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LUCES EN EL CIELO

Ronald Mennickent Cid

Astrónomo. Director departamento de astronomía, Universidad de Concepción.

Luces en el cielo es lo que literalmente ven los habitantes de las altas latitudes de la Tierra, en Noruega, Suecia, Canadá y Alaska, por ejemplo, durante la aparición de las denominadas “auroras boreales”. Podemos describir este fenómeno como la aparición de coloridas cortinas de luz en el cielo, que se mueven fantasmagóricamente y caprichosamente en el cielo nocturno.

Este fenómeno que deleita el sentido de la vista fue interpretado de distintas formas por los viquingos, los esquimales, los indios americanos, las tribus de siberia, los rusos, los países del Báltico y los habitantes de Mongolia.

Los indios Menomini de Norteamérica, por ejemplo, sostenían que un gigante bondadoso estaba pescando en el mar del norte usando un fuego. En la costa del océano Pacífico, en Siberia y en la Laponia finlandesa y rusa, existía la creencia de que las luces del norte estaban asociadas con la muerte violenta en una batalla que continuaba en el cielo. En Escandinavia, los vikingos disponían de una rica colección de leyendas, algunas asociadas con la hermosa diosa Freya. La diosa montando a caballo era vista por los mortales como el resplandor de las luces del norte. Los esquimales de las partes más septentrionales de Canadá, creían que las auroras son creadas por espíritus, los cuales, envueltos en luz mística, disfrutaban que el sol hubiese desaparecido. A la aurora boreal moviéndose rápidamente, se la llamaba la danza de la muerte.

Sin duda que todas estas interpretaciones son valiosas desde un punto de vista cultural o sociológico. Sin embargo, hoy la ciencia nos dice que las auroras boreales son el resultado de la interacción del viento solar con el campo magnético y la atmósfera terrestre. Esta interpretación, como la mayoría de las interpretaciones en ciencia, se basa en observaciones y experimentos. Contrario a lo que se podría suponer el Sol posee un viento que llega hasta la tierra, pero no es como el viento que nos golpea la cara, o que nos refresca en primavera, es decir, no tiene la composición del aire, sino que es un chorro de protones, electrones y partículas cargadas que es expulsado continuamente del Sol a velocidades de varios cientos de kilómetros por segundo y que demora un par de días en llegar hasta la Tierra.

Este denominado “viento solar” está compuesto por iones que atraviesan la órbita de nuestro planeta y al encontrarse con él, sienten la atracción de su campo magnético y se sumergen en los polos terrestres, siguiendo la geometría que el campo magnético les dicta. La fuerza que dirige los iones se denomina fuerza de Lorentz, en honor a uno de los padres del electromagnetismo, de origen holandés.

Cuando este flujo de partículas (el viento solar) entra en nuestra atmósfera atraviesa sus moléculas arrancando con violencia sus electrones, los cuales al recombinarse con los núcleos atómicos y volver a sus órbitas originales, en millonésimas de segundo, emiten la luz que forma las auroras boreales. Este fenómeno se produce a una altura de unos pocos cientos de kilómetros desde la superficie terrestre.

La atmósfera en las regiones polares viene a ser como un gran tubo fluorescente, ya que el fenómeno que ocurre en el tubo fluorescente es similar al que da origen a las auroras. También en el tubo tenemos un gas y una descarga de un chorro de partículas que llamamos corriente eléctrica.

El color rojizo de ciertos anuncios publicitarios se debe al gas contenido en los respectivos tubos fluorescentes, el gas Neón. Por otra parte, la naturaleza del gas atmosférico en los polos, principalmente oxígeno y nitrógeno, da origen a los colores verde, amarillo, rojo y azul de las auroras.

Así, el fenómeno de las auroras boreales está relacionado con la existencia de un viento solar y de un campo magnético terrestre. Aparte de provocar un fenómeno tan bello, este campo magnético actúa como una barrera protectora para la vida, pues impide que partículas cargadas de alta energía lleguen a la superficie de la tierra con el consiguiente efecto nocivo que esto tendría en los seres vivos.

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1 Comentario en LUCES EN EL CIELO

  1. Que maravillosa forma didáctica que nos permite acercarnos a un saber…el que muchas veces está vedado para nosotros ” las personas de a pié”

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