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La corrección de pruebas

Carlos Bonifetti Dietert

Ingeniero C. Mecánico UdeC. Ambientalista.

La corrección de pruebas (llamada también corrección de originales) consiste en revisar y corregir un texto original con el fin de darle claridad, concisión y armonía, agregando valor y volviéndolo inteligible para el lector. Incluye la corrección de la ortografía, la gramática, la sintaxis, la ortotipografía, el estilo, el formato de texto y la precisión fáctica (casi nunca el contenido) del texto de un periódico o un libro antes de que pasen a la etapa de composición tipográfica. [1]

Este proceso es fundamental e ineludible durante las etapas de edición de un libro o texto de otra índole para detectar errores. El texto del libro debe ser leído, releído, editado, revisado y vuelto a revisar, en lo posible por personas distintas, antes de pasar a la siguiente etapa –la de producción gráfica- en la que los diseñadores gráficos lo procesarán para, finalmente pasar a la impresión o publicación [2]. Además se revisan  otros aspectos, como los espacios, los márgenes, la cabecera y pie de página y los elementos no textuales (gráficos, figuras o fotografías). Para un buen resultado, se deben hacer dos a tres correcciones de prueba, como mínimo. El proceso requiere un alto grado de concentración y minuciosidad en la lectura, iniciándose con una lectura global para detectar el carácter lingüista del autor, para luego leer párrafo a párrafo, frase a frase y por último, palabra a palabra.

Antes de la era digital y de los procesadores de texto, la corrección de pruebas se hacía de modo manuscrito con notas al margen usando símbolos y lápices de distintos colores para indicar los cambios a incorporar. Hoy en día, las herramientas computacionales disponibles permiten simplificar la tarea pues todas las correcciones, cambios propuestos, tarjados, etc., quedan detallados e incorporados en los márgenes ampliados de la página digital del procesador de texto, con el nombre del corrector y en diferentes colores que identifican a cada uno de ellos.

Hacer o no la corrección de pruebas forma parte del control de calidad y es una de las grandes diferencias entre las buenas y las malas ediciones. El proceso completo es indispensable para evitar, antes del producto final, que algunas de las imperfecciones queden en el texto, a pesar de los esfuerzos de todos los involucrados, comenzando por el autor. Cabe hacer notar que además, no todas son erratas que provienen del texto original o previo, sino que algunas aparecen durante el proceso, como por ejemplos: una tecla mal pulsada, un corrector que corrige por error (y a veces con buena fe, pero algo de ignorancia) algo que estaba bien, figuras mal ubicadas y otras.

Para hacer corrección de pruebas se requiere mucha práctica y vocación. Una cualidad  indispensable de un buen corrector es que sea un asiduo lector; ello permite entrenar la mente para que ‘pueda ver’ lo que normalmente se pasa por alto. La mente debe ‘ver el error’ en lugar de leerlo como si fuera correcto. “Y debe aprender a verlo todo: el inicio de la página, los márgenes, los vacíos, las figuras… ¡todo! También debe ser capaz de leer texto y reconstruir sentidos (funciones lógicas y semánticas), pero también debe ser capaz de ver la página como una figura (funciones espaciales y visuales). La letra es a veces dibujo y a veces palabra. Y la mente debe aprender a verla de esa forma.” [2]

En la actualidad observamos todo tipo de textos tales como informes, memorias de título, incluyendo diarios y periódicos impresos y digitales, manuales, etc., mal escritos o que contienen errores, lo que denota la falta o abandono de la corrección de pruebas. Esto puede explicarse, por una parte, con la ‘cultura de la inmediatez’ [3] en la que estamos actualmente como sociedad, y por otra, a la falta de planificación e improvisación de nuestras actividades y proyectos, reflejadas con la humorística respuesta a la pregunta ¿para cuándo lo necesita? : ¡Para ayer! 

Resumiendo, la corrección de pruebas es indispensable para garantizar la calidad de una edición y hacer más agradable su lectura. Sería bueno recuperarla   para aplicarla a todos los escritos destinados a muchos lectores. Nuestro riquísimo y empobrecido idioma castellano lo necesita. 

Referencias

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Corrector_de_textos

[2] https://blognisaba.wordpress.com/2016/09/25/que-es-la-correccion-de-pruebas-y- como-se-hace/

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_de_la_inmediatez

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2 Comentarios en La corrección de pruebas

  1. Como siempre, el amigo Carlos ha tocado en un buen artículo un tema que es importante, y como otros temas, para algunas personas pasa desapercibido.
    En realidad, la corrección de pruebas está inserida en un proceso de Calidad, así como tantos otros, y que no siempre es aplicado como debería.
    Paradojalmente, la propia «era digital», citada en el artículo, ha traido (como efectos colaterales) vicios y «decadencias» en la lectura y escritura de todos los idiomas. Estos efectos comienzan impactando a niños y jóvenes, que hacen todo «en el celular» (u otro medio digital) en seudolenguajes de «moda», pero muchas veces no saben redactar ni escribir una carta de media página. Y en el sistema educacional actual parece haber cada vez menos exigencia para esas antiguas habilidades. Esto termina repercutiendo en toda la sociedad. Así, encontramos hoy libros y publicaciones diversas (hasta letreros de calle) con errores garrafales de ortografía, redacción y otros, que podrían ser detectados en verificaciones o «pruebas» antes de la publicación. La Cultura de la Calidad, en mi parecer, es la que está siendo abandonada de una forma general y eso repercute también en el área editorial.

    • Gracias por tu comentario amigo Augusto, el que complementa muy bien mi mensaje. Si no le ponemos coto ahora, ¡hoy!, a la falta de respeto por nuestro idioma, mañana será muy tarde. Con relación a esto, repito la frase que nos hacía escribir nuestro profesor de Castellano del Liceo de Hombre de Punta Arenas, don Julio Ramírez Fernández, a pie de la primera plana de los cuadernos: «Aprenderás a escribir, escribiendo, a hablar, hablando.»

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