
¿Por qué los salmones criados en balsas y el hidrógeno ‘verde’ no son viables ni sostenibles?
| En el título planteo dos de los grandes dilemas económicos y ambientales más tratados y difundidos por todos los medios de comunicación y asimismo comentados en varios de mis artículos publicados en este medio digital, que aún no son comprendidos a cabalidad por la gran mayoría de las personas de la población general, tanto en Chile como en el resto del mundo. Intentaré dar respuestas a las preguntas, de la manera más clara que me sea posible –a ambos ‘por qué’–, desde la ciencia, la tecnología y el sentido común. |
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La salmonicultura en balsas
Vamos primero con lo que ya está enquistado en los mares de la Patagonia chilena desde Chiloé hasta Magallanes: la salmonicultura en balsas-jaula repartida profusamente en las aguas interiores de fiordos y senos, ya sean estas tanto de áreas no protegidas como protegidas.
Esta extraña actividad para los mares patagónicos, otrora prístinos (o cuasi prístinos), fue introducida en la década de los 80’ del siglo pasado, impulsada por la Fundación Chile y capitales foráneos sin medir las consecuencias en el medio y largo plazo, que no son nada de livianas ni inocuas. Entre ellas están la eutrofización y la anoxia en el medio marino, los “bloom” de algas, la sobrecarga por alta densidad de kg de salmón por metro cúbico de agua y la infección de los salmones con virus, la Anemia Infecciosa del Salmón (ISA), una enfermedad endémica en Chile que afecta al salmón del Atlántico y el piojo de mar (principalmente Caligus rogercresseyi y Lepeophtheirus salmonis). Ambas se combaten con ingentes cantidades de antibióticos y químicos.
Para destacar la irresponsabilidad política, extraigo de la referencia [1] el siguiente párrafo (págs. 4 y 5): “El resultado de esta ofensiva comunicacional se evidenció en varios hechos. Uno superficial, pero muy vistoso, es el aumento de los artículos favorables a esta industria en los medios de comunicación más importantes del país. También se destacan las declaraciones del ministro de Economía Jorge Rodríguez Grossi, en el momento en que asumió su cargo con la elocuente frase “hay que impulsar la acuicultura como sea”, hasta el abierto apoyo del poder legislativo chileno, en cuyo seno han tenido muy buena acogida las propuestas de los empresarios para extender sus cultivos hacia las regiones más australes del país. Se suma a esto que en la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos de la Cámara de Diputados se formó una instancia especial para recopilar todos los antecedentes sobre las acusaciones de Alaska y sus posibles soluciones.”
Y más adelante en la página 6: “Ni las autoridades ni la industria chilenas han recogido las voces de alarma internacional que advierten de los severos impactos detectados en los ecosistemas de otros países que también desarrollan esta actividad.”
La salmonicultura en Chile no es sostenible bajo ningún punto de vista, ni biológico, ni ecológico, económico o ambiental. Vamos a ver.
En primer lugar, los salmones libres del Atlántico y del Pacífico, pertenecen a ecosistemas naturales consustanciales con los mares del hemisferio norte y allá están en equilibrio con los demás seres del medio marino, donde cumplen sus ciclos de vida, desove, fertilización, etc., con depredadores que evitan su crecimiento desmedido.
Por lo contrario, son absolutamente ajenos en los ecosistemas marinos del hemisferio sur y, específicamente, de los mares patagónicos. Siendo así, como lo es, generan fuertes desequilibrios en los biomas y en el ecosistema en general. Uno de los impactos negativos es la depredación de las especies ícticas autóctonas provocada por los salmones libres que escapan de las balsas-jaula, por accidentes frecuentes mayores o menores; por su voracidad se alimentan de peces menores y de sus crías, como el pejerrey de mar (Odontesthes regia) y el róbalo (Eleginops maclovinus). De ambas especies se ha ido reduciendo fuertemente la cantidad de individuos en la medida del aumento creciente de salmones, lo que ha afectado fuertemente a la pesca artesanal.
En lo ambiental la salmonicultura es altamente contaminante. En primer lugar, extermina la vida en el bentos, el fondo marino bajo las balsas-jaula y sus entornos, al formar una gruesa capa de mezcolanza de 1 a 2 metros, compuesta por las fecas de salmón y los pellets de alimento que pasan de largo por el fondo y se descomponen en pudrición anaeróbica. En segundo lugar, tenemos la contaminación con restos de redes, cabos, flotadores y desperdicios en general, que se mantienen flotando y entre aguas y alcanzan las orillas y quedan allí sin que nadie los retire. En esas redes, a menudo quedan ballenas atrapadas que luego mueren.
Como hemos visto, todo ello y mucho más es lo que hace absolutamente insostenible la crianza de salmones de exportación. El balance económico neto resulta fuertemente negativo si se considerasen los costes de las externalidades negativas sucintamente señaladas.
El PIB de Chile aumenta con esta actividad, claro que sí, pero como bien ha dicho el economista ecológico Timothée Parrique [2]: “Cuando el PIB sube, la naturaleza baja. La verdadera pregunta es: ¿A cuál realmente queremos salvar?”
CONCLUSIÓN: La salmonicultura en balsas no es sostenible y, por lo tanto, no es viable.
El hidrógeno ‘verde’.
Analicemos ahora el hidrógeno ‘verde’ (H2V), la falacia tan profusamente difundida en Chile como el “combustible del futuro”, (por Guido Girardi [3] y varios otros) que reemplazará (dicen los “expertos”) a los combustibles derivados de materias primas fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural (el metano CH4). Demostraré en los siguientes párrafos por qué afirmo que el H2V es una falacia, y bien grande.
