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No quiero contribuir

Cuando aún no se apagan las cenizas del caso “hijos de Piñera a China” y el Gobierno hace un esfuerzo comunicacional gigantesco para que todo gire en torno a  su próxima cuenta anual, nuevamente una denuncia “de menor cuantía” termina entrampando a las elites de siempre y, dentro de ellas, al propio Primer Mandatario.

El problema es que, según sean los emisores de los juicios y opiniones sobre el tema, se produce una babélica “confusión de lenguas”.

El “caso China”, como muchos otros, tiene dos caras: La legalidad y la legitimidad (o sea la corrección moral de un procedimiento). El hecho de que familiares de los gobernantes vigentes  hayan integrado misiones oficiales del Gobierno puede verse feo, incluso criticable, pero, como dijo el Contralor era algo aceptado “por la costumbre”. Tan claro es esto que el mismo Presidente dispuso la inmediata elaboración de un protocolo sobre la materia después que su hijo Cristóbal pidiera públicas disculpas. Pero, el hecho de que sus hijos participen en actos oficiales gozando de privilegios al que no tienen alcance todos los niños chilenos y que implican contactos y acceso a información de negocios privilegiada, es ilegítimo y, obviamente, una torpeza política. Si la gran prensa chilena de papel tuviese un poco de independencia, el escándalo habría escalado hasta las más altas cumbres.

Hace pocos días, el semanario opositor “El Dinamo” hizo público que el Presidente virtualmente no pagaba contribuciones de bienes raíces por sus casas de veraneo en el Lago Caburgua, comuna de Pucón. Las vocerías de La Moneda salieron prontamente a aclarar que ello no era de  responsabilidad  de la autoridad sino de la Municipalidad respectiva que llevaba tres años sin darle “la recepción definitiva”, dejando con ello en muy mal pie al alcalde de la localidad Carlos Barra Matamala, militante de RN.

Hasta ahí todo okey. Sin embargo, el jueves 30 de mayo, el vespertino gobiernista “La Segunda” sorprendió a las mujeres y hombres de Palacio con un amplio reportaje sobre el tema y que sulfuró al Jefe a tal extremo que incluso sus subordinados estudiaron la posibilidad de llamar al director del diario para reprocharle su conducta que fue calificada como “desleal”. La idea, sin embargo, se desechó al considerar que el daño que producirían las esquirlas sería incontrolable.

¿Qué dijo La Segunda? Simplemente armó “un paquete” con el tema:

Caso Piñera. El Presidente adquirió 20 hectáreas en sector Lago Caburgua, predio en el que, entre 1988 y 1994, edificó tres viviendas, con el correspondiente permiso de edificación. Al no tener recepción municipal, las viviendas no fueron tasadas por el Servicio de Impuestos Internos. El último registro conocido de Tesorería indica que el propietario pago en 2017 por el inmueble, $531, sí, 531 pesos,  por concepto de Impuesto Territorial (IT).

Caso Matte. Eliodoro Matte, una de las mayores fortunas del país, es dueño de 42 hectáreas en el privilegiado sector de La Dehesa, terreno que aparece registrado a nombre de sus tres hijos. El inmueble, declarado urbano por Impuestos Internos,  fue adquirido cuando era agrícola y, según denunció el arquitecto Patricio Herman, el cambio de destino obligó a don Eliodoro a concurrir a la repartición fiscal para requerir que le fuera restituida su calidad de agrícola ya que en éste mantenían “dos vacas y tres caballos”. Al pagar 2,3 millones anuales por concepto de IT, la familia economizó 782 millones en una década. En 2012, se vendió el predio a la constructora Möller y Pérez Cotapos en 96 millones de dólares. El SII  no les giró impuestos toda vez que la familia vendedora no estaba dedicada al giro inmobiliario como negocio habitual.

Caso Chadwick-Piñera. Estos hermanos, entre los cuales se encuentran el actual Ministro del Interior, Andrés, y el presidente de ENEL, Herman,  son dueños de un predio de dos hectáreas, en el camino La Viña, en el exclusivo sector de San Damián. Su avalúo fiscal es de 20,5 millones de pesos y paga $32.411 trimestrales por concepto de Impuesto Territorial. Su valor comercial es de 15 millones de dólares.

Caso Fra Fra. Este empresario es dueño de un extenso predio en calle La Viña, San Damián, avaluado en 13,1 millones de dólares. Paga $13.685 trimestrales por concepto de Impuesto Territorial.

Lo más curioso es que, al explotar el caso Caburgua-Piñera, el Ministro Chadwick salió en defensa del Mandatario diciendo que los denunciantes hacían “política pequeña” sin soñar siquiera con que horas más tarde, un diario afín a su sector lo incluiría a él mismo, en la nómina de los cuestionados miembros de la elite.

Lo relatado es inaceptable.

Como dijo doña Juanita, dueña del boliche de barrio “La Esquina”, en nuestro país solo los tontos pagan realmente impuestos. Los vivos evaden o eluden pero también lloran por lo tanto que sufren.

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