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La cola de Belcebú

Ya se ha hecho un lugar común aquella frase que afirma que “en los detalles mete su cola el diablo”. Así, cada vez que se prepara  una actividad importante y compleja, para cuyo éxito el equipo de trabajo consagra sus mejores esfuerzos, ésta  termina fracasando o, al menos, viéndose seriamente afectada   porque los organizadores descuidaron ciertos aspectos o, simplemente, porque los cerebros no pensaron en cosas que necesariamente debieron ser pensadas. Después vienen las lágrimas y los retos “sotto voce” para que nadie se entere.

Todo esto ¿a propósito de qué?

La Cámara Chilena de la Construcción es, sin duda, uno de los gremios empresariales más poderosos de Chile. Si bien otros  articulan intereses tremendamente fuertes, los constructores, como organización, manejan una red impresionante de recursos propios. Administradoras de Fondos de Pensiones, Isapres, Compañías de Seguro, Clínicas, Bancos, etc. integran esta telaraña.

Su prestigio, sin embargo, no es  de los mejores. La calidad de las viviendas que se construyen, los reiterados y graves incumplimientos en la ejecución de obras, y   sobre todo su nulo respeto  por el desarrollo urbano, en cuanto  éste compromete la vida de las personas, han contribuido a crear una imagen oscura de la actividad Sus asociados permanentemente juegan “al límite” (o bastante más allá).

Como la Cámara tiene plena conciencia de esta realidad, organizó para el pasado miércoles 9 de mayo un gran seminario destinado a hacer “un lavado de imagen”. Por supuesto, a Casapiedra fueron invitados el Presidente Piñera,  las principales autoridades del sector, colegios profesionales y facultades universitarias  afines,  y las empresas asociadas que lo desearan  previo pago de la cuota de rigor la que finalmente “se pasa a gastos”.

Los creativos no pudieron elegir mejor nombre para el encuentro: “Nuestro país, nuestro compromiso”, eslogan destinado a dejar plantada en la conciencia ciudadana la sensación de que “los constructores” trabajan por el bien de Chile.

Para dar el necesario realce al Seminario, trajeron como invitado estrella al profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Chicago, James Robinson autor del reconocido libro “Por qué fracasan los países”. El académico llegó al país y concedió una extensa entrevista a la periodista Ximena Pérez Villamil, del diario mercurial “La Segunda”.

El título de su publicación dejó perplejos a los invitantes: “TAL VEZ CHILE SE QUEDE ESTANCADO POR LA NATURALEZA OLIGÁRQUICA DE LA SOCIEDAD”.

El diario le preguntó: “15 de 23 ministros tienen un patrimonio superior al millón de dólares y el Presidente, de 2.800 millones de dólares. ¿Es un gobierno plutocrático?, a lo que Robinson contestó: “No lo sé pero me preguntaría qué tan conectados están con los ciudadanos”.

La Segunda: “Tener un gabinete así ¿puede afectar el desarrollo del país? Robinson: “Probablemente no estén interesados en subir impuestos para invertir más en educación”.

Se le señala que el Gobierno pretende rebajar el impuesto a las empresas de 27 a 25% conforme a los niveles OCDE, y Robinson responde que Chile tiene más  problemas (educación, beneficios sociales) que otros países OCDE, ya que este país sigue siendo una sociedad oligárquica en muchos sentidos. Se le señala que,  en 2013, el entrevistado  hizo notar que el 86% de los Ministros provenían de 4 colegios y ahora el 56% proviene de 5 colegios… Robinson responde: “Es una mejoría” pero comenta que estas instituciones informales permiten “controlar el acceso y el ejercicio del poder político”, agregando: “Hay una investigación muy interesante del economista Seth Zimmermann, profesor de la Universidad de Chicago, que demuestra que las oportunidades suben a un 65% si el postulante asistió a uno de os siete colegios privados y a Ingeniería Civil o Comercial  o Derecho, en la U.  Católica o la Chile”.

Robinson cierra su análisis con las siguientes frases:

  • “Este es un problema sociológico. Yo estaría muy sorprendido que el Presidente Piñera hiciera algo al respecto. El proyecto tendría que venir de alguna otra parte de la sociedad”,
  • “Pienso que las grandes fortunas en Latinoamérica han sido hechas por contactos políticos y por monopolios”.
  • “Hay un economista chileno que se llama Felipe González, de la Universidad Católica, que estudió cómo la gente que tuvo contactos con el régimen militar de Pinochet hizo dinero y eso persistió después de 1990”.

El gremio de los constructores ha iniciado una investigación interna para individualizar al dirigente que sugirió el nombre del invitado.  Por preocuparse de los manteles, de las vituallas, de los canapés, de los cócteles, se les pasó este pequeño detalle. El tan vapuleado Ministro de Hacienda no quiso, dicen, felicitarlos por la iniciativa.

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1 Comentario en La cola de Belcebú

  1. ¡Qué buen análisis y qué certeros comentarios! Muy relacionados con los últimos artículos de Diego Padilla y el de Augusto Dueñas, entre otros.
    Lo que estamos sufriendo los ciudadanos de todo el espectro social por el caótico estado de las ciudades más grandes de Chile (por el crecimiento inorgánico, ‘des-urbanizado’ y decontrolado), comenzando con la capital, se debe el accionar histórico de la susodicha “Cámara”. Y continuamos con más de lo mismo.

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