso no. Por ningún motivo. Además eso no estaba en el programa.

Así, las dos almas que conviven al interior de la Nueva Mayoría no se ponen nunca de acuerdo. Ya al primer mes, personeros como Ignacio Walker, Gutemberg Martínez, o Mariana Aylwin señalan que el Programa de Gobierno no es una Biblia. Todo puede discutirse, analizarse, desvirtuarse, o eliminarse… cada Proyecto de Reforma se analizará “en su mérito”. Hombres “sensatos” y buenos componedores, como Zaldivar o Escalona, estarán siempre dispuestos a cocinar acuerdos entre cuatro paredes con la derecha. Voceros muy especiales, como Ricardo Lagos, Oscar Garretón,  José Joaquín Brünner o Jorge Burgos concordarán con la derecha, que las cosas se están haciendo mal.

La derecha entusiasmada  promueve, fomenta, “da trigo” y tribuna a las divergencias que aparecen en la Nueva Mayoría. A los seis meses del Gobierno, ya algunos se alinean al lado de la derecha y traicionando a la Presidenta empiezan a criticar su gestión y derechamente a pasearse con cara de candidato para las próximas elecciones presidenciales que se “avecinan”….en cuatro años más.

Cuando al término del primer año de gobierno, aparece el escándalo del financiamiento entregado por los empresarios a todos los partidos para sus campañas electorales, y la propia Presidenta se ve afectada por un irregular negocio de la  esposa de su hijo, la situación se pone aun más difícil y la derecha logra  en la práctica inmovilizar al Gobierno. Mientras toda la ciudadanía entra en una gran desconfianza con la política y los políticos.

Mantener el rumbo

La Presidenta Bachelet en forma estoica resiste con gran temple y dignidad. Bajo una lluvia de ataques y descalificaciones, trata de avanzar en lo comprometido con el pueblo y continúa empujando el carro de las Reformas. Pero los partidos de la Nueva Mayoría poco acompañan, todo se dilata, se cambia en las discusiones parlamentarias o es rechazado por el Tribunal Constitucional, a donde recurre la derecha como última instancia.

La derecha no perdona. Ataca por todos lados al gobierno y descalifica a la Presidenta. Según las encuestas que realizan ellos mismos, la Presidenta va mostrando un progresivo deterioro del apoyo ciudadano. Entonces ellos llamarán a rebelarse contra el Gobierno, a calificarlo como el peor de la historia, incluso algunos más osados insinúan derechamente la salida de la Presidenta.

Todo le sirve a la derecha para el desprestigio de la Presidenta. Su pequeñez por sacar dividendos políticos a su favor, se observa incluso frente a situaciones tan dramáticas que afectaron al país este último tiempo, como los enormes incendios que se producen de la V a la IX Región a comienzos del año y las avalanchas cordilleranas ocurridas en la zona centro y norte en el mes de febrero.

A pesar de ello, el Gobierno de la Presidenta Bachelet, objetivamente logra un elevado cumplimiento de sus promesas de campaña y continúa contando con un importante apoyo ciudadano, que si lo vemos expresado en las cifras de la última elección municipal, es nada menos que un 47 % de la ciudadanía la que votó por los candidatos a concejales de la Nueva Mayoría. En otras condiciones y circunstancias, este apoyo permitiría haber terminado impulsando con mucha fuerza las reformas pendientes. Pero en el escenario descrito anteriormente, es poca la movilidad que le queda al Gobierno para enfrentar su gestión del último año.

Los partidos de la Nueva Mayoría nunca entendieron y pudieron concretar en estos años, el cambio cualitativo que significaba la Nueva Mayoría respecto a lo que había sido la Concertación y comprender que la continuidad del proceso democratizador pasaba necesariamente por el éxito de la gestión del gobierno de la Presidente Bachelet y el fiel cumplimiento de sus promesas de campaña.

Y se vienen las nuevas elecciones

La Nueva Mayoría tensionada por sus discrepancias internas y los cuestionamientos de la ciudadanía frente a los financiamientos de los grandes empresarios que afecta a sus partidos, con la sólo excepción del Partido Comunista, se encuentra así complicada para enfrentar las próximas elecciones. La DC aunque tiene claro, que la única posibilidad real de mantener una representación frente a la ciudadanía está al interior de la coalición, estirará el elástico planteando condiciones lo más que pueda. Además no faltan los sectores al interior de ese Partido, que les gustaría no participar en primarias con sus aliados e ir directamente a una primera vuelta.