En primer lugar, debemos aclarar que el H2V no es un combustible sino un vector energético que sólo sirve para almacenar energía. Lo llaman eufemísticamente ‘verde’, limpio’ y ‘renovable’ porque se obtiene a partir de energía eléctrica producida desde fuentes renovables, como la solar (del Sol) y la eólica (del viento), separando su molécula del oxígeno del agua mediante el proceso electro-químico de electrólisis.
Sin embargo, lo que no se dice es que la mayor parte del consumo de energía primaria, ¡nada menos que ca. 80%! –en rigor de las transformaciones energéticas del mundo–, provienen principalmente de los combustibles fósiles, (carbón, petróleo y gas natural). Ver este vídeo: https://youtu.be/ES7lBaR8Mhs
Esta proporción se ha mantenido estable durante la última década, cubriendo la mayoría de las necesidades de electricidad, transporte y calor, a pesar del crecimiento de las energías renovables y de los esfuerzos por la transición energética [4]. La alta dependencia de estas fuentes finitas y contaminantes genera vulnerabilidad geopolítica, ya que la mayoría de los países son importadores netos de energía.
Es así como el hidrógeno mayoritariamente usado industrialmente hoy, principalmente en las refinerías de petróleo, es el llamado hidrógeno ‘gris’, que se extrae del gas natural (CH4) mediante el proceso de reformado con vapor de agua constituyendo el 95-96% del total.
Ahora bien, … “La energía eólica y solar, las dos grandes esperanzas para un futuro energético limpio que han ido creciendo rápidamente. En 2022 ambas representaron alrededor del 12% de la electricidad generada, frente a prácticamente nada hace apenas unas décadas, según las cifras de la AIE. Pero la mayor parte de la electricidad (el 70% del total) todavía se genera a partir de carbón, petróleo y gas. Y la electricidad representa sólo una quinta parte del consumo total de energía del mundo. Por tanto, la energía eólica y solar en realidad sólo son responsables de alrededor del 2% del suministro energético mundial” [4].
Entonces, ya podemos ir concluyendo que el camino optado por los políticos en Chile, en EE.UU., Europa y el resto del mundo, en cuanto al diseño de la transición energética, mal apellidada acá como ‘justa’ y la gran apuesta por el H2V, ha sido errado en todo sentido, por no tomar en cuenta lo que han dicho los científicos –y la ciencia y la tecnología serias— sobre ambos grandes temas.
Además, varios connotados especialistas en temas energéticos, como el geólogo Art Bertman; el CEO de Bloomberg Michael Liebreich, quien nos visitó en Chile invitado por Colbún como ponente en un seminario en 2023; Antonio Turiel, investigador del CSIC de Barcelona y Ugo Bardi, químico-físico e investigador y ex catedrático de la Universidad de Florencia, entre otros, han expresado en sus medios de divulgación sus serias dudas y escepticismo sobre el futuro del H2V [5] [6] [7] [8] [9].
CONCLUSIÓN: El hidrógeno verde no es verde, ni sostenible y, por lo tanto, no es viable.
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FUENTE DE IMÁGENES:
https://www.terram.cl/tag/bloom-de-algas/
REFERENCIAS:
[2] https://laventanaciudadana.cl/salmoneras/
[3] https://laventanaciudadana.cl/chile-futuro-sera-el-futuro-de-chile/
[4] https://www.bbc.com/mundo/articles/cevqlyygw0qo
[5] https://laventanaciudadana.cl/foro-colbun-voces-con-energia-y-las-ernc/
[6] https://laventanaciudadana.cl/confesiones-de-un-ex-hidrogenista/
[7] https://futurocienciaficcionymatrix.blogspot.com/2025/06/el-fracaso-de-la-llamada-transicion.html
[8] https://www.fima.cl/2026/02/11/hidrogeno-verde-cuando-la-promesa-choca-con-la-realidad/
[9] https://laventanaciudadana.cl/el-astronomo-carl-sagan-y-su-vision-de-la-ciencia-y-tecnologia/
FUENTE DE IMÁGENES:
https://www.terram.cl/tag/bloom-de-algas/
REFERENCIAS:
[2] https://laventanaciudadana.cl/salmoneras/
[3] https://laventanaciudadana.cl/chile-futuro-sera-el-futuro-de-chile/
[4] https://www.bbc.com/mundo/articles/cevqlyygw0qo
[5] https://laventanaciudadana.cl/foro-colbun-voces-con-energia-y-las-ernc/
[6] https://laventanaciudadana.cl/confesiones-de-un-ex-hidrogenista/
[7] https://futurocienciaficcionymatrix.blogspot.com/2025/06/el-fracaso-de-la-llamada-transicion.html
[8] https://www.fima.cl/2026/02/11/hidrogeno-verde-cuando-la-promesa-choca-con-la-realidad/
[9] https://laventanaciudadana.cl/el-astronomo-carl-sagan-y-su-vision-de-la-ciencia-y-tecnologia/







Agrego un comentario que se me quedó en el tintero. En el mar de Noruega también suceden los mismos problemas que en el de Chile, aunque tengo entendido que en menor intensidad. Así como hay varios vídeos que muestran los daños que provoca la salmonicultura en Chile, también los hay de lo que pasa en Noruega. Sugiero buscarlos y verlos.