
EL SIEMPRE ESQUIVO BRILLANTE FUTURO
LECCION DE OPTIMISMO-PESIMISMO
Todo tiempo pasado fue mejor, dicen los viejos (nosotros), pero también todo lo que antes se pensó para un mejor futuro pudo ser mejor que lo que ahora de verdad es. Esto lo digo al re leer mi antiguo artículo publicado en 2000 en la revista Urbano, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Bio Bío, titulado pretenciosamente “La Pencópolis del Tercer Milenio” [1]. Bueno, me lo había pedido el director de la revista, para el espacio habitual en cada número definido como Banco de Ideas. Y claro, como a los arquitectos nos gusta pensar creativamente sobre el futuro, en este caso, puedo decir que más que pensar racionalmente, divagué en cómo nos gustaría que nuestra metrópoli brillara en unos 20 años más, periodo temporal que uno puede asimilar a una generación, y que aquí ahora ya sobrepasamos hace rato.
El presente escrito es solo un ejercicio autocrítico, y sírvame de reprimenda por mi falta de rigor, y por dejarme sumir en la tibieza del buen creer en un futuro de rápido desarrollo económico y cultural, lo que parece ser mucho más esquivo de lo que quisiéramos o creyéramos posible. Pero, bueno, hago valer mí ya largo ejercicio en arquitectura y planeamiento para contrastar lo deseado con lo posible, y anotar cómo uno se equivoca, aunque si lo tomamos livianamente, podemos justificarnos con las notas musicales de un tango: ¡Si veinte años no es nada!… Pues al leer mi artículo hoy concluyo casi con pesar que “me caí” con mis ideas o divagaciones y, como mejor ya dije, no merecían otro calificativo; porque de todo lo que yo, arquitecto ingenuo o ignorante, suponía que iba a pasar, casi nada pasó, y 22 años después ni una buena o razonable parte ni siquiera está por pasar; tal vez, nunca será. Veamos:
Estructuré mis ideaciones en tres temas que siempre se resaltaban (y que se siguen resaltando) y eso a partir del paisaje urbano costero del Gran Concepción, que es muy espectacular (lo que siempre nos lo dicen los que llegan por vía aérea a este territorio, aunque sean habitantes de este gran vecindario). Pocos territorios-maritorios brindan esta visión aérea y terrestre de lo que yo siempre llamo Pencópolis, o área metropolitana del Gran Concepción.
El primero de los temas anotado para ese Banco de Ideas del 2000 fue la Península de Hualpén, hermosa geografía que tiene la calidad oficial de Santuario de la Naturaleza; para continuar con la Península de Tumbes. Seguí con el grande río que imprime su nombre a la región: el Biobío, para terminar con las dos principales ciudades: Concepción y Talcahuano.
La Península de Hualpén, en su mayor parte de propiedad privada, pese a su categoría oficial casi no ha cambiado para mejor; los estudios que se hicieron de un Plan de Manejo sobre ella no son nada buenos (uno encargado por la ex CONAMA a consultores de Santiago y otro del Centro EULA de la Universidad de Concepción) y si algo proponían, de eso no se ha hecho nada en serio.
Yo mismo hice antes (1991) un proyecto para una parte de este santuario natural, el Parque Pedro del Río Zañartu, o fundo Hualpén. Junto con un equipo interdisciplinario ganamos un concurso nacional de ideas para este parque, convocado por la Gobernación Provincial (que entonces,1991, administraba el Parque) y auspiciado por el Colegio de Arquitectos de Chile. Casi nada de lo propuesto, celebrado unánimemente por un prestigioso jurado, se materializó y todo terminó, después de balbuceos iniciales por un par de años, en nada. Para peor, en estos precisos días (junio de 2022) el parque está en crisis administrativa y presupuestaria, al parecer por desidia y mala administración de los entes que representan a la ciudadanía de Concepción según el mandato establecido en el legado de don Pedro del Río Zañartu, que regaló este precioso territorio para el disfrute público de la ciudadanía de Concepción (así lo dice don Pedro).
Por sus otros lados, la península y su espacio Santuario (comprende también el Estuario de Lenga) aún no cuentan con caminos de buena clase, están en riesgo de ser ocupados por invasivos proyectos inmobiliarios privados y su borde costero marino está mal controlado, así es como en el estuario del estero Lenga hay ahí hoy una “toma” de terrenos. Buena parte de los bosques nativos que singularizaban a las numerosas y grandes quebradas, han sido talados o derechamente destruidos, como lo que fueron Las Escaleras en el maravilloso fundo que tenía ese nombre. También se han construido instalaciones que no han sido autorizadas y no debieran estar ahí.
De la Península de Tumbes, enorme y potente, decíamos “Será una reserva botánica grandiosa, de propiedad estatal como ya lo es en su mayor parte”. Se ha cumplido en una parte de la oración, pero de reserva botánica tiene poco o casi nada, y sus orillas rocosas, que eran preciosos acantilados hasta con arcadas naturales, los más espectaculares han sido destruidos para extraer la piedra. Y se sabe por quién…
Sobre el gran Biobío, yo suponía hace 22 años que a estas alturas del siglo sería navegable y que tendría nuevos puentes, e imaginaba que sus riberas Norte y Sur serían magníficos paseos, con vialidad, ciclovías, parques y obras de arte. Y bueno, hace tiempo ya el río no es y tal vez nunca será nuevamente navegable como lo fue en los siglos anteriores al XX; ahora ya no tiene ni el caudal de agua ni la calidad que ésta tenía (cambio climático del mundo y uso de sus aguas por grandes industrias). Es cierto que en la ribera Norte urbana existe una costanera a medias, aunque nunca como la que yo soñaba; hay incluso obras de arte allí como las esculturas que se convocaron en el concurso de Arte Público Nemesio Antúnez que convocó el Ministerio de Obras Públicas (tengo ahí una obra que ganamos e hicimos en equipo con el fenecido escultor Humberto Soto en esa faja-parque), pero falta mucho y parques verdaderos casi no hay, solo una breve faja verde a la que cuesta mucho llegar. En la ribera Sur no existe faja pública (está invadida por lotes privados), ni menos una costanera transitable [2].
