Quienes postulan al crecimiento económico sin restricción, sin respetar el Medio Ambiente... Desprecian la vida!!!.
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A trabajar, niñitas.

Esteban Lobos

Economista.

La cultura nacional, pese a algunos avances de los últimos tiempos, es notoriamente discriminadora respecto de las mujeres, las  que constituyen más del 50% de la población chilena. Ese sesgo se manifiesta desde la educación. Los colegios,  que aún  en pleno siglo XXI  las separan de los hombres,  les sugerirán un futuro posible como dueñas de casa, madres, cuidadoras de niños, ancianos y discapacitados. También, en el proceso formativo de infantes y adolescentes,  aunque los maestros y maestras no lo hagan conscientemente,  se les inculcará que hay áreas y profesiones para varones y otras más propias de las féminas. En sus remuneraciones también serán discriminadas y en las posiciones de liderazgo social, empresarial y político se las postergará con diferentes pretextos.

Hace algún tiempo, se creó la Comisión Nacional de Productividad, ente asesor del Ejecutivo,  que preside el ex decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, y valioso colaborador de <laventanaciudadana.cl>, Joseph Ramos.

El economista, en la semana que acaba de concluir, hizo entrega a la Presidenta de la República de un documento de trabajo sobre la “Participación Laboral Femenina”. El informe parte con una información sorprendente. Según un estudio del Foro Económico Mundial, en cuanto a la participación y oportunidades económicas de las mujeres en el mundo, Chile, el país jaguar, ocupa el lugar 119 entre 144 países analizados, siendo el penúltimo del continente (solo delante de México) y el último de Sudamérica. Si bien entre 1990 y 2016 el índice subió de 31% a 48%, la realidad es que aún nos encontramos a nivel de las naciones islámicas. La media de la OCDE es de 61% y  la de los países nórdicos es de 65% alcanzando en Islandia al 79%.

La Comisión ha construido  propuestas que pretenden incorporar nada menos que a 900.000 mujeres a la fuerza de trabajo. Ello derivaría en un aumento del 6% del Producto Interno Bruto y  una recaudación tributaria adicional de 3.000 millones de dólares que permitiría generalizar el acceso a salas cunas, elevar las cotizaciones previsionales y financiar parte significativa de carreras técnicas superiores.

En una sociedad notoriamente conservadora, la implementación de estas medidas derivaría en un segundo ingreso familiar, en el abandono de la pobreza por parte de un elevado número de familias y, lo más significativo, en la ruptura de la inercia vigente para abrir paso a un proceso de creciente movilidad social.

La propuesta de la Comisión está desarrollada en tres ejes.

El primero, busca la Socialización del costo de los cuidados de las personas dependientes, sin distinción de género. Esto se traduce en universalizar el acceso a las salas cunas modificando las normas del Código del Trabajo (artículo 203) que  hacen obligatorio este beneficio solo para las empresas en que laboran más de 20 mujeres. Asimismo, propone la creación de una red de cuidados para las personas mayores y los discapacitados. Ambas medidas buscan que la sociedad, en su conjunto, asuma las responsabilidades correspondientes para que no constituyan una carga solo para las mujeres.

Otro eje busca Reducir los costos de participación de la mujer en el mercado laboral permitiendo, entre otras cosas, una mayor adaptabilidad laboral. Al efecto, estima necesaria una amplia campaña de difusión de las posibilidades laborales consideradas en la última Reforma y que permiten conciliar el trabajo con las responsabilidades familiares. Propone promover la modalidad del teletrabajo adaptando al efecto la legislación; extender el derecho a asignación profesional a los funcionarios del sector público con jornada parcial; e incentivar la capacitación de las mujeres en ocupaciones no tradicionales.

Finalmente, el tercer eje busca Promover un cambio cultural que empodere social y económicamente a la mujer y corrija los sesgos culturales desigualitarios. Este es el campo más amplio y considera la adopción de políticas tendientes a combatir los sesgos de género en el sistema escolar; a estimular la inserción de las mujeres en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas; a modificar las normas relativas al régimen de sociedad conyugal y que limitan su capacidad de actuar;  a potenciar su acceso a cargos de liderazgo; a promover la corresponsabilidad en el cuidado del recién nacido; y a hacer amplia difusión de las normas N Ch 3262 en todo lo relativo a la igualdad de género y conciliación de la vida laboral, familiar y personal.

Concluye el texto indicando que debe hacerse un seguimiento permanente de las políticas y recomendaciones para controlar socialmente su implementación y avances y para ir evaluando sus avances periódicamente.

La propuesta de la Comisión Nacional de Productividad es simple y práctica. Busca remover una amplia gama de escollos que hasta ahora han obstaculizado el acceso de la mujer a la actividad económica nacional  con plena capacidad para actuar y para desarrollarse. Su concreción, sin duda, impactará fuertemente en la sociedad. Lo importante es que los personajes que aspiran a asumir el mando de la nación se comprometan plenamente a llevar a cabo estas propuestas para que ellas no se diluyan en leyes ineficaces o en la creación de nuevos servicios cuya burocracia mata todo ímpetu innovador.

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