Por otra parte, el problema del desinterés en la política, expresada en la alta abstención de las últimas elecciones municipales, esta claro que afecta principalmente a los sectores de la centro izquierda, ya que la derecha siempre contará con sus duros incondicionales que la apoyan a pesar de las negociados y los escándalos.

La derecha tampoco la tiene fácil. Si bien cumplió muy bien su objetivo de parar las Reformas del Gobierno, no tiene muy claras sus posibilidades de enfrentar con éxito las próximas elecciones. Su mejor candidato, el ex presidente Sebastián Piñera, aparece con múltiples cuestionamientos relacionados con su pésima administración anterior, el uso de información privilegiada y conflictos de interés entre sus negocios y la política. Los posibles reemplazos, Ossandón o Kast, poseen niveles de aprobación muy bajos y difíciles de remontar.

Los empresarios y otros sectores de la derecha, desconfían también de Piñera y claramente se sentirían más cómodos y tranquilos con un futuro gobierno como el de la antigua Concertación, encabezado por alguno de aquellos que desde siempre cuestionaron o pusieron en duda el programa transformador de la  Presidenta Bachelet.

Los grupos de izquierda fuera de la Nueva Mayoría, a pesar de sus esfuerzos por tratar de aglutinarse en un solo referente, tienen hasta el momento muy pocas posibilidades de constituirse en una real alternativa. En especial, si se confunden y pierden de vista que el principal enemigo de los cambios es la derecha.  Las alternativas reales no se constituyen sólo con voluntarismo, con grupos limitados, autoreferentes, ni con títulos que son intentos utópicos de mostrar una realidad que no es así. Como su nombre lo indica, los “frentes amplios”, se forman a partir de organizaciones del pueblo y partidos que al sumarse constituyan claramente una fuerza amplia, mayoritaria, capaz de disputar el gobierno con la derecha. Como lo fueron históricamente los frentes que llevaron al gobierno a un Pedro Aguirre Cerda o a Salvador Allende.

En este tiempo que resta del Gobierno, los sectores del pueblo que apostaron al Programa de la Nueva Mayoría y que están por continuar y profundizar los cambios iniciados, deben estar muy atentos para que no se repita la experiencia vivida con la Presidenta Bachelet. Este puede ser un momento privilegiado para resolver y definir los pasos futuros en la perspectiva de rescatar y proyectar el proceso democratizador en los próximos años.

Se debe establecer ahora una alianza con un detallado programa de gobierno, donde aquellos que lo aprueben se comprometan a llevarlo a cabo contra viento y marea. En este momento, más que definir a la persona, es clave la confección de ese Programa y la expresa voluntad de cumplirlo. No se puede continuar jugando con la voluntad de la gente.

Se debe tener considerado que la derecha, como lo hizo con la Presidenta Bachelet, no se va a quedar tranquila ante la amenaza de nuevas reformas y  para enfrentarla con posibilidades de éxito se tendrá que dar una dura y unitaria  pelea que involucre a todos los sectores que están por los cambios. En esa lucha nadie sobra y todos son importantes.

Se hace imprescindible también renovar el actual grupo de dirigentes de los partidos políticos y de los representantes de la ciudadanía en la Cámara de Diputados y el Senado. No tiene ninguna explicación lógica el mantener en sus cargos o favorecer a personas que están manchadas con aportes de los grandes empresarios para sus campañas o  aquellos que faltaron a su compromiso ético de apoyar las Reformas del Gobierno de la Presidenta Bachelet.  Esto es bueno no olvidar y tenerlo muy presente al momento de votar en las próximas elecciones cuando el pueblo es el soberano.

 

Luis Enrique Salinas C.

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1 Comentario en Los tres años de gobierno

  1. Vendrán nuevos gobiernos, de derechas o izquierdas, pero mucho, muchos esperamos que no sean tan malo para nuestro sufrido país como este.

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