Sobre los puentes en el Biobío, yo divagué que en 2020 iban a existir seis; hoy solo hay dos nuevos, aunque uno, el Chacabuco o Bicentenario iniciado en 2010, aún no se puede terminar… Y eso que, más que celebrar el II Centenario de la República, debía (debe) reemplazar al recordado Puente Viejo [3], que colapsó con el terremoto-maremoto de 2010.
El llamado puente industrial, ya más que previsto y bien ubicado cuando hice mi artículo en 2000, debería estar ya en funciones al 2022. Pero nunca se debió proyectar rompiendo con un muro la plataforma urbana de San Pedro de la Paz, ni destruyendo el Humedal Los Batros, para seguir después con una carretera destruyendo los humedales y las lagunas del Pie de Monte de Nahuelbuta, la cordillera costera, con un recorrido de unos 20 kilómetros; eso, para seguir a Coronel, con una autopista concesionada, como lo quiere hacer el Ministerio de Obras Públicas. Simplemente debiera conectar con la costanera Norte, carretera que siempre ha estado diseñada en la planificación metropolitana desde la década del ‘60 y que es la solución verdadera para el flujo al Sur (Coronel y Arauco) [4].
Finalmente, las ciudades pencopolitanas por antonomasia, Concepción y la querida ciudad puerto Talcahuano, poco han cambiado para “más mejor”, como habría dicho el futbolista más famoso que hemos tenido. Pero si no sucede en ellas, ¿cómo y dónde se puede mejorar?
Decía yo el 2000: “En Talcahuano el centro histórico cambiará de imagen. Estará renovado y será muy grato, con un ambiente bien urbanizado y construido. Lo anterior podrá ocurrir luego de la reubicación de las pesqueras e industrias mal emplazadas, y de que la estructura vial esté acorde con la ciudad portuaria y no precaria como hoy lo es. “El borde urbano del canal El Morro estará despejado de las grandes moles industriales y esos suelos tendrán usos más nobles y cívicos como institutos educacionales, áreas deportivas, zonas verdes y abiertas al agua”. Bueno, algo de eso hay, pero aún falta harto… Si yo soñaba con un nuevo puerto flotante en la Bahía de Concepción, ahí en Talcahuano no hay casi nada excepto el antiguo Espigón Fiscal de siempre. Pero La Poza sí fue intervenida para bien y mejorada; es hoy un lugar privilegiado con sus espacios públicos de paseo, restaurantes y mercado modelo. Pero también soñábamos con un centro histórico renovado, unido con los cerros con ascensores y puentes. La que era una linda Plaza fue renovada, pero se perdió el buen y singular diseño que antes tuvo, y se destruyó el más singular Cuartel Central de Bomberos que tuvo la ciudad. Los sueños, sueños son…
¿Lo dicho sobre Concepción en 2000 para el 2020?: “En la ciudad dominará el paisaje como siempre lo ha hecho el Cerro Caracol, habilitado como un gran parque, con un espléndido teleférico que unirá su cima con los cerros de San Pedro, como volando sobre el gran río Biobío. El parque Cerro Caracol será un parque al estilo del Montjuic de Barcelona, con museos, paseos hermosos, puentes colgantes por los bosques, miradores, esculturas y seguridad a toda prueba”. De todo eso, poco. Yo mucho antes había hecho ese empeño, cuando gané el concurso nacional para Ideas sobre el Caracol (1981), pero se hizo muy poco por falta de fuerza económica del municipio, entonces el ente convocante. Algo ha hecho ahora el MINVU con su nueva política de Parques Metropolitanos (política que ahora toca a las regiones, y no solo a Santiago como fue por ¿40 años?), y sabemos que, enhorabuena, viene un gran proyecto. Ojalá no sean solo sueños, como nos pasa casi siempre.
AZE
18.06.2022
Bibliografía y artículos complementarios publicados:
[1] REVISTA URBANO, AÑO 2 N°2 ENERO 2000. UNIVERSIDAD DEL BIO-BÍO, DEPARTAMENTO DE PLANIFICACION Y DISEÑO URBANO. EL BIOBIO URBANO
[2] LA PIRATEADA RIBERA SUR (Sobre la ocupación ilegal de la ribera por propietarios riberanos)
https://laventanaciudadana.cl/el-biobio-urbano-la-pirateada-ribera-sur/
[3] EL PUENTE CHACABUCO SOBRE EL BIOBIO, 18.09.2017
https://laventanaciudadana.cl/el-puente-chacabuco-sobre-el-biobio/
[4] ¿PUENTES?, ¿PIE DE MONTE?, ¿HUMEDALES? (el Puente Industrial y Coronel).
https://laventanaciudadana.cl/puentes-pie-de-monte-humedales/







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