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Ciencia para el pan de mañana

Sofía Valenzuela Aguila

Doctora en Bio-química. Investigadora Centro de Biotecnología. Universidad de Concepción.

Hace unos días, la FAO dio a conocer su informe ‘El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo’, donde se indica que cerca de 820 millones de personas pasan hambre, es decir una de cada nueve personas. Este número ha ido en aumento en los últimos años, a pesar de los avances tecnológicos y científicos que nos asombran a diario.

Este fenómeno, se observa principalmente en África, Asia y América Latina, que considera los aspectos de inseguridad alimentaria grave: se quedó sin alimentos; estuvo todo un día sin comer varias veces durante el año, e inseguridad alimentaria moderada: no tiene dinero o recursos para llevar una dieta saludable; tiene incertidumbre acerca de la capacidad de obtener alimentos; probablemente se saltó una comida o se quedó sin alimentos ocasionalmente. En este mismo informe, se toman en cuenta niños con estatura y/o peso bajo, mujeres en edad fértil con anemia y la tasa de obesidad en niños menores de 5 años y adultos. Para Chile, estos indicadores están bajos, salvo en el caso de la obesidad tanto en adultos como en niños menores de 5 años, donde son más bien preocupantes.

En parte, los conflictos sociales en algunos países pueden explicar la falta de alimentos, en otros es la economía, lo que no permite a las personas a acceder a alimentos saludables, dado su mayor precio comparado con bajos salarios. Sin embargo, llama la atención que el cambio climático está teniendo un impacto significativo en la agricultura, traducido en la menor producción de alimentos. En las últimas décadas, eventos como sequías prolongadas, tormentas, temperaturas extremas e inundaciones han ido en aumento. Y son estos mismos fenómenos los que tienen un enorme impacto negativo sobre la producción agrícola. Bajo este escenario negativo, se ve cada día más lejano lograr cumplir uno de los tan anhelados ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible’ (ODS 2) de la Agenda 2030 de la ONU: asegurar el acceso de todas las personas a una alimentación sana, nutritiva y suficiente (meta 2.1) y eliminar todas las formas de malnutrición (meta 2.2). Por ello, es necesario que los países, incluido Chile, empujen con fuerza el desarrollo de políticas públicas que eviten o disminuyan la posibilidad de tener inseguridad alimentaria grave o moderada y malnutrición entre sus habitantes.

En Chile, se han realizado grandes esfuerzos por generar conciencia en una alimentación sana, asegurar alimentos a los niños de estratos más vulnerables, fomentar el deporte, entre otras medidas, que esperamos empiecen a dar resultados en el mediano plazo.  Por otra parte, al ser un país agrícola y forestal, debemos estar atentos a los posibles impactos que tendrá el cambio climático. Hemos observado cómo la agricultura se traslada lentamente hacia el sur del país y cómo en el norte del país, se ve severamente afectada por el manejo intensivo de los escasos recursos hídricos con los que cuentan. Los efectos de la sequía que lleva casi una década en el centro-sur, temperaturas extremas, precipitaciones concentradas en pocos días, o la disminución de las mismas en otras zonas, afectarán la producción de cultivos que son parte de nuestra dieta diaria, además de la ganadería y el sector forestal.

Afortunadamente, estamos a tiempo de poder implementar políticas basadas en evaluaciones de riesgos y evidencia científica, que permitan adaptarnos y hasta aprovechar estos impactos como oportunidades hacia el futuro. Una de estas podría ser, por ejemplo y con el apoyo de la biotecnología, obtener nuevos cultivos de mayor calidad nutricional y tolerantes a sequía mediante el mejoramiento genético. Es hora de usar la tecnología y los desafíos del cambio climático a nuestro favor, las futuras generaciones lo necesitarán.

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5 Comentarios en Ciencia para el pan de mañana

  1. Ilustrativo su artículo Sofía, mi pregunta es cualles en realidad son los grandes esfuerzos se han realizado en Chile y qué tan sostenidos han sido en el tiempo.?

    • Gracias Teresa. Si en Chile, hace varias décadas, el INIA (Instututo de Investigaciones Agrariopecuarias) así como Universidades y centros de inestigación ha ido desarrollando nuevas variedades de cultivos, por ejemplo trigo, frutales, permitiendo tener variedades de mejor calidad. Estos programas de mejoramiento genético, son largos, toman bastantes años en obtener estas variedades.
      Por otra parte, se ha estado estudiando cómo mejorar distintos cultivos (agrícolas y forestales) para que sean más tolerantes a sequía, frío, insectos, entre otros. Pero la inversión aún es baja.

    • Angélica, estamos a tiempo para tomar medidas frente a este escenario. Hay muchos grupos de investigación en Chile y en el mundo, realizando estudios para poder obtener mejores cultivos, que sean toelrantes a sequía, frío, salinidad y también mejorar su valor nutricional. Varios de ellos emplean técnicas de mejoramiento genético convencional, el que se ha realizado por siglos. Gracias a este tenemos la gran variedad de frutas y verduras que consumimos hoy en día. Una segunda alternativa es emplear la biotecnología y mejorar estos cultivos mediante la ingeniería genética, técnica que se ha empleado desde 1990. En ambos casos, el fin es tener mejores cultivos, con lo que podremos tener alimentos para la población.

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