La defensa del Medio Ambiente... Es compromiso con la vida!
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Editorial: Una muy grave epidemia

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

Un viejo refrán, atribuido a los chinos como tantas otras cosas, dice que “las tres enfermedades más frecuentes en la vida de la humanidad son las caries, el resfriado común y la cobardía moral”.

A partir de ese punto, creemos que debe analizarse el tema de la comunicación en las sociedades modernas.

Desde la invención de la imprenta en pleno siglo XV por el alemán Johannes Gutenberg, los países de Europa vieron multiplicarse las ediciones de libros que hasta entonces estaban solo al alcance de círculos restringidos y privilegiados fundamentalmente ligados al ámbito ecleciástico y desde el cual se  imponían limitaciones y censuras.  Paulatinamente fueron surgiendo después,  por doquier,  publicaciones de carácter informativo que pusieron al alcance de la población las determinaciones de las autoridades políticas y el relato de los hechos más significativos del acontecer. Sin embargo, sería el siglo XX el período que irrumpiría con tremenda fuerza en este proceso evolutivo  con la aparición y desarrollo de la radio, de la televisión y de la internet.

Si se quisiera, hoy,  caracterizar a grandes rasgos la realidad actual de la comunicación social,  bien podría destacarse su universalización como  nota definitoria y la tendencia no siempre concretada a ser la base de sustento de las libertades públicas y, en consecuencia, de la democratización de las naciones.

En particular, la internet, al suprimir de hecho las restricciones y dificultades económicas propias de las otras alternativas, al hacer posible la interconexión generalizada a inmediata a nivel global, al tener la capacidad de saltarse todas las barreras restrictivas y de vigilancia y control por parte de los señores del poder, ha significado  la mayor revolución comunicacional de la historia.

Sin embargo, este notorio avance que ha hecho posible que las personas hayan dejado  de ser simples receptores pasivos de información sobre determinados hechos que otros elaboran y presentan, y hayan pasado ahora a ser actores de un proceso de interrelación  que puede ser evaluado como un factor positivo de desarrollo social y humano, ha derivado en un grave problema no solo ético sino de manipulación concreta de las personas en cuanto a su juicio sobre el acontecer general de la sociedad.

En efecto, es fácil constatar que la vía expedita y amplia  que ha creado la comunicación digital se ha transformado en el camino artero para injuriar, denostar, ofender y calumniar. Basta poner atención en relación a cualquiera información que sea relativamente discutible o polémica para verificar que a continuación aparece una serie de comentarios  ofensivos y procaces suscritos bajo nombres falsos como una forma deliberada de ocultar  el anonimato. Más aún, se ha constatado que al minuto de aparecer en las redes sociales determinadas informaciones surge de inmediato  una  sarta de opiniones cargadas de odiosidad y de resentimiento y cuyo objetivo es simplemente denigrar sin presentar argumentos de ninguna especie, lo que permite afirmar que hay determinadas agrupaciones e incluso organismos privados o públicos,  que financian esta actividad con el fin de generar “un clima de opinión” favorable a determinados grupos de interés.

Se ha dicho que “la opinión pública es el concepto que sobre una cosa cuestionable tiene un grupo social específico y que nace a causa de la agrupación difusa de las personas con un interés común y casi idéntico” (Luka Brajnovic). En otras palabras, un sector determinado de la población se forma un juicio sobre ciertas materias o preocupaciones de interés colectivo el que claramente es influenciado por una gama de factores indeterminados que son creados, que son fabricados,  por quienes se han propuesto determinados objetivos políticos, económicos, etc.

El gran riesgo de las más auténticas democracias modernas, se encuentra en la manipulación ideológica que los medios de comunicación social más tradicionales y poderosos hacen día a día, solapadamente, contribuyendo a crear “sensaciones” generalizadas que se ven confirmadas por la extraña y curiosa coincidencia entre los puntos de vista de unos y otros.

Ante esa realidad, los espacios que generan las modernas “redes sociales”, en lugar de efectuar un aporte positivo al debate público aportando cuestionamientos y argumentaciones fundados en relación a  puntos de vista alternativos, al optar por destruir en vez de construir, contribuyen a consolidar un modelo de sociedad que es definitivamente insatisfactorio para la inmensa mayoría de la gente.

El uso abusivo de las redes sociales con el objeto de  agredir a otros,  parapetándose en  la falsedad de identidades o en el anonimato, constituye un negativo ejemplo de una de las conductas  más deleznables que pueden llegar a tener los seres humanos: la cobardía moral, ante la cual, las caries y el resfriado común pueden considerarse simplemente como irrelevantes.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl