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TRUMP – BOLSONARO y EL FIN DEL SOCIALISMO

Donald Trump y  Jair Bolsonaro han proclamado, luego de sus  victorias  presidenciales, que estas han marcado el fin del socialismo. Interesante.  Entonces a los simples mortales no nos quedaría otra cosa que gritar ¡Aleluya y Amén!, los nuevos oráculos de la ignorancia universal han emitido su fetwa.

            Con posterioridad al derrumbe de la URSS y el muro de Berlín, que marcaron el término de los llamados “socialismos reales”, como los bautizara León Trotsky -compañero de Lenin en la Revolución de Octubre y fundador del Ejército Rojo- como socialismo burocrático, el sociólogo norteamericano Francis Fukuyama anunció  que tales  derrumbes marcaban el fin de la historia.

Efectivamente, en su ensayo El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre, nos  anunció el final de las ideologías y el triunfo del capitalismo y del libre mercado a nivel universal y también de la versión occidental de la democracia que vendría acompañada también de una suerte de paz universal. Fue un best seller por algún tiempo. El problema para Fukuyama -y para el capitalismo triunfante- devino con  los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y la crisis económica de 2008. La quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008 y el estallido de la burbuja inmobiliaria más la crisis de la deuda en Europa, marcaron el punto de partida de una gran crisis del capitalismo que se prolonga hasta hoy. Por su parte los  atentados de Nueva York una era de confrontaciones y guerras que demostraron que la era de paz universal anunciada por Fukuyama luego del derrumbe de la URSS fue nada más que un espejismo. El gran sociólogo norteamericano que apoyó la guerra de Irak concluyó, ya en 2003 que esa guerra fue un error. También se ha convertido en un crítico de los dogmas neoliberales como la desregulación financiera. En un artículo de la revista New Statesman sostiene que “El Fin de la Historia (solo) fue una reprimenda para los marxistas que consideraban el comunismo como la última etapa ideológica de la humanidad” y ante la pregunta a Fukuyama acerca del resurgimiento de la izquierda socialista en el Reino Unido y los EEUU, responde que… “Todo depende de lo que se entienda por socialismo -la propiedad de los medios de producción, excepto en áreas donde es claramente necesario, como los servicios públicos- no creo que vaya a funcionar.” O sea, está muy claro que los servicios públicos como electricidad, agua y sanidad, entre otros, debieran ser de propiedad del estado. Agrega más adelante…” Si te refieres a programas redistributivos que intentan corregir este gran desequilibrio, tanto en ingresos como en la riqueza que se produce, entonces sí, creo que no solo puede volver, sino que debería volver (el socialismo).

Este período prolongado, que comenzó con Reagan y Thatcher, en el que se arraigó un cierto conjunto de ideas (neoliberales) sobre los beneficios de los mercados no regulados, ha tenido un efecto desastroso en muchos sentidos.” En esta misma entrevista, Fukuyama termina sosteniendo que,…“en este momento, me parece que ciertas cosas que dijo Karl Marx están resultando ciertas. Habló de crisis de sobreproducción….que los trabajadores se empobrecían y la demanda (con ello) sería insuficiente.”

Después de la crisis de 2008 fueron muchos los economistas que le dieron la razón a Karl Marx en cuanto a sus predicciones respecto de que la búsqueda desenfrenada de la ganancia a como dé lugar -motor de la economía de libre mercado- ha conducido a un empobrecimiento importante de una parte de la población y ha acentuado los desequilibrios en la distribución del ingreso, esto por un lado, y por el  otro a la dominación completa del mundo por parte de una oligarquía capitalista irresponsable y obscenamente rica.

            Acá lo que ocurre con la fetwa o úcase, de los ignorantes Trump y Bolsonaro, es que ellos funcionan con primitivos y trasnochados impulsos anticomunistas y el error inicial de un intelectual como Fukuyama, es que no tomaron debida nota de que ellos solo se refieren al fracaso de una experiencia socialista burocrática que, para el caso del estalinismo, Tony Judt califica como una “perversión  del socialismo.” Pero ¿qué es el socialismo en su expresión más simple? Es una de las tantas ideologías que arranca de los postulados de la Revolución Francesa. Sin ir muy lejos, no es casual que el himno oficial del Partido Socialista de Chile se denomine ´Marsellesa Socialista’ y que se entone con la melodía inmortal de Claude Joseph Rouget de Lisle.  El socialismo al final, sostuvo el socialdemócrata de izquierda Tony Judt, no es otra cosa que “liberalismo más estado.”

No es concebible un socialismo castrado de libertad, democracia y respeto de los derechos humanos. Son las fuerzas socialistas inspiradas en estos principios que, con diversos nombres, gobiernan hoy en numerosos países del mundo y son esas ideas las que inspiran a importantes líderes como el senador Bernie Sanders, fuerte pretendiente a la presidencia de los EEUU y a ese “huracán que sacude a los EEUU” que es la congresista demócrata Alexandra Ocassio-Cortez.

En los próximos días se celebrarán elecciones generales en España y el PSOE las ganará sin duda alguna, incluyendo Cataluña región donde las encuestas le ubican por sobre el 40%. Su joven líder Pedro Sánchez será nuevamente Presidente del Gobierno con un apoyo juvenil muy importante. Sánchez se los ha ganado por su talante progresista y liberal.  Si hay elecciones en el Reino Unido, como es muy probablemente que suceda, el laborismo inglés se impondrá a los conservadores. Entonces cabe preguntarse ¿en qué mundo vive la dupla Trump-Bolsonaro? Ambos van cuesta abajo en la rodada y lo señalan todas las encuestas.

Rosa Luxemburgo en 1918, en su saludo al  primer aniversario de la ‘Revolución de Octubre’, les decía a Lenin y sus compañeros desde la cárcel en Alemania: “sin elecciones generales, sin una absoluta libertad de prensa y reunión, sin un debate libre, la vida desaparece de toda institución pública, se transforma en mera apariencia y solo la burocracia permanece activa. La vida pública pronto se adormece, algunas docenas de líderes extremadamente enérgicos y muy idealistas del partido dirigen y gobiernan; en la práctica de entre ellos gobiernan una decena de líderes destacados, mientras una elite de la clase trabajadora es invitada de tanto en tanto a una reunión para aplaudir los discursos de los líderes y para adoptar unánimemente resoluciones que se les entregan ya hechas. Es en esencia el gobierno de un grupo y, evidentemente, no la dictadura del proletariado, sino la dictadura de un puñado de políticos. El socialismo sin libertad política no es socialismo. La libertad solo para los partidarios del gobierno no es libertad.” Está claro que Lenin no le hizo caso y los “socialismos burocráticos” terminaron donde terminaron.

Son las de Luxemburgo y de muchos otros, las ideas socialistas que subsisten y que,  en el caso de Chile, están en el pensamiento de Allende: la construcción de una sociedad más justa e igualitaria pero en libertad y democracia. Estas ideas no desaparecerán porque se le ocurra a una pareja de ignorantes como son Trump y Bolsonaro.

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