Derechos Humanos, el mas humano de los Derechos...
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Parece que no hay salud…..

Ante todo, una aclaración. Así como hace seis años, un Presidente de la República definió claramente el “derecho a la educación” como un “bien de consumo” (sujeto, por lo tanto, a las leyes del mercado, de tal forma que quien no tiene como pagarlo simplemente no debe acceder a él), nosotros nos creemos, humildemente, con el legítimo derecho a proclamar que “el derecho a la salud” es, también, un “bien de consumo”. Sin embargo, una larga tradición de “salud pública” ha establecido que el Estado debe hacerse cargo de las personas carentes de recursos y aunque algunos,  en el fondo de su corazoncito,  desearían que todo el sistema fuese privado de tal forma que cada cual acceda a los servicios que puede pagar, proponerlo sería tremendamente impopular.

Bajo el gobierno gremialista-militar (o “dictadura”, como dicen otros) se crearon las famosas Instituciones de Salud Previsional, ISAPRES. De esta forma, se han mantenido durante más de tres décadas dos regímenes paralelos: uno, con atención para pobres y clase media baja (con todas sus carencias de camas, especialistas,  y con larguísimas esperas y que, además, se hace cargo de toda la salud preventiva y de la atención primaria) y otro para ricos y clase media alta en que muchos de estos problemas se solucionan y en que se paga por toda la “hotelería”. Las ISAPRES, ¿qué duda cabe?, son entidades con fines de lucro, es decir no se trata sólo de que obtengan utilidades sino que, digámoslo claramente, son empresas comerciales que por su propia naturaleza buscan maximizar sus ganancias para satisfacer a sus accionistas, los  que, por ahora, son inversores estadounidenses a los cuales la salud de los nativos poco les importa.

En la época estival, las grandes tiendas del “retail”,  como se dice siúticamente,  empiezan prematuramente con sus ofertas de uniformes escolares. Al mismo tiempo, las ISAPRES, aprovechando que muchos de sus afiliados  están de vacaciones, les envían  amables “cartas de adecuación” de los planes de salud contratados. Se trata de  una comunicación aséptica, eufemística, bastante cínica, en que se usa un lenguaje rebuscado tendiente a enredar al receptor del mensaje. En ninguna parte de “la carta” se usa la expresión “alza de precio”. Eso sería lo justo pero sería de muy mal gusto.

Tomemos un ejemplo. Don Andrés Guimpert, Gerente Comercial y de Clientes de la Isapre Cruz Blanca, le ha enviado esta “carta de adecuación” a sus setecientos mil afiliados. Un señor Marcelo Saavedra P.,  uno de los receptores, se ha dado el trabajo de enrostrarlo en extensa misiva enviada al diario electrónico “El Mostrador”. Le llama la atención a don Marcelo  que Guimpert escriba (sí, tal como usted  lo lee) que el sistema ISAPRE es un “sistema solidario”. Silencia Guimpert que la causa que defiende ha castigado históricamente a las mujeres en edad fértil;  que aunque una persona prácticamente no haya usado los beneficios de su plan durante su edad joven y madura deberá pagar un elevado “copago” si debe atender una afección accidental o catastrófica; que el afiliado es “un rehén” de su empresa que jamás podrá cambiarse si tiene “preexistencias” razón por la que gentilmente le ofrece que acuda a su oficina para ofrecerle un plan del mismo costo que el actual pero con menores coberturas y beneficios

Guimpert sabe que  esta alza (o “adecuación”) unilateral de los planes es ilegal. Una nutrida jurisprudencia de los tribunales, en miles y miles de casos, así lo ha declarado, Para elevar el costo de un plan (o disminuir sus coberturas, que en buenas cuentas, es lo mismo)  las ISAPRES deben justificar fundadamente tales variaciones, no bastando argumentaciones o índices de carácter genérico. A pesar de ello, insisten tozudamente. Saben que miles de afiliados no reclamarán, por desconocimiento o dejadez, y estos, que son la gran mayoría, terminarán pagando la arbitraria modificación contractual. ¿Qué pasaría si por una simple disposición legal se estableciera que la ISAPRE debe comunicar al afiliado, en forma clara y destacada, que tiene derecho a rechazar el alza e incluso se incluyera un formulario para la presentación del correspondiente recurso ante los Tribunales?

La ley que estableció el régimen AUGE-GES obligó a las ISAPRES  a administrar los recursos respectivos y a bonificar las prestaciones correspondientes. No se trata de una gentileza de estas instituciones. Los fondos son aportados por los propios afiliados mediante un mecanismo (en este caso, sí) solidario y, suponemos, que su administración no es gratuita. Sin embargo, las ISAPRES, no consideran  que una inmensa mayoría de los beneficiarios corresponden a personas de la tercera o cuarta edad,  y se han engolosinado en establecer mecanismos cada vez más burocráticos e intrincados y en acordar convenios exclusivos con ciertas cadenas de farmacias que, con alta frecuencia, no tienen disponibles  medicamentos específicamente incluidos en “la canasta”, obligando al enfermo a “ser paciente” y a deambular de local en local o a regresar día tras día tras su indispensable prescripción.

En el campo, se acostumbra decir: “Bueno es el cilantro, pero no tanto”. En el comercio de la salud, se puede decir: “Bueno es el negocio, pero no tanto”.

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1 Comentario en Parece que no hay salud…..

  1. El “mercado de salud” tiene un problema de base, es una relacion muy desigual, donde el usuario (cliente), esta en franca desventaja por la falta de informacion, frente a un profesional (proveedor) que le dice lo que tiene y lo que debe hacerse, y si acaso puede buscar una segunda opinion con… otro profesional. Es un debate que debe hacerse sin demoras

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