Imperativo ético: la ciudadanía y los demócratas consecuentes, deben impedir la presencia de fuerzas Neo Fascistas en Chile.
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CUANDO FALLAN LAS INSTITUCIONES

Maroto

Desde Canadá.

En estas últimas semanas hemos visto con preocupación, como algunas de las instituciones fundamentales de nuestro sistema de gobierno han fallado en el ejercicio de su función; estas fallas recientes, sumadas a las que hemos observado en los últimos años nos hacen preguntarnos válidamente cual es la condición de salud de nuestro Estado y nuestra Democracia.

Los académicos Linz y Stepan han señalado que para la existencia de una democracia consolidada es condición previa la existencia de un estado que funcione de manera efectiva y eficiente. Si la población que comparte un determinado territorio no es capaz de establecer por si misma las formas institucionales necesarias que garanticen una sana convivencia civil, política y económica, no podríamos, según estos investigadores, hablar de la existencia de un régimen democrático consolidado. Es en este esquema que Linz y Stepan han identificado cinco requisitos básicos que deben existir para que un estado y su democracia puedan funcionar de manera apropiada: 1. Condiciones adecuadas para el desempeño de una sociedad civil libre y activa; 2. Una sociedad política madura y relativamente autónoma; 3. Un régimen legal solido que garantice las libertades democráticas; 4. Una burocracia institucional que apoye al régimen democrático en el ejercicio de sus funciones; y, 5. Una sociedad económica institucionalizada.

Estos requisitos deben necesariamente interactuar de manera fluida y eficaz para asegurar el funcionamiento del estado y permitir la evolución hacia la madurez de una democracia; la prevalencia desmedida de unos por sobre otros o la ausencia de alguno de ellos se traducirá inevitablemente en un estado débil y una democracia enferma o aun en estado de inmadurez.

Los estados nacionales modernos requieren de una capacidad efectiva para organizar a la sociedad civil; la participación de la autoridad es la que, en este contexto, puede garantizar el adecuado equilibrio entre los diferentes intereses que están en permanente tensión en el manejo de temas relacionados con los bienes públicos, la educación, la salud, el transporte y la seguridad, entre otros.

Los acontecimientos de los últimos meses y particularmente las últimas semanas vienen a confirmar la legitimidad de nuestra preocupación. La cada vez menor participación en los procesos eleccionarios, la gran desafección de los jóvenes y la alta concentración de la propiedad de los medios de comunicación social; los problemas observados en instituciones como el SENAME y Carabineros de Chile; las decisiones tomadas por organismos como el Tribunal Constitucional y la Fiscalía Nacional, en temas que preocupan a la ciudadanía en general y en los que parecen preocuparse más por resguardar los intereses de los grupos de poder económico y político que por la protección del ciudadano medio; los abusos del sector privado en materia económica manifestados a través de emblemáticos casos de colusión; los inagotables ejemplos de conductas reñidas con la ética de parte de quienes han sido elegidos por la ciudadanía para velar por sus necesidades; solo por citar algunos, ponen de manifiesto que algo ha dejado de funcionar adecuadamente en nuestro país. Todos los ejemplos citados, de manera directa o indirecta se relacionan con alguno de los cinco requisitos básicos descritos por los autores antes mencionados, evidenciando que estamos frente a un desafío que lentamente pasa de lo excepcional a lo sistémico y que afecta a las instituciones fundamentales del Estado y de nuestra Democracia.

Los síntomas que observamos a diario nos indican que nuestro estado se debilita y nuestra democracia involuciona. La indiferencia, corrupción e impunidad por parte de quienes son llamados a ejercer una función pública, van corroyendo lentamente las bases de nuestras instituciones, generando un proceso lento pero sostenido de desafección en quienes observan como sus intereses realmente no interesan a quienes están llamados a protegerlos. La ausencia de un pluralismo real más que formal, falta de tolerancia y dialogo y escasa empatía social, van minando los pilares sobre los que se construyó nuestra democracia, transformándola en un ejercicio formal más que una oportunidad real de la ciudadanía para elegir el camino que desea para el país.

Lejos estamos aun de países cuyas instituciones han fracasado rotundamente; situaciones extremas como la de Haití, o críticas como la de México, son aún un escenario lejano a nuestra realidad; sin embargo, si no somos capaces como sociedad de reaccionar con decisión frente al deterioro de nuestras instituciones de gobierno y democráticas, nos veremos enfrentados más temprano que tarde a situaciones similares a las que se enfrentan algunos de nuestros vecinos en Latinoamérica. Lo urgente hoy es dejar de lado nuestras legítimas diferencias políticas para priorizar en forma consensuada la implementación de las medidas necesarias que permitan el fortalecimiento de las instituciones del estado y la profundización de nuestra democracia.

Quienes no estén dispuestos a avanzar decididamente en este sentido, dejan en evidencia que sus intereses no están en sintonía con los intereses del país y la ciudadanía toda, sino que, por el contrario, se alinean con intereses grupales que a la larga profundizarán el proceso de debilitamiento del Estado y alienación democrática que hoy observamos.

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1 Comentario en CUANDO FALLAN LAS INSTITUCIONES

  1. Muy buen tema desarrollado por Maroto. Es lamentable constatar que las instituciones del Estado no están funcionando como correspondería a un régimen verdaderamente democrático. Por tanto, estamos inmersos en una pseudo-democracia. Actualmente, cualquier individuo o sociedad de personas hace lo que se le da la gana, sin importar los derechos de los demás y sin que pase nada. Los ciudadanos, en la práctica, estamos indefensos.

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